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Ciberseguridad

La falsa sensación de seguridad pone en riesgo a miles de empresas conectadas en Navarra

Como explica Asier Zuazu, responsable de Ingeniería de WIKAI, hoy cualquier negocio, por pequeño que sea, está expuesto a riesgos digitales
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Como explica Asier Zuazu, responsable de Ingeniería de WIKAI, hoy cualquier negocio, por pequeño que sea, está expuesto a riesgos digitales

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Publicado el 22/04/2026 a las 05:00

Las empresas operan ya en un entorno plenamente digital, pero no siempre están preparadas para protegerse. En Navarra, como en el resto del país, la digitalización se ha incorporado a la actividad diaria sin que la ciberseguridad haya evolucionado al mismo ritmo. El resultado es una brecha silenciosa: según la Cámara de Comercio de España, el 87,6 % de las compañías se considera digitalizada, pero menos de la mitad cuenta con medidas eficaces frente a ciberataques.

Las pymes, en el punto de mira

La percepción del riesgo no ayuda. Una parte relevante de las pymes, especialmente en entornos rurales o de menor tamaño, considera que no resulta atractiva para los ciberdelincuentes. Sin embargo, los expertos advierten de lo contrario: cualquier empresa o autónomo conectado puede convertirse en objetivo. Los datos refuerzan esta idea. Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), más del 70 % de los ataques en España se dirigen a pequeñas y medianas empresas. Su menor capacidad de inversión, la falta de personal especializado y unos sistemas de protección más limitados las convierten en un blanco habitual.

No es solo internet: todo lo conectado es un punto de entrada

Uno de los errores más frecuentes es pensar que la ciberseguridad se limita a la conexión a internet. En la práctica, la superficie de riesgo es mucho mayor. En una empresa o pequeña oficina no solo está conectada la red principal, sino también ordenadores, teléfonos IP, móviles, impresoras, sistemas de videovigilancia, servidores internos o herramientas en la nube.

Incluso dispositivos tradicionalmente ajenos al riesgo digital, como sistemas de climatización, equipos industriales o electrodomésticos inteligentes, ya forman parte de redes conectadas. El llamado Internet de las cosas (IoT) ha ampliado el perímetro de exposición sin que muchas empresas lo hayan interiorizado.

Todo ello convive en una misma infraestructura. Y precisamente ahí reside el problema: lo que está siempre disponible y “a mano” suele percibirse como inofensivo, cuando en realidad puede ser la puerta de entrada a un ataque.

La seguridad ya forma parte de la conectividad

Tal y como explica Asier Zuazu, responsable de Ingeniería de WIKAI, hoy cualquier negocio, por pequeño que sea, está expuesto a riesgos digitales, aunque muchas veces no sea consciente de ello.

“Muchas personas piensan que un ciberataque solo afecta a grandes empresas, pero no es así”, señala. “Le puede pasar a cualquiera: a una cooperativa, una bodega, una empresa de construcción, una casa rural o incluso a un autónomo, como un carpintero que guarda los datos de sus clientes en el ordenador o envía presupuestos por correo electrónico”.

Según explica, el problema es que la mayoría de los ataques no van dirigidos a alguien en concreto: “Son automáticos. Buscan puntos débiles y entran por donde pueden. Y todos, sin darnos cuenta, tenemos varios”.

En este sentido, Zuazu destaca dos factores recurrentes, especialmente en entornos rurales: “En muchas zonas, sobre todo remotas o de difícil acceso, los operadores tradicionales ofrecen soluciones limitadas, normalmente basadas en 4G, que dependen de la cobertura móvil. Eso provoca cortes, lentitud y conexiones inestables. Y cuando la conexión no es buena, tampoco lo es la seguridad”.

Además, insiste: “No es solo el ordenador. Hay TPV, redes wifi para clientes, cámaras, sensores, sistemas de climatización o el envío de documentación importante, como la PAC en cooperativas agrarias o ganaderas. Todo eso está conectado y puede ser una puerta de entrada si no se protege adecuadamente”.

Por ello, concluye: “La conectividad ya no puede entenderse solo como tener internet. Tiene que ser una conexión estable, pero también segura”.

Desde WIKAI, explica Zuazu, se trabaja precisamente en esa doble línea: “Ofrecemos conexiones estables y redundantes, adaptadas a cada cliente, incluso en ubicaciones donde otras soluciones no funcionan bien. Pero, además, ayudamos a proteger todos los equipos conectados para evitar problemas mayores”.

Cada vez más empresas y autónomos confían en este enfoque: “Al final, lo que nos piden es algo muy claro: que funcione, que no falle y que esté protegido”. Y concluye con una idea sencilla pero contundente: “Hoy en día, tener internet sin seguridad es como dejar la puerta abierta”.

Soluciones adaptadas al tejido local

WIKAI ofrece conexiones estables y redundantes en cualquier ubicación, con soluciones diseñadas a medida según las necesidades de cada cliente. Un número creciente de empresas y autónomos de la comunidad ya confía en sus servicios al comprobar su capacidad de adaptación y flexibilidad.

Además, proporciona un servicio integral que incluye soluciones específicas para garantizar la ciberseguridad de todos los equipos conectados a la red.

Para dar respuesta a esta realidad, WIKAI ha incorporado soluciones de ciberseguridad a su oferta empresarial, con un enfoque adaptado a las necesidades de las pymes navarras.

Firewalls avanzados, redes privadas virtuales (VPN), protección de dispositivos —incluidos entornos IoT— y monitorización continua permiten detectar amenazas y actuar con rapidez, todo ello sin trasladar la complejidad técnica a las empresas.

Anticiparse para evitar el impacto

Uno de los principales problemas sigue siendo la reacción tardía. Muchas compañías solo actúan tras sufrir un incidente, cuando el daño ya está hecho.

“La cuestión no es si habrá un ataque, sino cuándo”, advierten desde WIKAI. “Por eso es fundamental anticiparse y contar con medidas preventivas que reduzcan el riesgo”.

En un entorno donde la digitalización marca la competitividad, proteger sistemas e información se ha convertido en una decisión estratégica. Para las pymes navarras, especialmente las ubicadas fuera de los grandes núcleos urbanos, integrar la ciberseguridad en sus servicios de telecomunicaciones no solo refuerza su defensa, sino que garantiza la continuidad del negocio en un escenario cada vez más expuesto.

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