Navarros Globales
Una navarra, en la primera línea de investigación contra el cáncer en Filadelfia
Ángela Aznar llegó en 2018 a la Universidad de Pensilvania (Filadelfia) y actualmente es directora de investigación dentro del laboratorio del doctor Carl H. June, inventor de la primera terapia CAR T aprobada por la agencia estadounidense FDA


Publicado el 19/04/2026 a las 19:00
Las terapias con células CAR T, que utilizan células vivas del propio paciente modificadas genéticamente, han revolucionado en la última década el abordaje del cáncer, especialmente el de algunos tipos de leucemias, linfomas y mieloma múltiple. “Han conseguido respuestas muy potentes e incluso la curación en pacientes que no tenían otras opciones de tratamiento”. Así lo explica desde Filadelfia la investigadora pamplonesa Ángela Aznar Gómez, que en 2018 dejó atrás el CIMA de la Universidad de Navarra y se trasladó a la Universidad de Pensilvania para formar parte del equipo de uno de los pioneros de este tipo de terapias, el doctor Carl H. June, líder reconocido mundialmente en terapia celular adoptiva e inventor de la primera terapia CAR T aprobada por la agencia estadounidense FDA.
Aunque llegó como investigadora postdoctoral y con la idea de una estancia más limitada en el tiempo, la pamplonesa se reconoce “feliz” en Filadelfia, donde vive con su marido, muralista de profesión. “Vinimos juntos desde Pamplona. Esta aventura es un proyecto conjunto y de ninguna manera podría haberlo hecho sin él”.
DNI
Nombre: Ángela Aznar Gómez (Pamplona, 1982)
Familia: Hija de Carmen Gómez del Arco, catedrática de inglés jubilada y Fernando Aznar, profesor de Física y Química. Tiene una hermana, Patricia, neuróloga en el HUN.
Trayectoria: Estudió Biología y Bioquímica en la Universidad de Navarra y realizó su tesis doctoral en el CIMA. Trabajó un año como investigadora postdoctoral en el departamento de Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Navarra y realizó una estancia postdoctoral de cuatro año en el laboratorio de Inmunología e Inmunoterapia del CIMA, bajo la dirección del doctor Ignacio Melero. En Filadelfia ha trabajado como investigadora postdoctoral en el laboratorio de Carl H. June, después como investigadora asociada y ahora como directora de uno de sus laboratorios, el Gene Delivery and Cellular Engineering.
Estos años lejos de casa le han hecho “crecer”, tanto en lo personal como en lo científico y le han ayudado a “desarrollar independencia”. “Desde el punto de vista profesional, he aprendido muchísimo. Es un entorno exigente, pero precisamente por eso te empuja a dar lo mejor de ti y a encontrar tu propia forma de hacer ciencia”. Actualmente ocupa el cargo de directora de investigación de un grupo. “Mi línea central de investigación se enfoca en mejorar las terapias tanto para tumores sólidos como para tumores hematológicos agresivos. Trabajamos en diseñar terapias más eficaces y seguras, capaces de reconocer y eliminar las células tumorales de manera precisa”, sintetiza.
A lo largo de los años, ha tenido la oportunidad de participar en proyectos centrados en por qué las terapias CAR T , “que son muy eficaces en muchos cánceres, fallan en tumores sólidos. Comprender estos mecanismos nos permite diseñar nuevas estrategias para mejorar su eficacia”, apunta.


Describe su día a día como “bastante creativo”. “No hay dos iguales, pero normalmente combino trabajo experimental con reuniones, supervisión y escritura científica, y coordinar el trabajo y las colaboraciones. Es un equilibrio entre ciencia, gestión y estrategia”.
UNA CIUDAD MULTICULTURAL
Filadelfia, situada a menos de dos horas de Nueva York y también próxima a Washington o Baltimore, es una “ciudad muy multicultural”, algo que se refleja “en su gente, sus restaurantes y sus comercios”. Además, cuenta con “una escena artística muy interesante y muchos murales en las calles, que reflejan ese amor por el arte”.
Es también una urbe “muy dinámica” a nivel académico, “con una gran concentración de universidades y hospitales”, lo que la convierte en “un centro biomédico muy potente”.
“Recomendaría visitar el centro histórico, incluyendo la Liberty Bell, un símbolo icónico de la independencia de Estados Unidos, y el Independence Hall, donde se firmaron la Declaración de la Independencia y la Constitución. También merece la pena pasear por barrios emblemáticos como Old City, Rittenhouse Square o Fishtown, conocido por su ambiente más alternativo y cultural”, sugiere.
Aznar no siente que su tiempo fuera de casa haya llegado a su fin, pero tampoco tiene un plan vital trazado de antemano. “Me gustaría seguir avanzando en el desarrollo de terapias CAR T que puedan llegar a los pacientes. A medio plazo, quiero continuar con nuestra línea de investigación y contribuir al avance del campo”.
España, cree, “cuenta con grandes líneas de investigación y excelentes científicos”, aunque “como en todo, siempre hay margen de mejora”. En el ámbito concreto de las terapias CAR T, “España y en general Europa también están apostando fuerte y avanzando con iniciativas propias y desarrollo clínico en hospitales, con científicos que lideran proyectos muy prometedores, lo que refleja un compromiso creciente con este tipo de tratamientos innovadores”.
