Iglesia
Paulette, una misionera digital que persevera en Navarra
Paulette tiene 20 años y nació en Honduras. La Virgen le salvó de una septicemia y ahora disfruta en Pamplona del regalo de la vida. Tiene una cuenta en redes, Persevera, donde da a conocer a sus miles de seguidores las tradiciones religiosas navarras


Actualizado el 10/04/2026 a las 23:32
Como muchas jóvenes de su edad, la hondureña Paulette Flores Díaz del Valle se enganchó a las redes a raíz de la pandemia. Con 18 años y recién terminado el colegio, se dio cuenta que le absorbían y que en su vida se había colado la vanidad y la frustración. “Mi corazón se estaba endureciendo y necesitaba a Dios”, recuerda. No fue fácil. “Al principio no sabía ni cómo tratarle”. El 11 de octubre de 2023, mientras rezaba ante el Santísimo en el silencio de la noche, sintió que Dios le pedía que fuera una misionera digital. Al día siguiente, fiesta de la Virgen del Pilar y de San Carlos Acutis, el primer santo milenial, creó una cuenta en Instagram, Persevera, que ahora tiene miles de seguidores.
“Es el consejo que me daba mi director espiritual, ‘persevera, hija, algún día llegará’, cuando le contaba todos mis sueños frustrados”, explica. Uno de esos sueños, estudiar en el extranjero, ya se ha cumplido. Cursa primero de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra gracias a una beca de la propia universidad. “Estoy feliz en Pamplona. Me decían que los pamplonicas eran bien secos, pero mi experiencia ha sido todo lo contrario. Me siento como en casa”, expresa Paulette, que ahora tiene 20 años.
Desde septiembre sus post y sus historias están salpicadas de retazos de Pamplona: la oración de los jóvenes en la capilla de San Fermín, su experiencia en la Javierada, la ermita de la Virgen del Amor Hermoso del campus, el traslado de la Dolorosa o las procesiones de Semana Santa. “Me han impresionado, la solemnidad, el recogimiento”. Uno de sus últimos post es del lunes de Pascua, de una misa y una Hora Santa al atardecer en la sierra del Perdón con el movimiento Hakuna. “Tiene unas vistas preciosas. ¡Qué a gusto se rezaba!”, afirma.
También le ha quedado marcada la Javierada. “No tengo muy buena forma física pero me animé a salir de Monreal. Los últimos kilómetros fueron durísimos. Me dolía todo. Y durante la misa pasé mucho frío. Estaba tiritando, pero una chava se me acercó y me regaló dos bolsitas que al apretarlas desprendían calor. Fue como sentir las manos de mi Diosito. Guardo esas bolsitas con un lacito de San Francisco Javier”, relata.
Paulette ha crecido en un ambiente católico, marcado por una fuerte experiencia. “Yo nací prematura. A mi mamá le hicieron una cesárea y los médicos descubrieron que tenía una septicemia, una infección de la sangre. Estuve en la UCI, mientras mi familia pedía oraciones a todo sus allegados. Una tía vino al hospital y tuvo una visión, que la Virgen me cargaba en sus brazos. Al día siguiente, la enfermera vino a verme y salió corriendo gritando ‘¡milagro, milagro!, ya no tiene infección’. Estaba totalmente curada. Pude haber muerto pero aquí estoy”, relata.
Paulette siente especial devoción por dos santos, Carlos Cutis y Josemaría Escrivá de Balaguer. “Leyendo sus escritos descubrí que tenía que desprenderme de mí misma, de toda esa superficialidad, de seguir mis tiempos, mi voluntad y mis planes pensando que era lo correcto”, afirma.
Antes de venir a Pamplona, pudo cumplir otro de sus sueños, participar en el Jubileo de la Juventud en Roma el pasado verano. También participó en el Jubileo de los Misioneros Digitales. “Fue como estar en los Oscar, con influencers de todo el mundo que yo conocía de redes. Tuvimos una oración en San Pedro y pude ver muy cerquita al Papa”, recuerda.
Antes de grabar cada vídeo o publicar un texto, Paulette lo reza. “Cada detalle está muy reflexionado. Si siento algo, no por puro sentimiento sino porque brota de dentro, trato de ponerlo en un post. Uno no se puede quedar para sí lo que va descubriendo en su relación con Dios. Ves la necesidad de evangelizar”, reflexiona. Muchas personas le escriben para pedir consejo. “Trato de leer vidas de santos e instruirme para poder ayudarles”, señala.
Esta Semana Santa, uno de sus vídeos, de un padre acompañando a sus hijos pequeños a besar la cruz en la parroquia de Gorráiz, ha logrado once millones de visualizaciones en Tik Tok. “A uno se le puede subir a la cabeza, salir el ego. A veces hay que luchar contra eso y pensar que todo es para su gloria”.