Obituario
Miguel Munárriz Venidera, un chico de Jarauta con una inteligencia natural


Publicado el 09/04/2026 a las 05:00
La primera noticia del 31 de marzo fue la transmitida por un buen amigo: “Esta noche ha fallecido Miguel Munárriz Venidera, lo que ya se estaba esperando hace días. Te lo digo pues me consta que os teníais un aprecio mutuo. Para mí, ha sido desde que le conocí (mayo de 1977) un socio ejemplar hasta hoy. Siendo muy diferente nos hemos tenido un respeto total y resalto en Miguel, por encima de todo, su calidad humana. Y no es un ‘quedabien’, sino constatar hechos en momentos difíciles, que los ha habido. Miguel era ‘de los nuestros’. Y ahí me quedo”. El transmitente tiene un perfil personal y profesional similar al del amigo común fallecido.
La mala noticia encerraba el mejor elogio de Miguel Munárriz (1931-2026) como persona y empresario. Nuestro vínculo fue su esposa y pariente Tere Aldaz Donamaría, que falleció el 17 de diciembre. En el obituario que le dediqué (Diario de Navarra, 24-12-2025) recogí el comentario de mi madre cuanto se enteró del noviazgo: “Tere se merece un chico tan bueno y trabajador como ella”. Lo dijo con la seguridad de quien conocía a ambas familias, sin errar en el pronóstico. Miguel y Tere formaron una magnífica familia llena de amor al trabajo, superando juntos muchas dificultades como el dolor de la muerte de sus hijos Miguel Javier y José Miguel, y los obstáculos del tiempo y del trabajo. Nada les vino hecho y lo conseguido fue el premio a su esfuerzo y afán de superación.
La obra de Miguel como trabajador y empresario la expuso Marialuz Vicondoa en Diario de Navarra el 31 de marzo. Desde su trabajo inicial en Talleres Iruña a su paso a Talleres Urra, la fundación de Imausa de utillaje industrial y la iniciativa para crear Comansa y fabricar grúas desde Huarte para el mundo. En todos estos momentos de su vida, las decisiones no fueron fáciles y hubo dificultades superadas con tesón y el apoyo de socios, colaboradores y amigos, que creyeron en él y en sus proyectos empresariales.
Como persona, Miguel fue un chico de la calle Jarauta que, como sus hermanos, demostró una inteligencia natural que, por sí sola, nada hubiese logrado sin sus ganas de aprender desde que se inició con 14 años en el mundo de la mecánica. En todo momento quiso conocer el porqué de las cosas, no le bastaba con ejecutar repetitivamente la técnica y el manejo de herramientas aprendido en el taller, sino que se interesaba y estudiaba los procesos para progresar profesionalmente, ampliando sus posibilidades laborales dentro del espacio amplísimo de la mecánica. En ella aprendió la importancia de la precisión y la exactitud de lo micro para que las piezas engranen en un artilugio o en un proyecto empresarial en el que, además, hay que contar con las personas.
En su comportamiento había, además de amor al oficio, conciencia clara de que, viniendo desde abajo, sólo con el valor y el dolor del esfuerzo, la disciplina de la voluntad y la ética de la honradez se pueden alcanzar metas más altas. Miguel lo consiguió y le fue reconocida su trayectoria empresarial.
Su carácter le abría puertas y hacía ganar amigos. La experiencia, solidez de sus proyectos y lealtad inspiraban confianza a sus socios, como lo expresó el amigo común que me transmitió el fallecimiento. Tuvo en su hermano Alberto el socio, compañero y experto en sus proyectos, y en sus amigos de Napardi el apoyo humano en sus iniciativas. Cuando sus hijos terminaron su formación se incorporaron con energía renovada al proyecto empresarial.
A sus hijos Alberto y Carlota, Juanjo y Natalia, Fernando y Merche, nietos y biznietos, mi condolencia por la muerte del padre, en el recuerdo de su esposa Tere. Os toca seguir el ejemplo y continuar la obra de vuestros padres. Como cantó Xabier Lete: “Eta hórrela bizitzen gera / sortuz ta sortuz gure aukera, / atsedenik hartu gabe: / lana eginaz goaz aurrera. / Kate horretan denok batera / gogorki loturik gaude” (“Y así vivimos / creando y creando nuestra oportunidad, / sin descanso: / trabajando avanzamos. / Todos juntos estamos unidos / fuertemente a esa cadena”.
Miguel, que se ha ido con la Semana Santa, goce con su esposa Tere en la presencia de quien dijo: “Ni naiz piztuera bizia” (“Yo soy la resurrección y la vida”) (Juan, 11, 25). Descansen juntos en paz.
El autor es amigo del fallecido