Día Mundial del Autismo
María Llorente, psicóloga experta en TEA: "El diagnóstico de autismo supone alivio en los adultos"
Nacieron con este trastorno pero no lo han descubierto hasta la edad adulta. Una psicóloga experta en estos diagnósticos impartió recientemente una conferencia en Pamplona


Actualizado el 03/04/2026 a las 08:21
Alivio y punto final a muchos años de incomprensión. Reconstruir la vida anterior, reconciliarse con el pasado y eliminar la ‘culpa’. Son algunos de los sentimientos que experimentan hombres y mujeres adultos cuando reciben el diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición del neurodesarrollo con la que nacieron pero que ignoraron hasta que un psiquiatra, psicólogo o neuropsicólogo pronuncian las tres palabras mágicas. Son las reacciones que suele recibir en su consulta la psicóloga sanitaria y educativa María Llorente (Madrid, 1974), socia fundadora del equipo Deletrea, centro especializado en diagnóstico de TEA. Recientemente impartió una conferencia en Pamplona para profesionales del Colegio de Psicología de Navarra. Ha coescrito libros como ‘La vida en orden alfabético. El mundo de las personas con Asperger’ o ‘Los niños con autismo: soluciones prácticas para problemas cotidianos’.
-¿Qué hace sospechar a una persona adulta de que puede tener TEA? ¿Cuáles son los signos de alarma por los que consulta?
-Aunque muchas personas llevan prácticamente toda la vida sintiendo que no encajan, deciden dar el paso de solicitar una valoración cuando son adultos, ya que se hacen más conscientes de que una timidez o un cuadro de ansiedad social no explican bien sus dificultades. Los problemas sociales y de comunicación les llevan a identificarse con el TEA. En la edad adulta tienen una percepción más clara de cómo la incertidumbre, imprevisibilidad y entornos poco organizados afectan a su bienestar emocional. Manejar la estimulación les genera un agotamiento físico y mental, una fatiga extrema. Los psiquiatras, psicólogos o neuropsicólogos son los profesionales que pueden hacer esta valoración. Es importante que estén especializados en TEA.
-En muchas ocasiones, ¿las personas empiezan a sospechar cuando les diagnostican el trastorno a sus hijos?
-Efectivamente. Resulta una de las principales razones que lleva a muchos adultos a consultar con un especialista. Han sentido que sus hijos se parecían mucho a ellos en su forma de ser, de desenvolverse, de entender el mundo. En ese momento se plantean su propio diagnóstico. La decisión de consultar con un especialista en salud mental también puede surgir cuando algunos problemas como la depresión o la ansiedad comienzan a dar la cara.
-¿Por qué ahora existen más diagnósticos que hace unos años?
-Claramente está aumentando el porcentaje de adultos que reciben un diagnóstico de TEA, lo que no significa que exista una epidemia. Los factores son varios: el cambio en los criterios de diagnóstico, el mayor acceso a la información en Internet o redes sociales, más conciencia social y la aparición de personas con autismo en series o películas. La gente abandona así la idea de que el autismo es algo limitado a la población infantil y a personas con necesidades de apoyo.
FIN DE LA INCOMPRENSIÓN
-¿Qué suele sentir una persona cuando recibe el diagnóstico?
Las reacciones son muy variadas pero la más común es el alivio. Finalmente, se ha terminado la incomprensión, los diagnósticos erróneos y la falta de respuesta a sus dudas. El diagnóstico les permite tener una explicación coherente de lo que les pasa y aparece como el punto de partida para buscar apoyos. Recibir la ‘etiqueta’ les ayuda a reconstruir su historia de vida, a reconciliarse con su pasado y a eliminar posibles ‘culpas personales’.
-Con el diagnóstico en la mano, ¿qué tratamientos se siguen?
Recibir un diagnóstico es liberador, beneficioso y abre puertas. La etiqueta es útil para la persona y su entorno a comprender y afrontar las situaciones que viven y facilita el acceso a ayuda especializada. El TEA no se cura ni hay que camuflar sus características sino abordar los síntomas como la depresión y la ansiedad para mejorar la calidad de vida. Otra parte del trabajo con personas adultas va encaminado a que mejoren su desempeño laboral y si lo necesitan, adaptar su puesto de trabajo. Deben desarrollar un estilo de vida saludable: hábitos de sueño y alimentación adecuados y la práctica regular de ejercicio físico. La terapia cognitivo conductual y el apoyo terapéutico son los más adecuados.
-¿El TEA está relacionado con otros trastornos?
-El 70% de las personas con TEA presenta otros problemas de salud mental. Los más frecuentes: ansiedad, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), depresión y Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Aunque las cifras son más bajas, también aparecen el Trastorno Bipolar o la esquizofrenia. Estas comorbilidades tienen que ver con la exposición a mayores niveles de estrés y malestar (dificultades sociales y de comunicación...) o a la acumulación de experiencias de vida que les han hecho más vulnerables (rechazo, acoso escolar...)
-¿Se puede confundir el autismo con las Personas Altamente Sensibles (PAS)?
-Comparten algunos rasgos comunes (hipersensibilidad sensorial, respuestas emocionales intensas, necesidad de entornos tranquilos, aislamiento para ‘recuperarse’...) pero son dos condiciones claramente diferenciadas. El TEA es un trastorno del neurodesarrollo y el PAS, un rasgo de la personalidad. Otra diferencia es que las personas con PAS no tienen por qué presentar dificultades para comprender las normas y códigos sociales ni tampoco desarrollan intereses hacia temas específicos ni muestran un carácter repetitivo.
-¿El diagnóstico es similar en mujeres y en hombres?
-Históricamente, ha existido un infradiagnóstico en mujeres con TEA, sobre todo entre las que presentan menos necesidades de apoyo (sin discapacidad intelectual ni alteración del lenguaje). Afortunadamente, en los últimos cinco años, esta situación está cambiando pero aún muchas mujeres se siguen escapando al ‘ojo clínico’ de los profesionales. ¿Por qué? Porque los síntomas que presentan son algo diferentes a los de los hombres. Las mujeres, desde su infancia, se adaptan mejor a las situaciones sociales y copian el estilo de otras personas, lo que las lleva a camuflar muchos de sus rasgos. Sin embargo, esta adaptación termina siendo muy costosa y dañina para ellas porque genera agotamiento y, a veces, ansiedad y depresión. Además, muchas de las pruebas que utilizamos se han diseñado pensando en los rasgos de los hombres. No obstante, las últimas investigaciones indican que la ratio de TEA no es tan diferente en hombres y mujeres.
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DNI
Terapeuta María Llorente Comí (Madrid, 1974) es psicóloga sanitaria y educativa. Socia fundadora del Equipo Deletrea, especializado en el diagnóstico y tratamiento del Trastorno del Espectro Autista (TEA) y trastornos del lenguaje. Ha colaborado en publicaciones como ‘La vida en orden alfabético. El mundo de las personas con Asperger’o ‘Los niños pequeños con autismo’, entre otras