Obituario
Iñaki Letamandía Loinaz, 'Txistu', imprescindible sanferminero


Publicado el 02/04/2026 a las 09:06
Ha fallecido Iñaki Letamendía Loinaz, (Ormáiztegui, 1953- Tolosa, 25 de marzo de 2026) y con él los Sanfermines han perdido uno de sus protagonistas. No puedo afirmarlo, pero estoy convencido de que en su niñez aprendió en su localidad natal a cantar una canción infantil popular que le marcó: “Arre, arre mandako / biar Tolosarako / etzi Pamplonarako. / Andik zer ekarriko? / Zapata ta gerriko. / Eta aiek zeinendako? / Gure Xabiertxo polittarendako.” (“Arre, arre burrito / mañana para Tolosa / pasado mañana para Pamplona. / ¿Qué traerás de allí? / Zapato y faja. / ¡Y aquéllos para quién? / Para nuestro bonito Javiercho”). De Ormáiztegui fue con 10 años a vivir a Tolosa y de esta con 15 años vino a las ferias y fiesta de Pamplona por San Fermín. Como dijo Manuel Turrillas en una de sus canciones, “quien conoce las fiestas de la vieja Iruña sin par, ya no las puede olvidar”.
Con su humanidad alegre y amistosa, Iñaki no vino a Pamplona a comprar, sino a ser uno de los protagonistas de los Sanfermines trayendo la música de txistus, txirulas, xilbotes, tamboriles y atabales. Lo hizo como miembro de la Banda municipal de Txistularis de Tolosa y, en los últimos años, como su director. Fue el último de sus directores que se vincularon a las fiestas: Francisco María Arsuaga (‘Txango’), Juan Antonio Sarasola (‘Ingurutxo’) y Miguel Martínez de Lezea. Letamendía la dirigió entre 1972 y 2018.
El grupo de Tolosa forma parte del “cuerpo de ciudad” en la procesión y la octava de San Fermín, vestidos de época con casaca, calzón azul con galones de plata, chaleco encarnado y sombrero tricornio con galón plateado. Hay constancia de presencia de txistularis de esa localidad desde el siglo XVIII, siendo en 1913 cuando se oficializó su participación en las fiestas. Felizmente pasaron los tiempos en que los txistularis sólo hubieran podido asistir como penitentes tras quemar sus pecaminosos instrumentos, como recogió el P. Donostia OFM. Por eso el también capuchino estellés P. Olazarán pudo escribir su método y repertorio. Gracias a ambos y a muchos como Iñaki Letamendía, podemos disfrutar de los pasacalles, biribilketas, fandangos, zortzikos, ezpata-dantza, arin-arin y contrapás.
Iñaki fue protagonista de dos homenajes municipales. En 2013 el alcalde Maya le reconoció como director la presencia y aportación de la Banda de Tolosa a las fiestas durante cien años. En 2018, el alcalde Asiron y sus compañeros de la banda municipal por sus 50 años de presencia en Pamplona. No faltó su amigo y txistulari Mikel Aramburu, ni el aurresku de homenaje de Iruñeko Dantzariak Duguna.
El 8 de julio de 2014 el Hotel Maisonnave de la calle Nueva le introdujo en el Olimpo de los ‘divinos imprescindibles’ de los Sanfermines como Manuel Turrillas, Pedro Martín Balda, José J. Arazuri, Paulina Fernández (Churrería de la Mañueta), y otras gentes del mundo taurino (Antonio Ordóñez, Cesar Moreno, Pablo Hermoso de Mendoza, los dobladores y pastores del Encierro, la Casa Misericordia, equipo médico de la Plaza de Toros), del arte (Serafín Zubiri, Pedro Osinaga, Urmeneta-Kukuxumuxu, Montxo Armendáriz), la comunicación (María Jesús Artaiz, Javier Solano). Seguro que hay otros más, que lamento no recordar.
Fue profesor titular del instrumento en la Escuela de Música Eduardo Mokoroa de Tolosa formando nuevos txistularis. Iñaki, que era muy del repertorio tradicional, contribuyó a que el instrumento se haya expandido, reinventado y adquirido nuevos horizontes artísticos, en una renovación que tiene precedentes en la Ilustración del siglo XVIII, según expuso el erudito Ansorena. Como ocurrió en su día con el xilbote, se han creado nuevos tipos de instrumento, renovándose los repertorios y la presencia del ‘popular’ txistu con los considerados ‘cultos’ en los conservatorios y en Musikene. De la calle y los alardes ha pasado a las orquestas y los conciertos.
Xabier Lete cantó: “Izarren hautsa batean / bilakatu zen bizigai, / hauts hartatikan uste gabean / noizpait ginaden gu ernai.” (“Un día el polvo de estrellas / se convirtió en materia de vida, / de ese polvo, por sorpresa, / en algún momento surgimos nosotros.”). En el caso de Iñaki Letamendía lo hicieron las estrellas de la música. Este texto es un homenaje a quien de Tolosa vino a Pamplona durante tantos años a alegrarnos los sanfermines contribuyendo a hacerlos una fiesta musical. No volvió con zapatos y fajas, como en la canción de su infancia, sino dejando más ambiente, amigos y admiradores cada año. Con mi condolencia a su familia, eskerrik asko, goian bego Iñaki.
El autor es amigo del fallecido