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Personas mayores
Mucho más que pintxos: gastronomía con valor terapéutico en los Centros Solera
Cocinar, compartir y recordar, una propuesta que refuerza el bienestar y la participación activa de las personas mayores


Publicado el 31/03/2026 a las 05:00
En el marco de la Semana del Pintxo de Pamplona, impulsado por Fundación Solera, se celebró un año más una de sus iniciativas más especiales: su concurso interno de pintxos. Pero, lejos de ser únicamente una actividad gastronómica, este certamen se ha consolidado como una herramienta terapéutica de gran valor para las personas mayores.
Durante las últimas semanas, los diferentes centros Solera han trabajado en la creación de sus propuestas culinarias. Usuarios y profesionales colaboran en un proceso que va mucho más allá de la cocina: se estimulan recuerdos, se comparten experiencias y se refuerzan habilidades cognitivas y sociales. La elaboración de un pintxo se convierte así en una actividad significativa que conecta a las personas con su historia, sus gustos y su identidad.
Este enfoque convierte el concurso en un ejemplo práctico de cómo la gastronomía puede utilizarse como terapia. La planificación de recetas, la manipulación de ingredientes o la presentación final implican funciones como la memoria, la atención o la psicomotricidad. Pero, además, el componente emocional juega un papel clave. Participar, crear y compartir genera ilusión, motivación y un fuerte sentido de pertenencia.
Mucho más que cocinar
En este contexto, la experiencia de los propios participantes refleja el verdadero alcance de la iniciativa. Alfredo, usuario de la Residencia Urban, destaca que para él es una actividad muy motivante. Ponen en común sus conocimientos e historias y comparten algo más que los fogones a la hora de elaborar los pintxos. Por eso tiene un valor especial.
Por su parte, Teresa, residente de La Vaguada, subraya el componente colectivo del concurso. Le gusta este tipo de actividad porque es una forma de reunir a todos y trabajar en equipo. Además, destaca que los pintxos de ahora son mucho más elaborados que los de antes, y tienen que pensar bien qué pueden hacer para sorprender al jurado. Ya no se trata de una simple croqueta, sino de crear algo con gusto.
Uno de los aspectos diferenciales de este certamen es su carácter inclusivo. En Solera no se busca un único ganador: todos los pintxos reciben reconocimiento en distintas categorías, desde 'el más navarro' hasta 'el más tradicional' o 'el más exótico'. Esta filosofía elimina la competitividad negativa y pone el foco en el refuerzo positivo, algo fundamental para la autoestima de las personas mayores.
Un jurado de referencia
A lo largo de sus 5 ediciones, el concurso ha contado con la participación de reconocidas personalidades del ámbito gastronómico y mediático, que destacan no solo el nivel culinario, sino también la dimensión humana del certamen. Este año, los miembros del jurado han vuelto a coincidir en subrayar la emoción que se vive en cada presentación.
Santiago Rodríguez, jefe de cocina del restaurante Europa, señala que es una mañana emocionante. Ver cómo presentan los pintxos, el esfuerzo que ponen, la alegría y cómo se animan unos a otros es totalmente terapéutico, para ellos y también para el propio jurado.
En la misma línea, Vicente Ursúa, chef de C.A Osasuna y asesor creativo de restaurantes, afirmaba que “estas cosas son maravillosas”. Se les saca de la rutina, cocinan (es importante) y transmiten su experiencia e historia. “Es una forma de recuperarla y ponerlo en valor”.
Por su parte, Juan Mari Idoate, responsable de Grupo Idoate, ponía el foco en la dimensión emocional del encuentro, ya que desde el grupo Idoate apoyan actividades sociales y solidarias: “acudimos a muchos eventos, pero venir a este y ver la ilusión, las ganas, cómo disfrutan contando su pintxo y recibiendo ese reconocimiento… Ver el brillo en sus ojos es reconfortante y probablemente una de las citas más bonitas y emocionantes del año”.
Amaia Otazu, periodista de Radio Nacional, también destaca el valor de la experiencia acumulada por los participantes: “me parece una iniciativa muy interesante. Verles en primera fila, con los nervios y la emoción, es indescriptible”. Señala que no siempre somos conscientes de todo lo que saben estas personas, y es una forma muy bonita de homenajear y reconocer ese saber a través de la gastronomía.
Más allá de la valoración técnica, el jurado se convierte en testigo de historias personales, recuerdos y emociones que afloran en cada plato. Porque detrás de cada pintxo hay vivencias, tradiciones y una forma única de expresarse.


Compromiso con las personas mayores
Fundación Solera, trabaja cada día para promover el bienestar y la participación activa de las personas mayores en Navarra. A través de programas comunitarios, actividades intergeneracionales, programas de voluntariado e investigación entre otros proyectos, la fundación impulsa un envejecimiento positivo y lleno de oportunidades. Iniciativas como este concurso de pintxos reflejan su compromiso con crear espacios de encuentro, creatividad y celebración para toda la comunidad.
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