Salud
El tiempo para sacar adelante la Ley Foral de Salud se va agotando
Se trata de una de las prioridades políticas en el 'Acuerdo Programático' 2023-2027 pero su tramitación se está prolongando


Publicado el 17/03/2026 a las 05:00
“Algunas cuestiones internas” con otros departamentos. Esa es la excusa que dio el consejero de Salud, Fernando Domínguez, el pasado mes de enero para explicar el retraso cuando le preguntaron en el Parlamento foral qué pasa con la nueva Ley Foral de Salud. Una ley que, según grupos políticos, asociaciones, sindicatos y otras entidades, es totalmente necesaria para actualizar la que rige en estos momentos, que data de 1990, y para adaptar así el sistema sanitario a los nuevos retos.
La realidad es que la norma no llega y la nueva ley, o ya vieja-nueva ley dado que se habla de esta norma al menos desde hace una década, se enfrenta a la cuenta atrás del final de la legislatura.
La Ley Foral de Salud es una de las “prioridades políticas” que recoge el Acuerdo Programático de Gobierno en la legislatura 2023-2027. Cuando queda cerca de un año para el final de la legislatura, Salud acaba de presentar a los sindicatos de la mesa sectorial el segundo borrador suscitando de nuevo su rechazo. Por delante, ya que el apoyo sindical no es vinculante, queda, al menos, la aprobación por parte del Gobierno foral y toda la tramitación para lograr luz verde en el Parlamento de Navarra.
En definitiva, si finalmente se aprueba en esta legislatura, la implantación de la nueva ley quedará muy probablemente para los responsables sanitarios que se nombren tras las próximas elecciones de 2027.
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"EXTREMADAMENTE COMPLEJA"
La nueva ley de Salud en la que trabaja el departamento tiene como base un documento acordado en marzo de 2023 por los grupos parlamentarios en una Comisión Especial de Salud que se constituyó en la legislatura pasada.
Sin embargo, el propio consejero Domínguez ha indicado en alguna ocasión que durante su anterior mandato, entre 2015 y 2019, la ley de Salud quedó “prácticamente redactada”. Es decir, a punto para que los responsables políticos la sacasen adelante a partir de 2019.
La pandemia, como en otros muchos temas, paralizó el avance de esta norma, o al menos ese fue el argumento esgrimido para explicar por qué no estuvo a punto. En ese marco, EH-Bildu promovió una Comisión Especial para acordar un documento a principios de 2023. Un “paripé”, según lo calificó UPN.
Con el nuevo Gobierno surgido en el verano de 2023, y nuevo Acuerdo Programático, la ley pasó a ser de nuevo objeto de debate público y uno de los objetivos principales. De hecho, estaba previsto que se aprobase a final de 2024. En el mes de agosto, el Ejecutivo hizo público que se había publicado en el portal de Gobierno Abierto el texto borrador del anteproyecto de la nueva Ley Foral de Salud. Y abrió un proceso de participación pública hasta el 30 de septiembre que, después, amplió hasta final de año.
El motivo fue que, tal y como ha recalcado Domínguez, se persigue una norma con el máximo consenso. El caso es que se presentaron más de 1.100 aportaciones de 117 entidades, lo que ralentizó la tramitación.
La situación llevó al Ejecutivo a incluir esta ley en el plan normativo de 2025 y, después, en el plan de 2026. En enero, Domínguez explicó que se trata de una norma “extremadamente compleja”. Requiere, dijo, de informes de órganos exteriores, como la dirección general de Función Pública y la dirección de Presupuestos. De ahí que haya cuestiones “en debate”, dada la complejidad que conlleva y el alcance que puede tener en otras áreas del Gobierno. “Trabajamos para que se acuerde cuanto antes y poder seguir con la tramitación”.
LOS PROBLEMAS
Uno de los principales problemas que se han encontrado fue la búsqueda de autonomía. De entrada, Salud intentó de que el Servicio Navarro de Salud y el Instituto de Salud Pública pasasen a ser entes públicos empresariales. En abril de 2025 se abandonó la idea, al menos en lo que al nombre se refiere, para apostar por “cambios en algunas normativas”. Posiblemente de ahí el “debate interno”.
De hecho, en este camino, el consejero señaló a Función Pública como punto donde se centró el debate. “No aspiramos a alcanzar la república independiente de Salud”, dijo. “Queremos control con auditorias y cabeza. Pero no podemos tener normas de los 90 para una sociedad de 2026”, añadió en el Parlamento.
La contratación de nuevos perfiles con agilidad, la posibilidad de mover cupos de Atención Primaria para cubrir guardias o de ubicar recursos donde se necesiten, por ejemplo pediatras; son otras necesidades que Salud precisa resolver con agilidad y que la pesada maquinaria de la Administración no le permite así como la compra de materiales o licitación de infraestructuras de forma rápida, entre otras medidas, como la sanidad requiere.
Ahora queda por ver cómo evolucionará el segundo borrador presentado que, de momento, ya cuenta con el rechazo sindical al contemplar la movilidad del personal dentro del Área Única en la que se organizará Navarra en lugar de las tres actuales.