Desafíos de Navarra
La pérdida de autónomos resta afiliados al comercio navarro
A pesar de que el sector ha ganado 228 trabajadores del régimen general desde 2018, la pérdida de autónomos (832) deja un saldo negativo de afiliados


Publicado el 12/03/2026 a las 05:00
La difícil situación en la que lleva años sumido el comercio de proximidad en Navarra está lastrando, sobre todo, a los trabajadores autónomos. El aumento de los costes, la presión de internet y las grandes cadenas y un relevo que en muchos casos no llega, ha acelerado en los últimos años el cierre de pequeños negocios y tiene ya su reflejo en el mundo laboral con una merma en la cifra de afiliados. Según los datos facilitados por Nastat, que utiliza como fuente los microdatos cedidos por la Tesorería General de la Seguridad, Navarra cerró 2025 con una afiliación media de 20.034 trabajadores de comercio al por menor (epígrafe 47 del CNAE), aunque el cierre de diciembre dejó un dato mensual de afiliación superior: 22.306 afiliados. Tomando como base el dato de la afiliación media, de los 20.034 trabajadores, 14.015, casi el 70%, eran trabajadores afiliados al régimen general de la Seguridad Social mientras que el resto (6.019) cotizan en el régimen de autónomos.
Es cuando se compara la cifra de afiliación de 2025 con la de 2018 cuando el balance deja una pérdida de afiliados próxima al 3% con una evolución dispar entre los dos regímenes. Mientras que el general ha seguido ganando afiliados, 228 (+1,7%) desde 2018, el de autónomos ha perdido trabajadores (832, un 12,1%) provocando que el saldo de afiliación en ese periodo sea negativo. Conviene recordar en este punto que de los 6.868 establecimientos físicos con los que a cierre de diciembre contaba el comercio al por menor en Navarra, en 3.014, el 44% del total no había empleados. Otros 2.427 comercios cuentan con entre uno y dos trabajadores mientras que son tan sólo 271 de los establecimientos, apenas el 4% del total, los que cuentan con 10 o más empleados. Otra de las señas de identidad del comercio local es la fuerte presencia femenina tanto en la titularidad de los negocios como en el empleo. Son mayoría tanto en el régimen general como en el de autónomos suponiendo alrededor del 66% del empleo.
La realidad del colectivo autónomo es especialmente difícil en el comercio donde, en muchos casos, un autónomo paga más por mantener su local abierto de lo que puede sacar vendiendo. Las cifras lo confirman: solo el 41,9% de las empresas nacidas en 2018 seguían activas en 2023. El primer año de vida es letal, con tasas de supervivencia del 78,5% o inferiores.
La inflación de costes es uno de los aspectos que más está afectando al colectivo obligándole a hacer frente al incremento de la electricidad, los alquileres, salarios y cotizaciones sociales que suben mientras los precios de venta apenas pueden moverse. Una circunstancia que explica que el modelo del tendero, sostenido durante décadas por jornadas interminables y rentabilidades ajustadas, se agote mientras las grandes cadenas e internet ganan cuota. La situación se agrava en el entorno rural, donde en su inmensa mayoría, los comercios, son de pequeñas dimensiones y naturaleza familiar. Un 38% contaría según los análisis realizados con una plantilla de entre uno y dos empleados.
Un escenario que revela un nivel limitado de profesionalización en el sector, donde los propietarios se ocupan personalmente de todas las funciones comerciales, desde la gestión y facturación hasta la formulación de estrategias de digitalización o acciones relacionadas con el marketing y la gestión de redes sociales, en caso de tenerlas. Si ampliamos el número de empleados hasta los 10, lo que la estadística incluye bajo la calificación de microempresas ese 38% se incrementa hasta el 89%.
La relación entre la oferta comercial y la demanda de empleo
Como se recoge en un análisis que elaboró la Agencia Navarra del Territorio y la Sostenibilidad, existe una correlación directa entre el número de comercios y el personal empleado en las distintas comarcas de Navarra. “Aquellas zonas con un mayor número de establecimientos comerciales tienden a contar con una fuerza laboral más extensa. Un vínculo que sugiere una relación proporcional entre la oferta comercial y la demanda de empleo en el sector, indicando que el crecimiento del comercio en una comarca se asocia con un aumento en la oportunidad de empleo en ese ámbito”, señala el trabajo. Y, en este punto, la comarca de Pamplona destaca de manera notable al contribuir con casi el 34% de los trabajadores, lo que refleja su importancia como centro económico y generador de empleo en la región en materia de establecimientos comerciales. Tierra Estella y Ribera con un 18,96% y 17,89% respectivamente, son las siguientes comarcas que más comercio recogen. La diversidad en Zona Media reflejada en su contribución del 7,5%, indica según el informe una distribución equilibrada de oportunidades laborales en esta área geográfica, con una presencia comercial bien distribuida. Por su parte, Prepirineo y Pirineo, con 0,7% y 1,1% respectivamente, presentan proporciones más reducidas sobre el total de empleo, en buena medida debido a que son zonas con una menor densidad poblacional y con una actividad comercial más limitada. En cuanto al tamaño de los comercios por comarcas, el citado informe destaca que Baztan-Bidasoa, Pamplona, Tierra Estella y Ribera son las únicas que cuentan con comercios que tienen una plantilla de entre 20 y 49 empleados, una distribución que sugiere un mayor grado de diversificación y complejidad en la estructura empresarial en comparación con otras comarcas.