Javieradas 2026

El arzobispo, a la actriz Silvia Abril: “Es una falta de respeto criticar por creer”

Sin nombrar a la actriz ni a a la gala de los Goya, Florencio Roselló se mostró contrario en la homilía que pronunció en Javier a los que critican a los jóvenes para quienes Dios es importante en sus vidas

Multitudinaria celebración eucarística en la explanada del castillo de Javier este domingo, 8 de marzo

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Multitudinaria celebración eucarística en la explanada del castillo de Javier este domingo, 8 de marzoEDUARDO BUXENS

Marialuz Vicondoa

Publicado el 08/03/2026 a las 13:55

“Me parece una falta de respeto que se critique a los cristianos por creer, que se critique que Dios sea importante en nuestras vidas. Los jóvenes creen desde la libertad porque Dios llena sus vidas. No damos pena por creer, quizá envidia por tener claras nuestras ideas, nuestras opciones y nuestras decisiones. Me da pena quien critica sin conocer porque quien lo hace se manifiesta como una persona frustrada, vacía, que no está satisfecha consigo misma. Por eso busca juzgar y criticar nuestra fe. La persona feliz y plena nunca critica, nunca juzga. La crítica es signo de inmadurez, signo de insatisfacción”. Así explicaba Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, en su homilía de este domingo en la explanada de Javier, su postura ante las recientes y polémicas declaraciones de la actriz Silvia Abril. No la nombró, ni a ella ni a la gala de los Goya, contexto en el que se pronunció la actriz. Pero confirmó fuera de la celebración de la misa de la Javierada que sus palabras eran una respuesta a esas polémicas declaraciones. “A los que desafían la climatología y las dificultades y llegan en peregrinación hasta aquí (Javier) no les engaña nadie. ¿Cómo pueden decir que les tratan de tontos? Me rebelo contra esto. Eso es no conocer a los jóvenes creyentes”, señaló el arzobispo fuera de la celebración de la eucaristía.

Las palabras de Silvia Abril que han provocados la reacción en diferentes ámbitos se produjeron durante la gala de los Goya y a raíz de los premios que recibió la película ‘Los domingos’, que trata sobre la vocación cristiana. “Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Me da pena que necesiten creer en algo y que se agarren a la fe cristiana. Lo siento por la iglesia. Menudo chiringuito tenéis montando. Se acabó. Vayan saliendo”.

Frente a este discurso, Roselló defendió en la homilía con una explanada llena de peregrinos que los jóvenes no llegan a la fe ni obligados ni presionados ni amenazados. “La fe comienza como una invitación. Nadie viene a Javier obligado, como tampoco a nadie se le obliga a creer. Siempre he valorado, quizá por mi experiencia anterior (ejerció su labor pastoral en la cárcel), que nuestras decisiones sean libres, sin coacción ni obligación. Dios no se impone, Dios se ofrece, se nos acerca y cada uno es libre de responder”, señaló.

A: EDUARDO BUXENS F: 08 MARZO 2026 L: JAVIER T: MISA DE JAVIER - JAVIERADA 2026
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Un momento de la celebración de la misa en Javiereduardobuxens
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Para pensar, respirar...

Durante la homilía, el arzobispo abordó también otros temas, como los motivos que llevan a los peregrinos a acudir a Javier. “Algunos vienen por tradición o porque lo hacían sus familia o amigos. Otros porque necesitáis pensar, respirar, tomar distancia de la vida de cada día, y otros venís en busca de respuestas”, dijo. “Aquí todo el mundo es bien recibido, inclusive los que nos critican, los que cuestionan nuestra elección por Jesús”, señaló en la misma línea de lo expuesto anterioremente.

El arzobispo de Pamplona ofició la misa del domingo de la primera Javierada acompañado de unos 60 sacerdotes, entre los que figuraba José Antonio Goñi, canónigo de la Catedral de Pamplona; Alfredo Urzainqui, párroco de Ermitagaña; y Óscar Azcona, párroco de la Milagrosa y director de las Javieradas.

La misa fue respetada por la temperatura, que osciló entre los 8 y 9 grados, y la lluvia. Los únicos paraguas que se abrieron fueron los 38 que sirvieron para señalar a los sacerdotes que daban la comunión a lo largo de la explanada bajo la basílica de Javier. El sol incluso se hizo un hueco entre las nubes amenazantes y lució casi en su esplendor en algún momento. Quiso la casualidad que lo hiciera sin pudor en el momento en el que Roselló recordó la frase de San Ignacio de Loyola que marcó la vida de San Francisco Javier: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”

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