La puerta de la oportunidad en Navarra: "Confío en que lleguen los papeles"

Inmigrantes en Navarra han comenzado a informarse sobre la regularización extraordinaria anunciada por el Gobierno de España, que, a priori, comenzará en abril y beneficiará a 10.000. Solicitantes e inmigrantes con papeles valoran la nueva medida

Imagen tomada recientemente en la puerta de la oficina de Extranjería, en Pamplona
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Imagen tomada recientemente en la puerta de la oficina de Extranjería, en Pamplonaeduardo buxens
Imagen tomada recientemente en la puerta de la oficina de Extranjería, en Pamplona

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Lucas Domaica

Actualizado el 01/03/2026 a las 08:25

En la 16 se entremezclan conversaciones en castellano, francés, árabe y chino. La línea de esta villavesa se detiene frente a la oficina de Extranjería de la calle Guipúzcoa, en el barrio pamplonés de Buztintxuri, y de ella se bajan personas como Youseff, Carol o Logic. 

Para ellos, este trayecto en autobús resulta mucho más corto que el que completaron para llegar desde su país de origen, pero no menos importante. Sus visitas a la oficina de Extranjería tienen como objetivo tramitar documentos que les permitan iniciar una vida sin trabas en España, aunque los retrasos y el colapso del sistema siguen muy presentes. 

En las últimas semanas, la oficina registra una afluencia creciente tras el anuncio del Gobierno de España sobre la regularización extraordinaria de inmigrantes que, en principio, arrancará en abril y que en Navarra podría beneficiar a unas 10.000 personas en situación irregular. Quienes accedan al proceso obtendrán permiso de residencia legal y podrán incorporarse al mercado laboral formal. Pasarán a ser contribuyentes. La cola de acceso a la oficina supera cada vez con más frecuencia la puerta de salida. 

El escenario se repite a diario: una fila compuesta principalmente por matrimonios, hermanos, muchas mujeres, padres e hijos, y un agente de la Policía Nacional que sale con frecuencia para revisar la documentación y coordinar el orden de entrada según el criterio de la cita previa. Un par de bancos sin respaldo, situados a ambos lados de la entrada, suelen estar ocupados por personas que hablan por teléfono para resolver dudas, mientras quienes empujan carritos de bebé esperan a que, en el interior, sus parejas completen la gestión.

Luis Boada, venezolano: "Confío en que lleguen los papeles para trabajar"

“Nada, aquí esperando”, comenta Luis Boada Maza, un caraqueño que sostiene a su hijo menor en brazos. Dentro está su pareja con el hijo mayor, que va a cumplir 12 años. Estos venezolanos llegaron a España hace cinco meses, concretamente a Elda, en Alicante. “Salimos de allá porque la situación se puso muy complicada”, reconoce mientras el pequeño, muy simpático y ajeno a todo, come una galleta con forma de dinosaurio. Su padre explica que la tesitura era tal en el país que, cuando decidieron salir, “no había educadores para los niños” y califica la economía como “muy baja”. Luis Boada aprovecha la ocasión para enumerar una serie de problemas de Venezuela. “Primero se elevó mucho la delincuencia porque es difícil conseguir comida y, después, con lo que se gana no te alcanza para vivir”, indica. 

Esta familia sudamericana se desplazó a Pamplona tras su llegada a Alicante en 2025 y permanece en ese limbo de tiempo mínimo necesario para optar a la regulación extraordinaria de abril, que son cinco meses antes del 31 de diciembre del año pasado. A la oficina de Buztintxuri han acudido dos veces y el trámite que realizan durante esta mañana es el del asilo. 

Pedro Antonio Ortiz, dominicano que llegó a Navarra hace quince años, en la oficina para hacer un trámite de reagrupación
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Pedro Antonio Ortiz, dominicano que llegó a Navarra hace quince años, en la oficina para hacer un trámite de reagrupaciónld
Pedro Antonio Ortiz, dominicano que llegó a Navarra hace quince años, en la oficina para hacer un trámite de reagrupación

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“En Navarra estamos muy bien, nos sentimos más tranquilos porque los niños pueden salir y tienen dónde distraerse. Hay seguridad; en nuestro país hay muy poca”, comenta mientras el menor corretea de banco en banco. Boada explica que él en Venezuela tuvo trabajos en distintos sectores. “Primero estuve en barcos, luego me dediqué a la mecánica, como la familia, y aquí, al no tener papeles, es muy difícil encontrar algo”, contextualiza. 

Al hablar de ello, él cita de refilón algo relacionado con el sector de la construcción, pero no ahonda. Con la duda de la regularización en la próxima ventana presente por los plazos comentados, este venezolano confía en que lleguen “los papeles” y puedan conseguir trabajo. Por su parte, los pequeños ya han accedido al sistema educativo navarro y, después de esto, el objetivo será que vengan otros familiares venezolanos.

Carol Castillo, peruana: "Se están demorando los trámites de la semana pasada"

Cerca permanece Carol Castillo, que está a punto de entrar a realizar un trámite. Ocupa la segunda posición en la cola y llega su turno. Ella tiene grabada a fuego la fecha en la que llegó a la capital navarra. “Llegué el 14 de noviembre de 2023 para poder ayudar a mi familia y a mis hijos para que estudien, como todos”, apunta recordando los inicios, que fueron complicados. “Lo recuerdo muy mal, fueron bastante malos. No tener dinero, dormir en la calle, cosas así”, recuerda de forma muy natural esta mujer peruana que hasta la fecha ha trabajado como cuidadora y está en pleno proceso de regularización, dos años y tres meses después de llegar. 

Al haber iniciado ya ese proceso, ella considera que no le está beneficiando el anuncio de la nueva medida. “Creo que no me favorece demasiado”, dice. Según ella, atendiendo a su experiencia, “se están demorando mucho” los trámites ya iniciados el año pasado. 

“Ella tenía ya iniciado el procedimiento anteriormente, allí por el 13 de junio del año pasado”, comenta su acompañante, un navarro que ayuda a Carol en este proceso, a la salida de la consulta. “Administrativamente dicen que este puede quedar desestimado en dos o tres meses por silencio y no lo sabíamos. Por eso hemos venido para verificar cómo está ese expediente”, añade este hombre, que trata de ayudar a ella, que cuidó de su suegra y de su mujer ya fallecida. “Nos han dicho que en estos momentos están en fechas de junio, en lo relativo a la concesión del Número de Identidad de Extranjero (NIE)”, añade explicando que es un proceso “complicado”.

 “Llamas, te metes en Internet y no hay manera. Te dicen que no te pueden atender por la cantidad o masificación que hay y, por eso, hemos decidido presentarnos en la oficina”, puntualiza el hombre explicando que les han dicho que el trámite no ha decaído. “En principio toca esperar”, respira. 

Este navarro dice sentirse en deuda con Carol por la ayuda que le prestó en su momento a él con el cuidado. “Hemos sido una autonomía, por lo menos en mi zona, de mucha emigración. Varios tíos míos fueron pastores y emigraron; en las familias también había sacerdotes, religiosas…”, contextualiza sobre esa empatía que siente hacia los inmigrantes que llegan a Navarra. “Ellos pasaron lo que pasaron al ir y te queda esa cosa”, dice añadiendo a la conversación la ayuda que ofrecen estas personas.

Youssef Ameziane, marroquí: “Llegué en 2023 y no tengo los papeles”

L: EXTRANJERÍA A: LUCAS DOMAICA T: REPORTAJE DESAFÍO INMIGRACIÓN F: 11.02.2026
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Youssef Ameziane posa de pie junto a hermano menorld
L: EXTRANJERÍA A: LUCAS DOMAICA T: REPORTAJE DESAFÍO INMIGRACIÓN F: 11.02.2026

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Otro ciudadano pendiente de acceder a la regularización es Youssef Ameziane, marroquí de 39 años. Permanece sentado en un banco junto a su hermano, de 27, mientras descansan antes de dirigirse a la parada de la línea 16, al otro lado de la avenida de Guipúzcoa. Ambos utilizan muletas. 

“Los dos tenemos una enfermedad del sistema nervioso que afecta a las articulaciones y a los músculos”, explica el mayor de los hermanos, quien añade que padecen un déficit de vitamina E en sangre que impacta negativamente en la movilidad. Él aún no tiene la documentación, pero su hermano menor sí la obtuvo al llegar a España siendo menor de edad. “Me acogieron en el centro Gota de leche de Melilla”, dice el pequeño de los hermanos refiriéndose al Centro Asistencial, espacio de acogimiento de menores en situación de desamparo desde los cero hasta los 18 años. 

“Yo llegué a Navarra en 2023, pero todavía no tengo los papeles”, indica Youssef. Llegó a la Comunidad foral para “mejorar la vida y trabajar”. “Tengo responsabilidades, tengo familia”, añade el marroquí, natural de Nador, ciudad próxima a Melilla. “Como para todos, los primeros días y meses fueron muy complicados, pero poco a poco todo va a arreglarse. Confío”, reflexiona este vecino de la Rochapea. 

La última visita a la oficina de Extranjería ha tenido como objetivo recabar información de cara a la regularización extraordinaria que, en España, podría beneficiar a medio millón de inmigrantes en situación irregular. “Esperemos que se lleve a cabo esa medida”, afirma, dejando en la frase un atisbo de duda.

UNA ESPERANZA QUE GENERA DUDAS OPERATIVAS

Aunque las atenciones relacionadas con la regularización masiva concentran ahora la mayor atención, la oficina continúa tramitando otros procedimientos que también exigen tiempo. “Yo soy dominicano y llevo 15 años en Navarra”, señala Pedro Antonio Ortiz. El trámite que va a realizar está relacionado con la reagrupación de una de sus hijas. “El caso tenía que resolverse en tres meses, pero ya lleva siete”, critica. “Vengo porque se ha vencido el plazo y necesito una explicación”, añade este carnicero, crítico con el funcionamiento de los trámites, aunque reconoce sentirse a gusto en Navarra. Tiene cuatro hijos. 

Con dos décadas en la Comunidad foral, el colombiano Galeano López ocupa el primer puesto en la cola de espera. “Vengo a hacer la renovación de residencia duradera”, comenta sobre un trámite que deben hacer cada cinco años. “Siempre migramos para ayudar a nuestras familias y aquí tengo un bar”, dice explicando que su experiencia con la administración ha sido positiva y “rápida”. 

Galeano López, colombiano que lleva veinte años en Navarra, acude para renovar la residencia duradera
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Galeano López, colombiano que lleva veinte años en Navarra, acude para renovar la residencia duraderald
Galeano López, colombiano que lleva veinte años en Navarra, acude para renovar la residencia duradera

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Cerca de él, otro colombiano dedicado a la peluquería, analiza directamente la nueva medida del Gobierno. “Para parte de mi familia se abre una puerta muy grande”, afirma este joven que lleva ocho años en Pamplona. A él el proceso le resultó mucho más largo que toda esa vía exprés anunciada por el Ejecutivo central: “Tardé más de tres años en conseguir la regularización”. Analiza la nueva medida con una mezcla de alivio ajeno y escepticismo propio. Cree que esta responde, en parte, a la necesidad de cubrir empleos que muchos españoles no aceptan. “La construcción, el campo… faltan manos”, señala, aunque reconoce que no sabe si el sistema “será capaz” de afrontar la llegada de tantas solicitudes. “Dicen que beneficiará a unas 10.000 personas en Navarra, pero seguro que la solicitan muchos más”, analiza. 

Como tantos otros, cuando llegó por primera vez a la oficina de Buztintxuri se fijó en un rótulo pegado en el local contiguo: “Abogado extranjería. Sin cita previa”, junto a un número de teléfono fijo. A diario, varias personas se acercan a la cristalera y marcan esos nueve dígitos buscando respuestas inmediatas. Al otro lado está Erick Santos, abogado de origen peruano, que en los últimos meses ha notado un aumento significativo de consultas relacionadas con la regularización. La expectativa crece, pero también las preguntas. 

“Depende del Gobierno dar a las oficinas los medios suficientes para que puedan hacer frente a la demanda”, resume de forma clara Santos, encargado de gestionar la “oportunidad” de muchos de los que tocan su puerta. Del 1 de abril al 30 de junio se comprobará si la regularización masiva se ha podido materializar.

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