Atención, radar a 100 km/h en la Ronda Oeste: "La idea es que la gente sea consciente de la rebaja de velocidad"
Policía Foral y Guardia Civil han comenzado a controlar esta semana el tramo de la A-15 entre Noáin y Berriozar en el que el límite de velocidad ha pasado de 120 kilómetros por hora a 100 y en el que los camiones no pueden adelantar


Publicado el 21/02/2026 a las 05:00
A pie de asfalto, la velocidad que alcanzan turismos y camiones en la A-15 a su paso bajo el puente del nudo de Zizur, en sentido San Sebastián o Zaragoza, impresiona y transmite una mezcla de fuerza y riesgo. Al otro lado de la escena, en el interior de los vehículos, ese ritmo se vive con absoluta normalidad. Circular por debajo de los 120 kilómetros por hora permitidos hasta enero en esta vía incluso puede generar sensación de lentitud en el conductor, aunque prevalezca la seguridad.
“Muchas veces estás colocando el radar y te pasan a una velocidad terrible”, comenta uno de los dos agentes de la Policía Foral encargados de instalar un cinemómetro móvil en el kilómetro 88 de la A-15, en sentido norte. Una sensación similar que vive a diario el personal de conservación de carreteras, por ejemplo. “Un día nos pidieron apoyo en la bajada a Lumbier, en la A-21, porque estaban de obras y los obreros estaban preocupados por la velocidad a la que se bajaba”, recuerdan.
El cuerpo autonómico y agentes de la Guardia Civil controlan desde esta semana que los vehículos que atraviesan la Ronda Oeste, entre Noáin y Berriozar, respeten la reducción de la velocidad máxima a 100 kilómetros por hora y que los camiones no adelanten, medida establecida en febrero.
Unos lo hacen por la mañana y otros por la tarde. Son las 15.25 horas y un Z de la Policía Foral -denominación en argot policial del coche patrulla- se estaciona en una isleta cebreada pintada entre la autovía y la incorporación que llega desde el nudo semafórico de la A-12.
Los agentes bajan del coche y sacan del maletero un radar móvil gris, una batería que lo alimenta, una antena que colocan en la parte superior del cinemómetro y un ordenador portátil en el que verán las fotografías de los vehículos y sus velocidades. “Este tiene tiempo, pero es bueno”, ríe uno de los agentes refiriéndose a un radar que capta todos los vehículos sin excepción. En esta ocasión, el coche patrulla y el radar permanecen a la vista de los conductores y se nota.


OBJETIVO: CONCIENCIAR DE LA REBAJA AL CONDUCTOR
La limitación a 100 kilómetros por hora es reciente y la visibilidad del radar responde a una labor pedagógica. “Ahora la idea es que la gente sea consciente de la rebaja de la velocidad”, reconoce uno de los agentes. “Que nos vean”, añade.
Una vez realizada la instalación, los policías avisan por radio al Centro de Mando y Coordinación (CMC) para comunicar que todo está listo y, de paso, activar los paneles informativos de la autovía ubicados antes del control de velocidad, otra forma de “educar” a los conductores.
Esta medida no se ha adoptado en el tramo por casualidad, sino por la elevada siniestralidad de la zona y la densidad del tráfico. A principios de diciembre, una familia que circulaba a la altura de Esquíroz se vio involucrada en un siniestro y el hijo de 10 años falleció un mes después en el Hospital Universitario de Navarra a causa de las lesiones sufridas. Es la última víctima mortal, pero en la A-15 se han registrado otros accidentes en los últimos años.
“A estas horas es complicado detectar velocidades altas por la densidad de tráfico que hay”, indica un agente mientras señala con el dedo la pantalla. Sin embargo, cuando la circulación disminuye, la velocidad aumenta.


UNA REDUCCIÓN QUE SE VA NOTANDO
En el caso de esta vía, resultan frecuentes las colisiones por alcance y las posteriores retenciones. “Una carretera con esta densidad se colapsa enseguida”, puntualizan. “Suelen ser muy comunes los accidentes por la mañana, a la entrada al trabajo, pero con la reducción de velocidad estamos notando que han disminuido”, reconoce uno de los agentes de Seguridad Vial, que cita la confluencia de la A-15 con la A-12 como un punto especialmente conflictivo.
Pasada media hora de control, uno de los peligros más repetidos es la escasa distancia de seguridad que guardan los conductores. “Eso es lo peligroso”, indica un agente. “Van a pocos metros de distancia y a una velocidad elevada. Hay tres cosas muy importantes: mantener la distancia, llevar las luces encendidas y practicar una conducción defensiva”, añade.
Según explican, “aquí la distancia de seguridad brilla por su ausencia y, de hecho, los accidentes suelen implicar a tres o cuatro coches”. “El de adelante frena y se producen colisiones en cadena al no tener margen”, contextualizan.
Al hablar sobre el uso del radar, existe una opinión generalizada que apunta a un afán recaudatorio, dejando de lado la seguridad. Sin embargo, hay otra perspectiva centrada en salvar vidas. “En un curso el año pasado vino una víctima de tráfico que había perdido a su hijo y nos comentó que no éramos conscientes de la labor que hacemos”, añade uno de los agentes. Esa víctima explicó a los agentes de Seguridad Vial que, si a ella la hubieran parado en la rotonda anterior y la hubieran denunciado por la infracción que estaba cometiendo, quizá no estaría hoy impartiendo esa charla. Y con el radar, la pedagogía de rebajar la velocidad a 100 kilómetros por hora también puede salvar vidas.