Salud

Rafael Ruiz, cardiólogo de la Clínica Universidad de Navarra: "La mortalidad tras un infarto se ha reducido a la mitad"

El cardiólogo intervencionista de la Clínica Universidad de Navarra Rafael Ruiz Salmerón aplaude el auge de las técnicas poco invasivas y recuerda que el 97% de los niños que nace con una cardiopatía congénita llega a la edad adulta y muchos cumplen los 70 años

El cardiólogo intervencionista de la CUN Rafael Ruiz Salmerón, en la biblioteca del Civivox Iturrama, durante las jornadas de la asociación 'Pequeña guerrera'.
AmpliarAmpliar
El cardiólogo intervencionista de la CUN Rafael Ruiz Salmerón, en la biblioteca del Civivox Iturrama, durante las jornadas de la asociación 'Pequeña guerrera'SERGIO MARTÍN
El cardiólogo intervencionista de la CUN Rafael Ruiz Salmerón, en la biblioteca del Civivox Iturrama, durante las jornadas de la asociación 'Pequeña guerrera'.

CerrarCerrar

Sonsoles Echavarren

Actualizado el 18/02/2026 a las 08:34

Un mensaje positivo y de esperanza. Es el que quiso lanzar a los pacientes y sus familias el cardiólogo Rafael Ruiz Salmerón. “En el último medio siglo se ha avanzado muchísimo. Y ahora el 97% de los niños que nace con una cardiopatía congénita alcanza la edad adulta y muchos llegan a cumplir los 70 años”. Así lo aseguró el viernes por la tarde este especialista en cardiología intervencionista (subespecialidad que utiliza técnicas mínimamente invasivas, como catéteres, para diagnosticar y tratar enfermedades coronarias del corazón sin cirugía abierta). Profesional en la Clínica Universidad de Navarra (CUN) en Pamplona y Madrid, pronunció la conferencia inaugural en las IV Jornadas de Cardiopatías organizadas por la asociación navarra ‘Pequeña Guerrera’, con el título ‘Cardiología intervencionista en el tratamiento de las cardiopatías congénitas del adulto”. 

¿Por qué ha habido tantos avance en los últimos años? 

Sobre todo, porque han mejorado las técnicas de diagnóstico (ecografías en el embarazo que detectan la cardiopatía antes de nacer) y los tratamientos (el aunque de la cirugía cardiaca intervencionista). Se puede ‘operar’ a través de catéteres (implantando prótesis para abrir o cerrar lo que debería estar en sentido contrario). No somos cirujanos. No utilizamos bisturíes sino catéteres.  (Aplaudió a uno de los pioneros de esta especialidad en Navarra, Román Lezáun, que trabajó en el Hospital Universitario de Navarra, presenté ayer en las jornadas). “Como se trata de una técnica poco agresiva se puede repetir las veces que sea necesario”. No vemos el corazón con nuestros propios ojos sino a través de máquinas de rayos X.

¿Estos procedimientos son útiles en el abordaje de las cardiopatías congénitas en adultos?

 En algunos casos. Hay que recordar que no todas las cardiopatías son iguales. La mayoría (el 90%) tiene una complejidad leve o moderada y solo el 10% son complejas. Por eso, solo en las más graves se necesita abordaje quirúrgico y e el resto, cardiología intervencionista. 

¿Por ejemplo?

 En las comunicaciones auriculares (que hay que cerrar), en el ductus (comunicación de la aorta que se debe cerrar al nacer), reparación de la válvula mitral...

¿Qué ocurre con los infartos?

 Estas técnicas se comenzaron a utilizar a finales de los 90 para tratarlos. Ahora, la primera opción es colocar un ‘stent’ (pequeña malla metálica para mantener abierta una arteria del corazón bloqueada) para evitar la muerte del corazón. La mortalidad tras un infarto se ha reducido a la mitad por estas técnicas. Es importante acudir al hospital en los sesenta minutos posteriores al infarto y que cuenten con cardiólogos intervencionistas. El tiempo en el infarto es tiempo de vida

¿Hay más infartos en hombres o en mujeres? 

Hasta la menopausia, la mujer está más protegida. Pero desde esa edad, el riesgo se equipara en ambos sexos. Sin embargo, la mortalidad en las mujeres resulta mayor porque no detectan los síntomas y porque los hombres acuden ante al médico.

¿Cuáles son esos síntomas?

Un dolor en el centro del pecho de carácter opresivo que se irradia al cuello o el brazo izquierdo. El  desencadenante puede ser un esfuerzo, el estrés, un disgusto... Si ese dolor se calma al cabo de un tiempo, se trata de una angina de pecho. Si surge de manera súbita y no desaparece en cinco o diez minutos, hay que ir al hospital, porque se trata de un infarto y hay que intervenir.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora