Investigación
Esclavos y vigilantes en plantaciones de droga en Navarra
La Guardia Civil apunta a un nuevo subtipo de víctima de explotación laboral: inmigrante chino o del este en plantaciones de marihuana


Publicado el 10/02/2026 a las 05:00
Cumplen una doble función: el ‘mantenimiento’ de la plantación, con los cuidados de cultivo que pueda requerir, y el de vigilante, alerta ante todo tipo de curiosos. No son bienvenidos ni ladrones ni policías. Según advirtió recientemente en una jornada el sargente del equipo Emume (Mujer y Menor) de Guardia Civil, las tramas de explotación laboral han perfilado un nuevo subtipo de víctima, el de inmigrante en condición muy precaria, tanto chinos como por ejemplo de países de Europa del Este, que son traídos por las mafias a España para que ejerzan la vigilancia en plantaciones de marihuana cultivadas en exteriores apartados.
Miguel Ruiz, del Instituto Armado, indicó que estas personas son captadas por mafias que se aprovechan de su desconocimiento del idioma, de su falta de papeles en regla y de sus reparos en acudir a las autoridades debido a esa situación de desprotección legal. Muchas veces, malviven en jornadas de trabajo sin fin, sin contacto con el exterior y pernoctando en tiendas de campaña o chabolas, en condiciones muy precarias. “En Navarra hasta la fecha no hemos tenido casos de ciudadanos de origen chino, pero sí los ha habido en la provincia vecina de Huesca porque precisamente lo que buscan es ubicar estas plantaciones en lugares recónditos, apartados de la acción policial”. En la Comunidad foral sí se ha desarrollado recientemente una operación que permitió el arresto de una persona y la incautación de 187 kilos de marihuana en una plantación localizada en las inmediaciones de Sangüesa.
En la investigación participaron también la Policía Foral y la Policía Municipal de Sangüesa y los hechos se iniciaron tras tenerse conocimiento de la posible existencia de una plantación en una zona aislada, lo que motivó el establecimiento de un dispositivo de vigilancia. Así, se observó una parcela despejada de maleza y arbolado, con varias bolsas de gran tamaño de color azul y una estructura cubierta compatible con un secadero artesanal. En las inmediaciones se detectó la presencia de varias personas que permanecían junto a un fuego en actitud de vigilancia, resguardándose de las inclemencias meteorológicas. Al día siguiente, al movilizar varias patrullas a la zona, dos personas emprendieron la huida campo a través. En la persecución se dio alcance a una de ellas, , de nacionalidad albanesa, que fue detenido sin ofrecer resistencia física. Acusado de un presunto delito contra la salud pública, ingresó en prisión. Esta investigación sigue abierta.
Mencionó en la misma línea el sargento la desarticulación en Aldatz (Larraun) de una nave dedicada a la elaboración clandestina de cajetillas de tabaco cuya capacidad diaria de fabricación se elevaba a un millón de cigarrillos. En el interior fueron localizados siete trabajadores de nacionalidad ucraniana, en una segunda nave secundaria construida a modo de cofre, oculta con paja. La nave había sido construida a modo de caja hermética, tenía todas las salidas secundarias bloqueadas y solo una salida habilitada, pero cerrada mediante un candado exterior. Las condiciones de trabajo incluían jornadas laborales diarias de entre 10 y 12 diarias de media y los trabajadores no salían de la nave en ningún momento del día. Uno de los cabecillas era el encargado de hacer la compra que los propios trabajadores solicitaban.
