AP-15
La Autopista de Navarra cumple 50 años con el futuro de sus peajes en el aire
En junio de 2029 finaliza el periodo de concesión y revertirá al Gobierno. El 30 de enero de 1976, hace ahora medio siglo, se abrió al tráfico el primer tramo de la autopista AP-15, de 35 kilómetros entre Noáin y Tafalla


Publicado el 31/01/2026 a las 05:00
La Autopista de Navarra (AP-15) cumple 50 años. Medio siglo desde que el 30 de enero de 1976 se abriera al tráfico, entre Noáin y Tafalla, el primer tramo de 35 km de este proyecto que acabó vertebrando la Comunidad foral de norte a sur mediante una vía rápida. Una autopista troncal desde la que, con los años, se fue desarrollando a su vez una amplia red de autovías por toda Navarra. Un eje clave para el que se avecinan cambios no exentos de incógnitas. En poco más de 3 años, el 8 de junio de 2029, vence el régimen de concesión que fue otorgado a la sociedad Audenasa para su construcción, mantenimiento y explotación. Ese día la autopista revertirá al Gobierno de Navarra y nada se sabe aún sobre si eso supondrá el fin, o no, de los peajes que se cobran por circular por ella (14,05 euros si la recorre entera un coche sin descuentos).
La AP-15 (Irurtzun-Tudela) es la única vía de pago en territorio navarro junto a la autopista AP-68 (Bilbao-Zaragoza). Esta segunda, a su vez, verá finalizado su periodo de concesión el 10 de noviembre de este año, y se tramita (ya lo ha publicado el BOE) que los 39,5 km que transcurren por la Comunidad foral sean traspasados del Estado a Navarra. Igualmente, se desconoce si esta mantendrá peajes en sus dos accesos navarros (enlace con la AP-15 y Tudela).
Audenasa es, desde 1974, la empresa concesionaria de la Autopista de Navarra (AP-15), de unos 115 km. Enlaza al sur con la Autopista Vasco-Aragonesa (AP-68), y al norte con las autovías de la Barranca (A-10) y de Leitzaran (A-15). En 2024 su tráfico medio diario fue de 21.145 vehículos, el 19,5% pesados.
CONCESIÓN AMPLIADA
Originalmente, la concesión de la Diputación Foral de Navarra a Audenasa (sociedad liderada por empresas y bancos) por la AP-15 fue de 40 años y finalizaba el 8 de junio de 2014. Pero en 1997, el Gobierno de Navarra acordó con el Estado y Audenasa aumentar ese periodo hasta junio de 2029 para dar más tiempo a la concesionaria a cubrir su deuda. En esa época, sus dos accionistas eran el Gobierno foral y el Estado, al 50%. A cambio, se acordaron descuentos y rebajar peajes. Hoy, Audenasa la integran, al 50%, el Gobierno foral y el Grupo Itínere (parte privada).
Así pues, en 2029 la AP-15 revertirá al Gobierno de Navarra, pasará a ser gestionada por su titular. Trasladada esta semana la consulta al Ejecutivo foral sobre el futuro de los peajes, el departamento de Cohesión Territorial, de quien depende el área de carreteras, no da pistas: “A esa fecha, la Administración tendrá que tomar las decisiones que correspondan”.
Unos peajes controvertidos, siempre en el foco del debate político y entre demandas de vecinos y colectivos de la zona por su supresión. Con los años, se han ido incorporando descuentos por mayor uso, o por ir y volver en el día.
Y en este futuro aún por escribir podría entrar también en juego Nafarbide, la sociedad pública del Gobierno creada en 2024 para “atender las necesidades de gestión de la Red de Carreteras de Navarra”. Prevé aplicar tarifas por uso a vehículos pesados en varios tramos de otras vías de gran capacidad. ¿Podría sumarse la AP-15?


Audenasa, una historia de vaivenes con “crisis” y rescate
La construcción, el mantenimiento y la explotación con peajes de la AP-15 los adjudicó la Diputación foral a Audenasa (Autopistas de Navarra S.A.) en junio de 1974. Sociedad concesionaria que había sido constituida un año antes y que lideraban la constructora navarra Huarte y Cía, Dragados y Construcciones, el Banco Central y el Banco Hispano-Americano. Posteriormente entrarían a formar parte también de Audenasa la Caja de Ahorros de Navarra y la Municipal de Pamplona. Así lo refleja la Gran Enciclopedia de Navarra.
El coste final de las obras de los 100 km de autopista entonces proyectados fue de 21.079 millones de pesetas, citan las mismas fuentes, frente a los 6.753 millones inicialmente presupuestados. Estas fueron financiadas en su mayor parte mediante la emisión de obligaciones entre los años 1974 y 1977, y con créditos de la banca extranjera a partir de esta última fecha.
El alto coste de las obras y los reducidos ingresos a causa de su escasa utilización hicieron que Audenasa, a finales de 1983, careciera de fondos para pagar los intereses de su deuda (más de 23.000 millones en ese momento) por lo que recurrió a sus avalistas: Estado y Diputación Foral de Navarra. Ambos acordaron, en 1984, hacerse cargo de la sociedad, y cada uno adquirió el 50% de las acciones. “Momentos de crisis que han requerido el auxilio”, manifestaba el Estado en el Real Decreto Ley 5/1984 que aprobaba dar ese paso.
Tras un periodo de saneamiento, el Estado vendió en 2003 su 50% de participación en Audenasa, que mantenía a través de la ENA (Empresa Nacional de Autopistas). Una privatización que recaló en un consorcio de empresas liderado por el grupo constructor español Sacyr Vallehermoso, y la concesión se gestionó a través de su filial Itínere. Ya en 2008, este 50% se vendió, vía OPA, al fondo norteamericano Citigroup Infraestructure Partners, y se conservó el sello Grupo Itínere. El Gobierno de Navarra mantiene su otro 50%.