Juan José Lizarbe, ex secretario general del PSN: "Los órganos internos socialistas son meros aplausómetros"
Antiguo parlamentario y líder de los socialistas en Navarra de 1997 a 2004, apoya el manifiesto impulsado por el exministro Jordi Sevilla para un cambio de rumbo en el PSOE. "El debate dentro del partido se ha debilitado muchísimo", afirma


Publicado el 13/01/2026 a las 05:00
"No va contra nadie". Lo dice en un par de ocasiones Juan José Lizarbe Baztán (Olite, 1962) para justificar su apoyo al manifiesto que, bajo el título 'Socialdemocracia 21', ha impulsado el exministro socialista Jordi Sevilla para "la reactivación política del PSOE y de la democracia en España". El documento, de nueve páginas, pide un "cambio del rumbo político" en el Partido Socialista debido a que el actual ha llevado "a un auge de la extrema derecha, una pérdida de apoyos al socialismo y a una dictadura de las minorías". "Queremos que el PSOE recupere un proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio, ilusionante, mayoritario, centrado en los problemas de los ciudadanos y abierto a consensos democráticos con sus adversarios políticos en cuestiones de Estado", ahonda. Juan José Lizarbe lo respalda. Parlamentario foral de 1999 a 2015 y secretario general del Partido Socialista de Navarra (PSN) entre 1997 y 2004, aboga por una socialdemocracia "que dé respuestas a los problemas de la gente, no que esté en cuestiones que son más propias del populismo". "El manifiesto es pragmático, realista y no plantea una lucha interna de poder, sino que fomenta el debate", señala.
¿Se ha perdido el debate dentro del partido?
Se ha debilitado muchísimo. El debate que hay ahora en los órganos internos del partido, un comité federal o un comité regional, no tiene nada que ver con lo que había hace no mucho tiempo. Antes los comités federales duraban dos días y ahora duran dos horas. Hemos pasado de unos comités de debate y análisis de la situación para buscar la mejor solución ante los problemas del país, con diversas opiniones, muchísimas veces contrapuestas, a unos comités que son órganos de mera ratificación de las decisiones de quien lidera. Son meros aplausómetros. Si no vas a decir que sí y a aplaudir, no vas. O vas y te callas.
¿Sucede también en el PSN de María Chivite?
Sí... Pero matizo. Reconozco que siempre que he ido al comité regional del PSN he dicho lo que me ha dado la gana, incluso muchas veces me han aplaudido. Pero es verdad que los comités regionales del PSN se han vuelto más de ratificación de decisiones ya tomadas que de debate para tomar una decisión más enriquecida. Recuerdo comités regionales del PSN que acababan a las once de la noche y el resultado no era malo, ni para el PSN ni para Navarra entonces.
¿Son conscientes de que el manifiesto se va a interpretar como una alternativa a Pedro Sánchez?
Según la evolución de las cosas en el futuro puede acabar siéndolo... Pero esa no es la intención. Lo he hablado con Jordi Sevilla y él no aspira a ser la alternativa a Pedro Sánchez. Sevilla está haciendo muy bien un trabajo de aglutinar diferentes voces para hacer una propuesta para que el debate interno mejore. Es decir, no estar al golpe de encuestas que, al final, no solucionan los problemas. Por ejemplo, el problema de la vivienda no se soluciona con la última propuesta de Pedro Sánchez de que los caseros no pagarán IRPF si no suben el precio del alquiler. Con eso no arreglamos nada. Aquí lo que hay que hacer son miles y miles de viviendas, y más medidas en política de vivienda.
En su partido no se entienden bien las críticas, ni siquiera las meras observaciones. Ahí tiene al ministro Óscar Puente arremetiendo contra Eduardo Madina o el propio Jordi Sevilla. “Le invitaría a que vaya por las sedes, que no pisa desde la primera comunión, a recoger firmas de adhesión al manifiesto. Va a tener un éxito arrollador”, escribió en la red social X.
Me gustaría saber cuántas veces va Óscar Puente a las agrupaciones a debatir los temas antes de que se decidan. Si, en el caso de que vaya, en cuántas debate. No informar de las decisiones tomadas, sino debatir para tomar decisiones. Que se responda con formas tan furibundas a voces leves o suaves no es propio del estilo histórico del PSOE y de la socialdemocracia de Europa.
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Las expectativas electorales son, como poco, preocupantes. Pero si los ciudadanos se dan cuenta de que el PSOE no es de sus dirigentes, ni de los que fuimos, ni de los que son, ni de los serán, sino que es un instrumento de la sociedad, esa perspectiva será perfectamente recuperable. Tenemos que hacer un ejercicio de suave, educada y diplomática autocrítica que nos permita mejorar nuestras propuestas a la sociedad. Y sólo así es probable que nos ganemos de nuevo la confianza mayoritaria de la gente.
¿Usted lo ve factible ante lo que ya se sabe y lo que aún puede llegar a saberse de los supuestos casos de corrupción?
Los casos de supuesta corrupción y de supuesta ocultación de acoso a las mujeres hay que extirparlos definitivamente. Cuando gané mi primer congreso del PSN, en 1997, pronuncié una frase: “Hay que perseguir la corrupción con saña”. Creo que conseguimos ir sacando la cabeza poco a poco. Sustituí a Javier Otano, que había sustituido a Urralburu. Entonces la corrupción ya era cierta. Ahora no se sabe, pero tiene muy mala pinta.
¿El ‘caso Cerdán’ está dañando mucho al PSN?
Todo lo que suene a corrupción, sea cierto o no, y a una consideración no adecuada a las mujeres le están haciendo un daño terrible a todo el PSOE. Si no se da una imagen de corte radical y tolerancia más que cero-cero, el partido no se recuperará electoralmente. Si lo hace, sí. Porque no es justo que las conductas individuales de algunos, por muy poderosos e importantes que hayan sido, acaben afectando al conjunto de la clase política. Yo fui secretario general, tengo 64 años y sigo viviendo en el mismo piso. Hay que ser inflexible e incluso injusto en la persecución de la corrupción.