Tribunales
El Supremo endurece la condena por insultos homófobos en un asador de la Comarca de Pamplona
Mantiene que la duración del incidente, 15 minutos, con “reiterados insultos” y presencia policial, afectaron de forma grave a las víctimas


Publicado el 14/11/2025 a las 15:13
El Tribunal Supremo ha estimado un recurso interpuesto por el Ministerio Fiscal para endurecer la pena inicialmente impuesta a dos mujeres que insultaron gravemente a una pareja de homosexuales en un asador de la Comarca de Pamplona. Considera a las dos autoras como acusadas de un delito relativo a los derechos fundamentales y las libertades públicas y establece una pena de prisión de 10 meses y una multa de 3.000 euros cada una de ellas.
Inicialmente, tanto el Juzgado de lo Penal como la Audiencia Provincial las habían condenado al pago de una multa. Para el Tribunal Supremo, “la duración del incidente, 15 minutos, y los reiterados insultos y calificaciones discriminatorias supusieron un grave atentado a la libertad de las víctimas, llegando una de ellas a llorar en público, y la Policía Foral tuvo que intervenir, lo que justifica la imposición de esta pena”.
El escrito en origen de la Fiscalía destacaba que ambas mujeres, de origen extranjero, y el acusado se encontraban esa noche de Reyes en el restaurante, cuando empezaron a realizar comentarios “denigrando la orientación sexual del denunciante”. Entre las expresiones que recoge la fiscal se encuentran algunas como estas: “Mira esos dos cómo se besan, son maricones”, “no tengo culpa de que seáis homosexuales y no siento que tenga que pediros disculpas por ello”, “me van a mandar a mí callar unos maricones de mierda, encima españoles teníais que ser”...
El denunciante, recoge el escrito de acusación... “sufrió un grave atentado contra su dignidad, ante la reiterada degradación y la exposición pública las acusadas , por espacio de 15 minutos y en un comedor repleto de gente por ser el día de Reyes”. Todo esto provocó, sigue la fiscal, que el perjudicado rompiera a llorar en público mientras les pedía que le dejaran en paz, que él solo quería comer tranquilo. “A pesar de esto, las dos acusadas no depusieron sus expresiones ultrajantes”.
La actitud de las dos mujeres en el asador fue tan “horrorosa” que entre 30 y 40 clientes se marcharon dejando su nombre y teléfono por si algún día las víctimas los necesitaban como testigos a su favor. En el juicio, algunos de ellos declararon. También lo hicieron los los responsables del restaurante, que indicaron que “en 35 años de trabajo nunca habían visto nada igual”.
