Iglesia
Una centenaria dedicada a ayudar a las parroquias: “He sido feliz en todo”
Patro Martínez Santander, religiosa pamplonesa, ha cumplido 100 años. Desde 24 años ha sido fiel a su vocación de ayudar a las parroquias, como la de San Juan Bosco. Fue maestra del colegio Santísimo Sacramento


Actualizado el 14/11/2025 a las 23:04
A Patro Martínez Santander no le gusta hablar de ella misma sino de las personas buenas que ha conocido en su larga vida. En los últimos días ha recibido muchas cartas de amigas y amigos con motivo de su 100 cumpleaños, el pasado 8 de noviembre. “Dan gracias a Dios por los dones recibidos. Yo también. He sido feliz en todo. Ha merecido la pena entregarse al Señor y serle fiel”, expresa.
Patro siempre ha tenido muy buena memoria. “Me llamaban memoria viviente, pero ahora ya se me van olvidando algunos nombres, fechas...”, admite al inicio de la entrevista en su vivienda de Pamplona, muy cerca de la parroquia de San Juan Bosco, donde ha estado ayudando en las últimas décadas. Nació en la calle Descalzos, muy cerca de la iglesia de los Carmelitas.
Es la penúltima de siete hermanos, dos chicos que murieron pronto, y cinco chicas. Fue bautizada en la parroquia de San Lorenzo e hizo la Primera Comunión en San Saturnino. Gracias a una beca pudo estudiar Magisterio en Pamplona.
A los 15 años sintió la llamada a ser religiosa y con 24 ese camino se concretó. El entonces párroco de San Lorenzo, Antonio Ona de Echave, fundó en 1949 el instituto religioso Hijas de la Parroquia Auxiliares del Buen Pastor.
“Entramos doce chicas jóvenes, entre ellas mi hermana Amparo y yo. Era como una cuadrilla de amigas. Nuestra misión es atender a la parroquias en todas sus necesidades”, explica. Actualmente quedan Patro y dos hermanas en Lugo. Es posible que este institución desaparezca pero quedan sus frutos.
Patro Martínez cuenta que en las parroquias se encargaban de cuestiones materiales como los ornamentos, flores o la contabilidad, pero sobre todo en las actividades pastorales y de formación.
EN MADRID Y LUGO
Antonio Ona de Echave montó un colegio de niñas “de párvulos y de primaria” en los salones parroquiales. “Allí estuve de profesora pero pronto me mandaron a Madrid, a la parroquia de San Agustín, en la colonia del Viso. Era una zona muy buena. Yo atendía a las chicas que venían de los pueblos a servir a las casas. Algunas no sabían ni leer. Les ayudábamos para que pudieran crecer profesionalmente. Todavía tengo trato con alguna de ellas. A veces me vienen a visitar”, señala.
Ona de Echave fue nombrado obispo auxiliar de Lugo en 1956, así que allí se fueron varias hermanas, entre ellas Patro, para atender un colegio de chicas, el Santísimo Sacramento, y una casa diocesana. “Teníamos un internado con 200 niñas”, cita Patro, que durante varios años fue directora del colegio.
En 1979, la hermana Patro regresó a Pamplona, a la parroquia de San Juan Bosco. Además fue profesora del colegio Santísimo Sacramento. “Me jubilé en 1999. La asociación de padres me escribió una carta que guardo con mucho cariño”, señala.
Ha visto crecer a muchas familias en el barrio. “Aquí le conoce todo el mundo. Le tienen mucho cariño”, confirma Justa, la mujer que le cuida. Hasta que la salud se le permitió, ayudó en lo que pudo en la parroquia. “Luego otras personas han ido tomando el relevo”.
Ahora, a pesar de sus limitaciones físicas, sigue disfrutando de la vida, de las amistades y del trato con Dios. Las Hijas de la Parroquia renuevan sus votos el 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo.
“Ese día voy a la parroquia de San Lorenzo, que tan buenos recuerdos me trae. Y aprovecha para contar una pequeña anécdota: “Una vez vino Franco y nos tocó dejar la parroquia reluciente”.
“Si Dios quiere”, el próximo 10 de agosto renovará su votos. “Espero vivir más años, para dar gloria a Dios”, avisa haciendo gala de su alegría y buen humor.