Emprendedores
La posada de Igoa, acogida, encuentro y buenos alimentos
La bilbaína Sara Crisóstomo Redondo y el checo Bohumil Zacek hallaron en el concejo de Basaburua el lugar adecuado para hacer realidad su ilusión de vivir en un pueblo rodeado de la naturaleza


Actualizado el 11/11/2025 a las 08:54
Al principio, sus sueños y esfuerzos se dirigieron a moldear su vida en un obrador de pan. En un segundo peldaño en la escalera de sus ilusiones esperaban trabajar la tierra en una huerta para poder diversificar su oferta. No todo fue fácil en el empeño, con la burocracia de por medio que puede convertirse en una traba. El apoyo de Cederna Garalur despejó incertidumbres para hallar en Igoa una posada y vivienda.
El calor del vecindario espanto el frío de la soledad para, llegado el último fin de semana de marzo, ponerse al frente del establecimiento hostelero, alfombrado con el tapiz de la acogida. Es lugar de encuentro, donde junto con el pan, elaborado con masa madre, se amasan conversaciones y se refuerzan las amistades.
Con experiencia acumulada en hostelería, Sara Crisóstomo Rendondo, bilbaína de 33 años de edad, y Bokumil Zacek, checo de 37, emprendieron una aventura al frente de la posada, que a decir de ella, encuentra respuesta satisfactoria en la clientela. "Contentos" ellos y los que sacian su paladar con sus propuestas.
Por declaraciones reflejadas en Navarra Emprende, en su fase inicial lograron "introducir productos locales" con su deseo de que fuesen "bien valorados por la clientela. Por ejemplo, al principio la clientela desconocía la cerveza artesanal y hoy, sin embargo, la consumen con gusto. El pan que elaboran con masa madre y ofrecen en las comidas ha tenido muy buena acogida y también lo venden a vecinos/as del pueblo y del valle". Desde la posada participan en el deseo común de crear y "hacer comunidad".