Salud

La patóloga Rosa Guarch Troyas gana el premio Sánchez Nicolay

Jubilada en 2024, los últimos 35 años ejerció su labor asistencial en el ámbito de la patología ginecológica y urológica del Hospital Universitario

Premio Sánchez Nicolay
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*La premiada, de blanco, rodeada de su familia. Desde la izda.: Rosa Ordoki Guarch (hija), Luis Ordoki Urdaci (marido), Ignacio Ordoki Guarch (hijo), Antonio Guarch Eguizábal (padre), Gonzalo Manubens Guarch (ahijado), Mª Carmen Guarch Troyas (hermana) y Marcus Moore (yerno). Falta Beatriz Echarte Archanco (nuera).SERGIO MARTÍN
Premio Sánchez Nicolay

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Ainhoa Piudo

Publicado el 17/10/2025 a las 05:00

Rosa Guarch Troyas, especialista en Anatomía Patológica jubilada en 2024, recibió este jueves el premio Sánchez Nicolay a las buenas prácticas médicas. Este galardón, que entregan el departamento de Salud y el Colegio de Médicos de Navarra, celebra este año su decimoquinta edición. 

El consejero de Salud, Fernando Domínguez, y el presidente del colegio de Médicos de Navarra, Tomás Rubio, hicieron entregan a Guarch de la distinción en un acto celebrado por la tarde en el Salón del Trono del Palacio de Navarra. Domínguez se refirió a la Anatomía Patológica como “la gran desconocida incluso dentro de la profesión médica” y alabó la trayectoria de Guarch, “una médica de vocación de servicio infinita”.

Intervinieron también la hija del doctor Sánchez Nicolay, Piva Sánchez Antón, y Estrella Petrina, gerente del Hospital Universitario de Navarra (HUN) y compañera de la premiada, a quien dedicó unas emocionadas palabras para definirla como “una gran defensora de la sanidad pública” y una profesional “de sonrisa permanente” que antepone siempre “el cuidado de las personas”.

La premiada, que estuvo acompaña por familia, amigos y compañeros de profesión, tuvo una mención especial para su padre, presente en la sala a sus 100 años; para su madre, fallecida este verano y “un ejemplo de vida”, y para el médico Eduardo Urbiola, fallecido hace 17 años.

"La inteligencia artificial nunca sustituye al ojo clínico"

Guarch (Pamplona, 1959), licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y especialista en Anatomía Patológica, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en el Hospital Universitario de Navarra (HUN), hasta su jubilación en 2024. Fue jefa de sección de Patología Quirúrgica de la sección B desde 2015. Durante 35 años desarrolló su labor asistencial en el ámbito de la patología ginecológica y urológica. También fue profesora asociada de la Universidad de Navarra y vocal del Colegio de Médicos. 

Ha dicho en su intervención que llegó a la Anatomía Patológica por descarte...

Sí, pero porque es desconocida. La asignatura no tiene nada que ver con la práctica, que es maravillosa y con un horizonte muy amplio. Es una especialidad fascinante.

¿Qué le conquistó? 

El beneficio que ves al hacer un buen diagnóstico y las decisiones clínicas que se toman en base a él. Es una especialidad en la que las consecuencias en función de cómo se haga el diagnóstico son muy buenas o muy malas.

¿Mucha responsabilidad?

Muchísima. Curar o no curar a una persona depende de un buen informe anatomopatológico y del tratamiento que deriva de él. Tienes que prepararte mucho y eso te da tranquilidad, y también motiva muchísimo.

Trabajan siempre en la sombra. ¿No se echa de menos el contacto con el paciente?

Estamos en contacto indirectamente, a través de la historia clínica y de los comités. Allí el clínico te habla del paciente y es como si tú hablaras con él.

¿Esta profesión se vive más allá del horario y del calendario?

La medicina, en general, es así. Te entregas muchísimo y no hay tiempo para más cosas que la medicina y la familia. Casi todo el mundo que hace medicina lo hace por vocación. Si no, no aguantas.

¿Echa de menos estar en activo?

No lo echo de menos, solo tengo muy buenos recuerdos. Me puedo morir pensando que, al menos, he sido útil unos cuantos años de mi vida a la sociedad.

¿Ha cambiado mucho la especialidad en estos años?

Muchísimo, es una especialidad en crecimiento. En cuanto al conocimiento, cuando yo empecé eran unos diagnósticos sencillos. Ahora se han añadido parámetros histológicos, biomarcadores... De alguna manera volvemos a clasificar los tumores pero con una clasificación mucho más amplia y eso nos permite el tratamiento personalizado. Tecnológicamente, hemos introducido la digitalización y la inteligencia artificial.

¿Le apena perderse lo que está por llegar?

Me da pena por la inteligencia artificial, que hay que tener en cuenta que una herramienta para precisar el diagnóstico, pero nunca sustituye al ojo clínico. La persona está siempre por encima. Y siempre estará, pienso yo, porque cada persona es diferente.

¿Es optimista respecto al futuro de la sanidad pública navarra?

Veo los problemas, veo que la gente se queja, y con razón. También los médicos están quemados porque no llegan los recursos. Todo eso es así. Pero hay que tener en cuenta que la sanidad navarra ha acogido y solventado los problemas de casi 150.000 inmigrantes y una población muy envejecida que demanda mucha más atención. Creo, sinceramente que se ha hecho todo lo que se ha podido. Indudablemente necesitamos más médicos y el sistema tiene que cambiar. Patólogos, por ejemplo, no hay para contratar y son todos muy mayores ya.

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