Salud
"Intenté suicidarme por un sufrimiento insoportable pero lo superé y ahora aprecio la vida"
El expresentador de ‘Caiga quien caiga’ participó este jueves 16 de octubre en Pamplona en una sesión de divulgación sobre salud mental. En la Universidad de Navarra contó su vivencia con el trastorno bipolar


Actualizado el 17/10/2025 a las 08:16
El 24 de diciembre de 2011, poco antes de la cena de Nochebuena, Javi Martín sintió que se moría. Pero no porque le hubiera dado un infarto ni un ictus, sino porque su cabeza “se rompió”. “Me sentía en otro plano espiritual y místico. Conectado con el universo y con las personas que ya habían fallecido. No me pareció que necesitara ayuda”, confiesa. Pero a los pocos días, la situación empeoró y tuvo que ser ingresado en la unidad de psiquiatría. Inicialmente, los médicos pensaron que se trataba de un brote psicótico pero el diagnóstico definitivo fue el de trastorno bipolar (una enfermedad mental que combina episodios de manía y depresión). Javi Martín (Madrid, 1972), actor y presentador de televisión (uno de los chicos de negro del programa ‘Caiga quien caiga’), tenía entonces 39 años y una vida “que no podía ser más feliz”. Pero cayó en el pozo de la depresión e intentó quitarse la vida. Hoy, en una situación de estabilidad emocional, continúa trabajando con normalidad y en noviembre representará en el teatro ‘Lunático’, un monólogo sobre su experiencia vital. Autor de ‘Bipolar y a mucha honra’ (Espasa, 2022), ayer ofreció una sesión en Pamplona para promover la defensa de la salud mental. En una charla organizada por la Fundación Adecco y en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra, pretendía concienciar a los trabajadores. Martín es uno de los embajadores de la Fundación Adecco, que ha organizado 35 encuentros en empresas y centros escolares navarros, para promover la inclusión laboral de las personas con discapacidad y problemas de salud mental.
¿Por qué ha decidido ‘desnudarse’ y dar a conocer su vida con una enfermedad mental?
Porque quiero ofrecer un mensaje de esperanza y contar a la gente que, aunque ahora esté sufriendo mucho y parezca imposible, se puede salir. Hay una luz, aunque yo tampoco la veía porque estaba tapada. Pero se puede destapar. Digamos que soy un paciente experto y quiero compartir mi testimonio con otros pacientes, sus familias y entornos.
Usted intentó suicidarse...
Cuando caí en la fase de depresión, el sufrimiento era insoportable. Yo estaba seguro de que no iba a salir nunca de ahí. El suicidio es una solución permanente para un problema transitorio. Pero la situación se acaba superando. Se debe tener paciencia y pedir ayuda porque hay esperanza.
¿Qué le sucedió? ¿Cómo apareció su enfermedad?
Fue de repente. Una tarde de Nochebuena, en una fiesta con amigo y antes de ir a casa a cenar con la familia. Yo noté que me moría y mi cabeza se rompía pero nadie se dio cuenta de nada. A los pocos días, tenía una obra de teatro en Palma de Mallorca y allí todo se complicó y me tuvieron que ingresar. Pero ahora estoy estable (sin episodios de manía ni depresión, lo que se conoce como eutimia). Gracias a la medicación, la terapia y mi entorno, tengo una vida muy estable, feliz y completamente normal.
¿Sabe cuál resultó el desencadenante de la enfermedad?
No se sabe. Yo no tenía antecedentes familiares pero sí que sufría mucho estrés y también, como mucha gente de mi edad, consumía alcohol y drogas. Los fines de semana bebía, fumaba algún porro y tomaba algunas pastillas. Cuando me diagnosticaron, el psiquiatra me advirtió de que si fumaba una sola calada de un porro no sabía qué me iba a pasar. Y ahí lo dejé todo y comencé a llevar una vida más saludable. Aprendes a comer bien, a descansar, a hacer deporte... Hábitos que ayudan a todo el mundo.
SENTIDO DEL HUMOR
Entonces decidió escribir un libro sobre su situación...
Yo nunca había pensado en escribir un libro porque no soy escritor pero la editorial Espasa contactó conmigo y me lancé. Desde el principio de la enfermedad, iba apuntando situaciones que me ocurrían en una libreta. Así que tenía mucho material. Lo que más me alegra es que el libro ha ayudado a mucha gente. Y no solo a pacientes sino también, al entorno. Me escriben para decirme que ahora comprenden mejor a su hijo, a su hermana, a su pareja... En el libro, además de mi testimonio, aparecen otros puntos de vista: el de mi marido, mis padres, mi psicóloga, mi psiquiatra, mi director de teatro... Todas las personas de mi entorno, que aportan también su visión. Tanto el libro como el monólogo, lo he escrito con sentido del humor. Es importante desdramatizar.
¿Cree que el abordaje de la salud mental ha mejorado?
No estamos como hace veinte años y es cierto que cada vez, más gente conocida cuenta sus problemas mentales, lo que es importante para visualizarlos. Sin embargo, aún queda mucho camino y hay que apoyar a la sanidad pública. En España tenemos tres veces menos psicólogos que en el resto de Europa. Y se necesitan. Cuando yo estaba peor y precisaba urgentemente atención psicológica, en la Seguridad Social me daban cita en tres meses. Todo el mundo que necesita esta atención, sabe que tiene que ir por lo privado. Pero no todos la pueden pagar. Con una mejor atención, los suicidios se podrían evitar (hay once cada día y 200 intentos a diario, recuerda). ¿Cómo está ahora?
Tras superar la depresión, aprecio muchísimo la vida. Voy a aprovecharla y cuidar a quienes quiero. Vivir es un regalo.