Visita real

¡Princesa, estás en tu casa!

Los vecinos de Viana reivindicaron la importancia del título que acompaña a la heredera del trono y así se lo hicieron saber en el recorrido por las calles de la ciudad

Los Reyes y la princesa no ahorraron esfuerzos para saludar al público concentrado en las calles de Viana /
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Los Reyes y la princesa no ahorraron esfuerzos para saludar al público concentrado en las calles de Viana /
Los Reyes y la princesa no ahorraron esfuerzos para saludar al público concentrado en las calles de Viana /

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Myriam Munárriz

Publicado el 27/09/2025 a las 05:00

Este viernes 26 de septiembre, entre los vecinos de Viana, había un sentido de pertenencia con Leonor de Borbón. Ella, como heredera de corona, lleva aparejado a su título real el nombre de la ciudad navarra, y así se lo recordaron en numerosas ocasiones en el recorrido que la Princesa junto a sus padres hizo por la plaza de los Fueros y la calle Navarro Villoslada -conocida popularmente como calle Mayor- durante la mañana de visita real. Una estancia que, al coincidir con las fiestas de San Mateo en Logroño, aprovecharon también los residentes de la capital riojana para acercarse a saludar a los Reyes y su primogénita.

Como María de Mata Ruiz, de 42 años, que colocó una bandera de España junto a su hermano Enrique, en la valla que separaba a los asistentes de la zona de la plaza de los Fueros destinada a los Reyes y su comitiva. “Hay que recibirlos como se merecen”, decía esta riojana. Su hermano, Policía Nacional, sí vive en Viana. “Me ha tocado verlos muchas veces dentro de su cuerpo de seguridad y me hace ilusión ahora hacerlo al otro lado de la barrera”.

También de Viana es Félix Chávarri Arecula, de 73 años. “Vine a ver a Felipe cuando era Príncipe de Viana en 1998 y en 2004, esta última vez con Letizia”. “Yo también he estado las dos anteriores”, añadía Luciana Eraso Díaz de Cerio, de 74 años. “Que nos visiten mucho, que por algo llevan el título de Viana”. “Es que es eso, que al ser Princesa de Viana nos llega mucho más”, asentía Sara González Astola, de 63 años, todos ellos en la plaza de los Fueros, abierta al público así como Navarro Villoslada y la plazoleta frente a las ruinas de San Pedro desde las once de la mañana. Pero la gente, para ocupar las primeras filas, llevaba media hora antes, o más, aguardando. Allí estaba en su silla de ruedas María Amaya Sorbet Alzate, de 89 años, junto a su hijo Jesús San Gil, procedentes de Azagra. “Está recién operada de la cadera y le hacía mucha ilusión venir por el gran respeto y admiración que siente por la Casa Real”. Un policía reparó en la situación incómoda de la mujer, con la valla casi encima de ella, y pidió a la seguridad de los Reyes poder sacarla a primera fila libre de la barrera. Y se lo concedieron.

Cerca de ellos aguardaban Juan Antonio Llanos Martínez, de 80 años, y Mari Carmen Matute Bonafau, de 72 años, ambos de Viana y “reincidentes” en las visitas. “Estuvimos cuando vino el Rey entonces siendo Príncipe de Asturias y a su regreso entonces con Letizia. Y ahora, a ver si vemos a la Princesa de Viana, puesto que es de aquí. Estamos muy contentos de que venga”, decían tras una espera de casi dos horas. Elvira Los Arcos Lacalle, de 74 años, comparte vecindad y también número de visitas. “Vengo porque me gustan los Reyes y me hace especial ilusión ver a la Princesa, que ya llevamos mucho tiempo esperando”.

Entre los rostros sonrientes y de expectación que aguardaban la llegada de los Reyes y la Princesa aparecía el gesto taciturno de una mujer que no quiso dar su nombre. “Pero es que estoy enfadada porque el colegio (el centro escolar público Ricardo Campano) no ha querido dar fiesta a los niños y los profesores sólo han traído a saludar a los delegados de clase. Muchos padres hemos decidido que era un día especial”, decía mientras cogía a su hija de la mano. “Menudo tapón se ha formado en la puerta con las familias”.

Pasadas las doce y media, llegaban hasta el arco de San Juan los Reyes y la Princesa en coche procedentes del campo de fútbol, donde aterrizó el helicóptero que los traía de Pamplona. De ahí, a pie, cruzarían la plaza de los Fueros para dirigirse al edificio consistorial, deteniéndose antes para saludar a los vecinos. Un férreo cordón policial había controlado cada entrada de personas a la plaza pidiéndoles revisar sus bolsos o requiriendo su documentación. Hubo un hombre que se negó y, en tono amenazante, dijo que si iban a cachearlo mientras se quitaba la camiseta. Finalmente accedió a entregar la documentación pero, como seguía mostrándose agresivo, los agentes le acompañaron fuera del recorrido vallado de la visita, a lo que no opuso resistencia.

ABRAZOS A LOS MÁS PEQUEÑOS

Durante casi veinte minutos, Felipe VI, doña Letizia y Leonor de Borbón estuvieron saludando a la gente que aguardaba en la plaza de los Fueros. Apretones de manos, abrazos a los más pequeños y hasta algún intercambio de palabras se produjeron en este recorrido en el que la Reina, para poder estrechar también las manos tendidas en las filas de atrás, se subió a las bases de hormigón que sostienen los bancos de madera, ayer retirados. Otro gesto que llamó la atención entre los vecinos fue cómo la Reina le retiraba el pelo de la cara a la Princesa para ponérselo con cuidado y esbozando una sonrisa -respondida por su hija- detrás de la oreja.

Julia Chaveli Elías, de 6 años, y su prima Inés García Elías, de 7, recibieron esos abrazos por parte de la Reina. Procedentes de Logroño y acompañadas de padres, tíos y amigos de sus progenitores, contaban que cuando se acercó doña Letizia le dijeron que les hacía mucha ilusión conocerla y que les había parecido muy chulo. “Y nos ha preguntado que qué tal estábamos”, mientras detrás de ellas los adultos decían que les había enternecido tanto el gesto que no pudieron ni hablar.

También la Reina se detuvo a hablar con Nieves Chasco Torres, de 96 años, de Viana. “Le he comentado que mi madre cumplía años el mismo día que ella; entonces se ha interesado por su edad y al saberlos ha exclamado, ¡madre de Dios! Después le ha dado las gracias por venir a verla”, comentaba su hija Rocío Harina. Los mismos años que Nieves tiene Paulino Harina Ibarrola. “Le he dicho hermosa”, decía mientras a su lado, Julia Arana Berruete, de 93, se reía.

Tras subir a las dependencias municipales y saludar desde el balcón consistorial, los Reyes y la Princesa regresaban a la calle de la ciudad camino de las Ruinas de San Pedro. De nuevo, se sucedían los saludos y apretones de manos hasta llegar al tramo final de la calle de Navarro Villoslada, donde el regalo que las dos empleadas de Clarel Viana entregaban al personal de Casa Real llamó la atención de doña Leticia. “Le hemos dicho que eran productos de limpieza para la Princesa y entonces le ha llamado a Leonor para que viniera”, contaban al unísono Idoia Angulo Marín y Raquel Sabando Bonafau. “Ha estado muy simpática, nos ha preguntado qué llevaba la cesta y nos ha comentado que le iban a venir muy bien para estos días”. Y, para no olvidar el momento, la Reina y la Princesa se hicieron una foto con ellas.

La sonrisa de Adriana

Adriana Huarte Bacaicoa, de 8 años, esperaba junto a sus padres frente la casa natal del escritor Navarro Villoslada, convertida en biblioteca, el paso de la comitiva real. La pequeña, escolarizada en Logroño, disfrutaba de sus días de fiesta gracias a la celebración de San Mateo en la capital riojana. Móvil en mano, se asomaba hacia la calle para ver si venían los Reyes y la Princesa. “¿De mayor vas a ser periodista?”, le preguntó un escolta. “Igual”, acertaba a responder la pequeña. “¿Pero de las que escriben?”. “No, me gustan más las fotos”, le dijo. Aunque luego su madre confesaría que sus palabras eran más una reacción educada que la realidad. “Creo que prefiere ser más veterinaria”, decía entre risas. “¿Te imaginas que te dan la mano? Bueno, igual no pueden, ¿eh?”, le advertía su madre. Sí pudieron, y además los tres, don Felipe, con caricia en la cara añadida, doña Leticia, con un “¿qué tal?”, y la Princesa de Asturias que añadió un “¡hola!”. Y la pequeña les respondió con una amplia sonrisa.

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