Salud
Estos son los consejos de un médico de la Clínica Universidad de Navarra ante la ola de calor: "Cuando veamos que no rendimos, es momento de parar"
La ola de calor acumula cansancio en la población, da paso a discusiones y hay menos tolerancia. José Javier Varo, director de Urgencias de la CUN, aporta claves para entender este escenario y ofrece consejos para minimizar el impacto de las temperaturas


Actualizado el 14/08/2025 a las 08:03
Más de una semana de temperaturas extremas permite analizar cómo influye el calor prolongado en la población. El cansancio y el hartazgo acumulados tras tantos días seguidos provocan cambios de humor, un efecto que se acentúa en el norte, donde la sensibilidad aumenta conforme avanzan las jornadas. La barrera de los 40°C se ha superado y, tras una breve tregua con registros más bajos, los termómetros vuelven a tomar impulso para este jueves y los próximos días. José Javier Varo Cenarruzabeitia, director del servicio de Urgencias de la CUN, aporta varias claves para comprender este escenario.
¿Cómo se adapta el cuerpo a tantos días seguidos de calor?
El organismo tiene una capacidad extraordinaria para amoldarse a las condiciones externas climáticas. Cuando hace calor, el cuerpo toma sus medidas favoreciendo la sudoración cutánea, el flujo sanguíneo hacia la piel, la protección de los órganos vitales tipo corazón, cerebro…
¿Qué cambios nota el cuerpo con tantos días de calor extremo?
Una de las maniobras es la vasodilatación. Aumenta el diámetro de las venas y arterias a nivel cutáneo para eliminar calor. Eso también favorece la sudoración.
¿Afecta más el calor en el norte?
Aquí estamos menos acostumbrados a esas medidas para adaptarnos y, cuando este se prolonga, los sistemas de regulación tienden a cansarse; por eso, cuanto más se alargan, más probabilidades tenemos de presentar problemas.
¿Qué impacto tiene en los cambios de humor?
Hay que tener en cuenta el componente psicológico del hartazgo por los días seguidos de calor. Nos hace sentirnos más cansados, puede bajar la presión arterial, puede que tengamos dificultades de concentración y para conciliar el sueño. Sí, estamos más irascibles, más irritables, con menos tolerancia. Eso nos pasa a todos, así que también se pueden favorecer discusiones. Uno o dos días lo toleramos más o menos bien, pero si se prolonga, al final acumulamos cansancio.
¿Qué recomienda en relación a ello?
Es importante tener en cuenta que nos ocurre a todos y, por lo tanto, que tengamos tolerancia hacia lo que venga de los demás o de nuestro entorno.
¿Hay algún consejo para poder dormir mejor?
Puede ser una buena medida a última hora de la tarde o antes de acostarse el tomar una ducha de agua tibia o un poco fresca. La hidratación es fundamental para regular la temperatura, por lo tanto, hay que hidratarse muy bien a lo largo de todo el día. En relación a las ventanas, hay que tenerlas cerradas y aprovechar al final de la tarde para abrir.


¿Qué no hay que comer en una ola de calor?
Una comida a base de grasas o una comida copiosa va a necesitar mucha energía extra y organismo para hacer la digestión, nos va a hacer sentir mucho peor.
¿Qué diría a los trabajadores con oficios al aire libre?
Durante la exposición, intenta protegerte lo más posible. Usa sombreros de ala ancha, ropas ligeras y de colores claros que permitan la evaporación del calor. Luego, en cuanto puedas, acude a lugares más sombríos. Al terminar el turno, lo ideal sería una ducha fresca, hidratarse muy bien y el resto del día utilizarlo para descansar en lugares más protegidos.
¿Qué impacto puede tener el calor en la concentración de trabajadores de oficina?
Lo que más se nota es la sensación de cansancio, dificultades de concentración y una menor agudeza mental. Insisto en la hidratación y en hacer descansos. También hay que confiar en el organismo, que es muy sabio, y si uno no tiene una condición de salud especialmente peligrosa, tenemos que estar atentos a las señales que nos envía. Cuando veamos que no estamos rindiendo, es el momento de parar. Hay que aprovechar las horas más frescas o que nos sintamos un poco más lucidos para tomar las actividades más complejas o que requieran más concentración.
¿Y a las personas vulnerables: mayores, niños, enfermos...?
Es necesario estar estos días más atentos a ellos. A medida que se envejece, la capacidad de regular la temperatura corporal puede deteriorarse. Es posible que no se active el mecanismo de la sed y no se detecte la necesidad de beber agua. Hay que estar especialmente atentos para insistirles, acompañarles y arroparles en las ventilaciones de las casas, en el tipo de ropa que deben ponerse y en la hidratación. Hay que ofrecerles agua con frecuencia, incluso si la rechazan o sienten que no la necesitan.
