Meteorología

Tormentas secas: en qué consisten y por qué son peligrosas

Navarra se encuentra estos días en riesgo de sufrir las llamadas tormentas secas, un fenómeno que puede acarrear el desencadanamiento de incendios

Numerosos rayos vistos la noche del domingo desde Ayegui
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Numerosos rayos vistos en una noche de tormenta desde Ayegui
Numerosos rayos vistos la noche del domingo desde Ayegui

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Iñigo Salvoch

Publicado el 12/08/2025 a las 05:00

En plena canícula veraniega, con los termómetros disparados hasta los casi 40 grados y una sequedad ambiental muy considerable, un fenómeno meteorológico viene estos días a complicar las cosas: las tormentas secas y su contribución a la generación de incendios.

Una tormenta seca es un fenómeno meteorológico similar al de las tormentas habituales. En el cielo vemos la aparición de grandes y oscuros nubarrones que hacen presagiar una importante precipitación. Sin embargo, en las tormentas secas esto no ocurre. Apenas llega el agua del interior de las nubes al suelo, pese a la aparatosidad de la actividad eléctrica. A estas tormentas se les llama secas porque el agua no llega a la superficie terrestre, no porque no ocurra en el interior de las nubes el habitual proceso que ocurre en una tormenta de evaporación, condensación y precipitación. 

La diferencia entre una tormenta habitual de agua y una tormenta seca es lo que sucede con la lluvia durante su descenso hacia el suelo. En la tormenta seca, la precipitación que se forma en niveles altos se encuentra en su descenso con una capa de aire muy seca y cálida en niveles bajos y medios. Al atravesarla, las gotas de lluvia y los cristales de granizo se evaporan antes de poder tocar la superficie terrestre. Uno de los fenómenos visuales que acompañan a estas tormentas secas  son las virgas, una especie de cortina de precipitación que cuelga de la base de las nubes pero que se desvanece en el aire antes de llegar al suelo.

LOS RAYOS Y LOS INCENDIOS

Las tormentas secas son muy peligrosas porque esas altas temperaturas y esa sequedad ambiental que evitan que el agua de las nubes llegue al suelo, también son un caldo de cultivo excepcional para que los numerosos rayos que las acompañan puedan contribuir a la generación de incendios. Esos rayos pueden provocar incendios de modo inmediato al impactar con árboles o vegetación, aunque también pueden provocar incendios latentes, en el interior de los troncos que, si las condiciones son favorables, pueden derivar en un posterior incendio horas o días después.

Estas tormentas suelen ir acompañadas de mucho viento, lo que favorece la propagación, y pueden provocar 'reventones de calor' y pirocúmulos que complican las tareas de extinción.

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