Motor
Incendios de coches eléctricos en Navarra: estos son los datos reales
Casi dos centenares de automóviles han ardido en los últimos doce meses, la casi totalidad de ellos de combustión
Publicado el 15/06/2025 a las 05:00
La trágica muerte de dos bomberos durante un incendio en un garaje de Alcorcón el pasado 2 de abril puso en la diana a los coches eléctricos. Supuestamente, un vehículo de ese tipo, un Porsche Taycan, había provocado espontáneamente el voraz fuego en el que perdieron la vida dos bomberos. Unos días después se supo que no era un coche 100% eléctrico sino un híbrido enchufable, un Porsche Panamera con tubos de escape, y que el vehículo que ardió inicialmente fue un Dacia de gasolina que había aparcado en el interior contra el que había colisionado el primero al perder el control su conductor. Las llamas se propagaron posteriormente al Porsche y otros vehículos estacionados en el garaje.
Lo cierto es que los incendios de todo tipo de vehículos son relativamente más frecuentes de lo que se piensa. A lo largo de los últimos doce meses, los bomberos han intervenido en 187 siniestros de este tipo en Navarra, según los datos facilitados por el departamento de Interior, de los que 32 quedaron documentados con fotos en la cuenta oficial de Bomberos de Navarra en X. De estos últimos, el 96,9% correspondieron a vehículos de combustión y solo hubo un fuego en un vehículo eléctrico. No consta en el resto de incendios el tipo del vehículo calcinado.
De los casos documentados gráficamente, hay turismos más antiguos y más modernos, de marcas premium y generalistas y con formato convencional o SUV. También hay furgonetas. Tampoco resulta posible sacar conclusiones por el origen de los vehículos, ya que los hay franceses, suecos, italianos, alemanes, checos, japoneses o norteamericanos. En la galería adjunta a esta información se pueden identificar dos Audi, varios BMW, un Toyota, dos Ford, dos Peugeot, un Seat, un Skoda, dos Renault, un Volvo, un Opel, un Range Rover, un Citroen o un Tesla, este último el único eléctrico entre los casos fotografiados. Este fue un Tesla Model 3 que se consumió el 12 de mayo en Caparroso.
Las estadísticas que manejan los bomberos señalan que el riesgo de incendio en los coches eléctricos es diez veces menor que los de combustión, aunque también resulta verdad que sofocar un fuego en un coche con baterías es más complicado. La razón radica en que, por la química de las baterías, el fuego se autoalimenta aunque se elimine el oxígeno.
Solo reduciendo la temperatura de las baterías se puede controlar el fuego de un coche eléctrico, lo que requiere emplear unos 11.000 litros de agua o el equivalente a tres camiones de bomberos. No obstante, ya se están probando distintas fórmulas más eficaces para combatir los fuegos en las baterías como aditivos en el agua o mantas ignífugas, así como lanzas capaces de proyectar el agua directamente a la batería con menor riesgo para el bombero.
Es casi imposible que la batería de un coche eléctrico pueda prenderse sin motivo. Cuenta con distintas medidas de seguridad para evitarlo, como pequeños orificios en cada una de las celdas para liberar presión en caso de deterioro. La propia BMS (Battery Management System) que incorporan los coches eléctricos evita que se desbalanceen las celdas y que no haya sobrecargas o descargas profundas, que podrían generar incendios. Además, los coches eléctricos que se venden en los últimos años refrigeran de forma activa sus baterías con refrigerante líquido para no estresarlas durante las recargas.
Las pruebas de choque Euro NCAP muestran que no se producen incendios ya sea por impactos frontales o laterales. En 2020 se hizo famoso un vídeo en el que un Tesla perdió toda la parte posterior tras un brutal impacto lateral a altísima velocidad de un Nissan GT-R en Estados Unidos y tampoco se incendió la batería. Esto habla muy bien de lo protegidas que están las celdas, ya que una de las principales causas para que se prendan son los daños mecánicos. Otro vídeo que se hizo famoso fue el de un coche híbrido enchufable en China que golpeó la batería por debajo y comenzó a arder, un percance que no tuvo consecuencias porque el fuego se autoextinguió en unos segundos.
