Salud

La terapia animal que salva a humanos

La adiestradora Laura Salvador fundó Canae con el objetivo de ayudar a focalizar las emociones de cualquier colectivo con sus perros

La adiestradora Laura Salvador junto a ‘Mai’ y ‘Nire’, sus compañeras de trabajo y de vida.
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La adiestradora Laura Salvador junto a ‘Mai’ y ‘Nire’, sus compañeras de trabajo y de vida
La adiestradora Laura Salvador junto a ‘Mai’ y ‘Nire’, sus compañeras de trabajo y de vida.

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Ikomar Oteiza Pierola

Publicado el 20/04/2025 a las 05:00

Tras varios años trabajando con animales, la adiestradora canina Laura Salvador identificó que su trabajo podría servir como terapia emocional a numerosos colectivos humanos. Siguió especializándose y lanzó Canae, una oferta dentro de su centro Gizotso —de adiestramiento y educación canina— que se enfocaría en las sesiones de terapia humana asistida con perros. Siendo una apasionada de los animales de cuatro patas, no solo es capaz de educarles, sino también de guiarles para que se conviertan en un apoyo emocional para las personas.

Se ha formado en diversos ámbitos: intervenciones, emociones y colectivos como víctimas de violencia de género o menores con necesidades especiales. Y es consciente de que el mundo de la educación canina requiere de “una formación continua”. Con Canae ofrece terapias asistidas con perros, en las que trabaja la mejora en áreas concretas como la física, cognitiva, social o emocional; y también dispone de perros de apoyo emocional, con los que trata las áreas emocional y social, buscando el objetivo de mejorar el bienestar emocional y psicológico de las personas.

APOYO EMOCIONAL

La terapia emocional que Laura Salvador ofrece en Canae puede ser: individual, colectiva o para la convivencia. Aprovechando la capacidad del animal para proporcionar consuelo, promover rutinas saludables y reducir síntomas asociados con diversas condiciones, el contacto con estos animales sirve de ayuda a personas con problemas de salud mental, con necesidades especiales o diversidad funcional, personas mayores con cierto deterioro cognitivo o sentimiento de soledad y víctimas de trauma, entre otros. Creando programas especializados en función de las necesidades de cada uno.

Además, prepara a perros para la convivencia. Aún de cachorros, aprovecha para instaurar en ellos el potencial que quiere desarrollar. Destacando que “no todos valen”. “Tiene que tener unas características de base que sean lo más funcionales posibles para el desempeño que vaya a tener con la familia o persona con la que convivirá posteriormente”, justifica la adiestradora.

De los dos a los cuatro meses, a través de la motivación y de manera lúdica, se les enseña una rutina. “Tenemos que construir perros autónomos, no dependientes. Y exponerles ante todos los estímulos posibles para que no tengan miedos”, explica. A partir del cuarto mes, el cerebro del perro se termina de formar y este activa el mecanismo de supervivencia. Siendo ahí cuando se construyen sus habilidades. Una vez el perro está preparado para ayudar en la convivencia del humano, se mantienen las revisiones. Destacando la importancia del bienestar y condiciones en las que viva el animal.

COMPAÑEROS DE VIDA

Una pastora suiza llamada 'Mai' y una grifón vandeano llamada 'Nire', son las mejores acompañantes en el día a día de Laura Salvador. 'Mai' llegó “como un regalo”, así lo recuerda su dueña. Su familia la desechó y el destino hizo que llegase a casa de Laura, que la acogió sin dudarlo.

Ambas hembras, perfectamente instruidas, acuden con ella a las sesiones de la Casa misericordia. Allí, junto al equipo de terapia ocupacional y la psicóloga, ayudan a que los usuarios conecten. En esta residencia, la gente con las que trabaja Salvador son personas mayores que tienen un gran deterioro cognitivo, en las que además, predomina la ausencia. “Lo que hace el animal es ayudarles a focalizar”, cita la especialista. Y por si no fuese poco, Laura Salvador ha conseguido que su loro 'Iratxo', un yako africano o de cola roja, también haga sus incursiones. “Está llegando a las personas que menos interés tienen en los perros”, comenta orgullosa su dueña.

Los resultados también son visibles en menores. “Es increíble como los niños al interactuar con el perro, se relajan”, destaca de sus sesiones en centros de discapacidad. “Se les quita la espasticidad (condición que provoca rigidez y tensión muscular)”, apunta. La conexión entre el humano y el animal “tiene muchos beneficios que la gente aun desconoce”, pero si en algo insiste Laura Salvador es en que ver los resultados “emociona”.

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