Javieradas
Tarde fría, corazón caliente
Los peregrinos desafiaron este sábado al frío en su ruta hasta Javier en una jornada marcada por el viento helado. El chocolate caliente, acompañado por churros, fue el gran protagonista del día


Publicado el 16/03/2025 a las 05:00
Ni las temperaturas bajas ni el viento helador impidieron que la segunda Javierada reuniese ante la explanada del castillo de Javier a una cansada pero animada multitud.
Este año las escaleras se despejaron por seguridad ante un posible caso de evacuación de emergencia, y los que quisieron sentarse a descansar se vieron obligados por el frío a sacar los abrigos y las mantas. Algunos se atrevieron con un helado para celebrar el final del recorrido. Otros prefirieron una taza de chocolate caliente.
“Es un café pero está frío. Nos lo han dado así porque no les funcionaba la máquina, el microondas no calentaba... pero bueno”, comentaron Joseba Ruiz Alegre y María del Mar Zalduendo Macua. Aunque no pudieron entrar en calor como esperaban, lo importante para ellos fue recuperar energías. “Solemos venir desde Sangüesa y luego volvemos allí. Alguna vez hemos venido con los críos por tradición. No rezando ni esas cosas, pero sí con el sentimiento”.
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Para otras la temperatura se convirtió en un regalo. “Yo igual prefiero el frío antes que el calor. Otro año vinimos con calor y es verdad que se nos hacía más costoso caminar”, confesó Daniela Hurlé Postigo. Junto a sus amigas, Rocío Rodríguez de Ledesma Sánchez y Carlota Martín Oyanguren, afirmaron que “lo mejor es conocer a la gente”.
Quienes no quisieron faltar a la cita fueron el grupo BTT (Bicis Todo Terreno) de Cabanillas “Llevamos 30 y pico años viniendo en bici. Está haciendo frío, pero siempre estamos preparados por si acaso”, explicaron.
El sol se asomó de vez en cuando a lo largo de la jornada, algo que los asistentes agradecieron. Mila, Julia y Natalia Luquin Ganuza aprovecharon para sumarse a la fila del chocolate caliente para terminar su peregrinación. “Nos hemos animado por tradición y por estar las tres hermanas juntas. Siempre hemos venido con nuestra madre. Ahora ha muerto y seguimos la tradición sin ella. Lo hacemos por su recuerdo”, contaron emocionadas. Al final, compartir el día con los demás fue lo que ayudó a pasar el frío.


