Homenaje
Los bomberos celebran su patrón con un homenaje a los jubilados
El responsable, Iñaki Elías, ha mencionado las 10.000 intervenciones de 2024, a los 159 voluntarios para viajar a Catarroja, a las bomberas y a un compañero fallecido
Publicado el 08/03/2025 a las 16:16
En una mañana desapacible por las fuertes rachas de viento, la segunda planta del parque de bomberos de Cordovilla quiso envolver con su calor a los efectivos del cuerpo de Bomberos de Navarra que, como cada 8 de marzo, conmemoran su patrón. Hubo emoción y aplausos para los efectivos jubilados que a lo largo de 2024 colgaron de forma definitiva el traje de faena, aplaudidos por sus familiares y jaleados con silbidos y vítores por sus compañeros de turno cada vez que eran nombrados para recoger una metopa personalizada elaborada por otro exbombero, Mintxo Ilundáin, también presente.
Carlos José Horcada Ibáñez, Josu López Mina, Francisco Javier Martínez Laparte, Abel Ruiz Martinez, Ramón Seriola García, Patxi Xabier Zubikoa Miguel, Antonio Erdozain, Miguel Javier Iturgaiz Guerrero, Ismael Gil Pérez-Nievas, Arturo Goñi Santesteban, José Luis Martín García y Jesús María Méndez Sánchez fueron distinguidos por su trayectoria en un acto precedido de unas breves palabras de Iñaki Elías, director del servicio.
Inició su discurso, en euskera y castellano, con un emotivo recuerdo a Paskal Martínez, compañero del parque de Oronoz y fallecido el pasado mes de febrero con 37 años, a causa de un cáncer. “Has sido un ejemplo de lucha, constancia y compañerismo”. Pidió para él un aplauso “txalo bero bat” que toda la sala correspondió poniéndose en pie. Glosó también las más de 10.000 intervenciones realizadas a lo largo de 2024, prácticamente la mitad de salvamento, o los 1.600 incendios, y quiso nombrar también a las bomberas, felicitándolas en el día de la Mujer, o a las 20 personas que realizan gestiones más burocráticas cada día desde la tercera planta de la sede de Cordovilla, “esenciales para que nuestro día a día funcione” y a los 159 bomberos, “un tercio del total de la plantilla”, que el pasado mes de noviembre se alistaron como voluntarios para viajar a ayudar tras el desastre de la Dana en Catarroja.
Una plantilla de 490 efectivos
Amparo López, consejera de Interior y Función Pública habló también a los asistentes, a quienes reconoció por su entrega en la emergencia. “Os he visto trabajar y que cuando se os necesita ahí estáis, en las situaciones más problemáticas, cuando todo se tensiona... No tengo palabras para mi gratitud y mi respeto”.
Destacó también la consejera el apoyo del Gobierno de Navarra al servicio, cuya plantilla ronda actualmente los 490 bomberos profesionales, el mayor número en los últimos 15 años.
3 décadas de bombero en Tudela, Oronoz, Tafalla y Navascués
Carlos Horcada va a dedicar uno de sus primeros viajes como jubilado a una de sus mayores aficiones, el piragüismo. Lo pondrá en práctica en el Guadalquivir, en Sevilla, contaba este sábado mientras daba comienzo el aperitivo organizado para distinguir a los efectivos que se han retirado en 2024. En su caso, él comenzó a trabajar como bombero en 1993, y su primer destino fue el parque de Tudela, donde ejerció durante 4 años. Posteriormente pasó otra etapa de 4 años también en Oronoz, después en Tafalla, y fue ascendiendo como cabo y hasta sargento, donde estuvo en Sangüesa y finamente en Navascués, como responsable de parque, donde finalizó su etapa. “De lo que me ha tocado vivir en el trabajo, lo que más me ha impactado ha sido todo lo relacionado con accidentes de tráfico. Son situaciones complicadas, no tanto por la gestión técnica de lo que nos pueda tocar hacer, sino por lidiar con las personas que sufrían alrededor, los familiares. Eso ha sido lo más duro”. En las manos sujetaba la metopa elaborada por Mintxo Ilundáin El Busto, de 64 años, y que lleva 4 retirado como bombero. Tras jubilarse, con más tiempo libre para dedicarlo a otra de sus vocaciones (estudió Bellas Artes), este bombero que trabajó durante 36 años en el servicio, indicaba la idea plasmada en la escultura. En ella se aprecia un casco, un uniforme de bombero y unas botas, junto a un gancho, como si el profesional se hubiera desvestido para abandonar su puesto de trabajo. “Cuando estás trabajando en un parque y suena el silbato y te movilizan, cada uno tiene su gancho con su uniforme, con su nombre. Cuando te jubilas, eso lo dejas, pero entra otro al relevo para atender a quien lo necesite”, explicaba.
