Peregrinos contra viento y marea
La afluencia, unas 4.000 personas, ha bajado respecto al año pasado en una jornada dura en sus inicios pero que ha dado una tregua en las horas centrales
Actualizado el 08/03/2025 a las 19:03
“Algunos que estaban apuntados al final no han venido”, contaba un responsable de la Delegación Diocesana de Juventud, la Deleju. También la V Tropa de los scouts notaron alguna baja de última hora. “Nos ha fallado un amigo. Creemos que se ha quedado dormido”, decía una monitora. La de este sábado no era una jornada que invitaba a madrugar y caminar durante horas por el asfalto. A pesar de ello, unos 4.000 peregrinos, según Policía Foral, se sacudieron la pereza para calzarse las zapatillas y ponerse en marcha hacia Javier. Eso sí, bien pertrechados contra las rachas de lluvia y viento. Policía Foral contabilizó 757 turismos y 17 autobuses. En 2024 hubo 5.000 peregrinos, un 25% más.
“Lo peor es el viento de cara. Hay que ir con la cabeza metida y no puedes disfrutar del paisaje”, explicaba en Monreal Óscar Ruiz de Erenchun, que salió de Noáin con sus dos hijas, Adriana y Patricia, y el novio de una de ellas, Álvaro. En efecto, el tramo de Noáin hasta Idocin se hizo especialmente duro, sobre todo cuando la lluvia arreciaba. En Monreal a las diez de la mañana era fácil ver a peregrinos cambiándose de calcetines. “Yo los llevo en la mochila. De momento tengo los pies secos”, comentaba María Andueza Lana, de 24 años, de la V Tropa.
No fue una Javierada multitudinaria. Los peregrinos llegaban a cuentagotas a los puestos de avituallamiento del bosquecillo de Sengáriz y la bajada de Loiti. No se veían los grandes grupos de años anteriores y tampoco familias con niños pequeños. También bajó la afluencia de ciclistas, en pequeños grupos o en solitario.
Pero el camino se fue suavizando y a partir de las once paró la lluvia, se alejaron los nubarrones y el viento perdió fuerza. Los peregrinos pudieron desprenderse de los ponchos y chubasqueros y entrar en calor. Los rostros cambiaron de aspecto y brotaron las risas, como las de Laura y Lucía Ochoa Ochoa, Sofía Muro Crespo, Teresa Castresana Sagastume y Carla París Preciado, del colegio San Cernin.
A pesar de las inclemencias, la Cruz Roja tuvo una jornada tranquila. “Se nota que la gente viene preparada y mentalizada. De momento sólo hemos atendido a una persona por ampollas”, contaba Eduardo a las doce del mediodía en el puesto de Loiti.
La Delegación Diocesana de Juventud (Deleju) fue uno de los grupos más numerosos del camino a Javier. Unas 200 personas se juntaron en el Seminario de Pamplona a las siete de la mañana para recibir el “envío” del arzobispo, Florencio Roselló. Después fueron en autobuses hasta Sengáriz para hacer una caminata de 20 kilómetros desviándose por la foz de Lumbier. Les acompañaban un buen número de sacerdotes, como Abel Arrieta, Juan Ganuza o el delegado de juventud, Francisco Martín Vidales. “Está todo perfectamente organizado. Dormimos en Sangüesa pero antes tendremos una hora santa, grupos de reflexión y una velada con juegos, bailes y sorpresas”, relataban Mercedes Jaurrieta y Raquel Zabalegui, dos de las “dinamizadoras” del grupo.
El sentido espiritual de la Javierada también estaba presente en otros grupos de dentro y fuera de Navarra. Desde Zamora ha venido un grupo de quince jóvenes “siguiendo los pasos de San Francisco de Javier”, explicaba el sacerdote Millán Núñez, delegado de Juventud de esta diócesis. “Llevamos varios años viviendo. Hemos tenido una primera catequesis para contarles la vida tan impresionante de patrón de Navarra y su evangelización en la India y Japón. Y cuando lleguemos tendremos otra catequesis sobre el Jubileo de la Esperanza. Los chavales regresan a sus casas con el corazón encendido, con san Francisco Javier”, contaba Millán.
ASÍ TE HEMOS CONTADO LA PRIMERA JAVIERADA DE 2025
Un grupo del colegio Jesuitas de Pamplona llega a la foz de Lumbier
El grupo de Primaria y primero y segundo de la ESO del colegio Jesuitas de Pamplona ya han llegado a la foz del Lumbier, donde han podido reponer fuerzas con un caldo preparado por los profesores Ángel Pérez y Eduardo Guillén. El grupo de mayores avanza a buen ritmo tras superar Izco. En total son más de 450 personas.
El mal tiempo da una tregua
Ha dejado de llover y las rachas fuertes de viento han desaparecido.
Por el avituallamiento de Asvona en Loiti ha pasado el gran grupo de la Delegación Diocesana de Juventud, con 200 chavales. El puesto de Loiti de la Cruz Roja solo ha atendido a una persona por ampollas. “La gente ha venido muy preparada”, señala Eduardo, uno de los responsables.
Voluntarios de Huarte con 150 litros de caldo caliente
En el bosque de Sengariz, una decena de voluntarios de Huarte han preparado 150 litros de caldo bien caliente que sabe a gloria. La lluvia arrecia.


"Lo peor es el viento de cara"
“Lo peor es el viento de cara. Hay que ir con la cabeza metida y no puedes disfrutar del paisaje”, explica Oscar Ruiz de Erenchun, que salió de Noáin con sus dos hijas, Adriana y Patricia, y el novio de una de ellas, Álvaro.
La Javierada de los valientes
La de este sábado no es una jornada que invite a madrugar y caminar durante horas por el asfalto. A pesar de ello, miles de peregrinos se han sacudido la pereza para calzarse las zapatillas y ponerse en marcha hacia Javier. Eso sí, bien pertrechados contra las rachas de lluvia y viento.
Vía Crucis desde Sangüesa, a las 8; la misa será en Javier, a las 10
Este sábado los peregrinos comenzarán a llegar a Sangüesa, donde pasarán la noche a la espera de que el domingo, día 9, salga el Vía Crucis desde Sangüesa a las ocho de la mañana y la misa será en Javier a las diez. Mientras, el sábado 15 de marzo, el Vía Crucis comenzará a las tres de la tarde y la misa será a las cinco.
Un dispositivo con más de 900 personas que cuesta 85.000 euros
El dispositivo integrado por más de 900 personas que atenderá a los peregrinos durante los cuatro días principales, tres días durante la primera cita y el sábado de la segunda Javierada, tiene un coste 85.000 euros.
Llegada a Bardenas
Después de visitar la ermita del Yugo, los grupos han entrado en Bardenas, donde se espera caminos embarrados.
Los peregrinos, en la ermita del Yugo
En torno a las 10 de la mañana, los peregrinos de la Ribera han llegado a la ermita del Yugo de Arguedas. Se trata del grupo Quetzal del Colegio de Jesuitas de Tudela.





