Plaga

De ataques de asma a conjuntivitis: todos los síntomas de la procesionaria en las personas

Los primeros datos del seguimiento invernal revelan un repunte significativo de esta plaga forestal, especialmente en la Cuenca de Pamplona y la Zona Media de la comunidad

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Un nido de procesionaria
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Diario de Navarra

Actualizado el 04/03/2025 a las 11:59

Los bosques de España, y particularmente los de Navarra, se enfrentan a un resurgimiento significativo de la procesionaria del pino en este 2023. Los especialistas del Departamento de Medio Ambiente han constatado un repunte notable de esta plaga tras los primeros análisis del seguimiento invernal, especialmente en las zonas próximas a la Cuenca de Pamplona y la Zona Media de la comunidad foral.

A principios de enero, como es habitual cada año, el personal técnico y guarderío ambiental junto con la sociedad pública GAN comenzaron la evaluación de infestación en los pinares navarros. 

Los datos preliminares revelan un incremento considerable respecto a los últimos años, algo que los expertos califican como parte de un ciclo natural. 

Según indican los técnicos, el año anterior se alcanzaron mínimos históricos en los niveles de infestación, por lo que este aumento entraba dentro de lo previsible, especialmente al no haberse registrado eventos meteorológicos especialmente adversos para esta especie.

IMPACTO REAL: MOLESTIAS, SÍ, MUERTE DE BOSQUES, NO

A pesar de la alarma que puede generar, los especialistas subrayan que esta plaga no compromete realmente la supervivencia de los bosques afectados. La procesionaria se alimenta principalmente de las acículas más antiguas de los pinos, reduciendo temporalmente su capacidad fotosintética, pero raramente afecta a las yemas que permitirán el desarrollo de nuevos brotes en primavera.

Esta relación entre la oruga y los pinos es fruto de miles de años de coevolución, donde el árbol ha desarrollado mecanismos de defensa y recuperación. Tras un periodo de adaptación, los pinares consiguen recuperar su follaje y retomar su crecimiento normal. Los datos científicos confirman que la mortalidad directa causada por la procesionaria es extremadamente baja, inferior al 0,5% en la mayoría de casos estudiados en España.

CAMBIO DE ESTRATEGIA: DE LOS TRATAMIENTOS MASIVOS A LA BIODIVERSIDAD

Hasta 2012, en Navarra era práctica común realizar fumigaciones aéreas generalizadas sobre grandes extensiones de pinares. Sin embargo, la comunidad foral adoptó un enfoque más sostenible hace más de una década, apostando por la creación de ecosistemas forestales más diversos y complejos que favorezcan la presencia de depredadores naturales de la procesionaria.

Una de las medidas más efectivas ha sido la instalación de más de 3.500 cajas nido en diferentes pinares navarros, promoviendo así la expansión de aves insectívoras y murciélagos, eficientes controladores biológicos de esta plaga. Este sistema ha demostrado reducir hasta en un 40% las poblaciones de procesionaria en algunas zonas piloto.

No obstante, cuando se trata de espacios de uso público como parques, jardines, entornos educativos u hospitalarios, los expertos siguen recomendando tratamientos fitosanitarios puntuales por razones de salud pública. 

Estos deben realizarse antes del descenso de las orugas, normalmente a finales de invierno. Otra alternativa cada vez más popular son las trampas tipo collar que impiden que las orugas lleguen al suelo, especialmente útiles en árboles aislados o pequeños grupos.

SÍNTOMAS DE LA PROCESIONARIA

Las orugas de procesionaria poseen pelos urticantes microscópicos en los que hay una sustancia que es histaminoliberadora, que pueden desencadenar reacciones alérgicas de diversa gravedad. 

  • Irritación de la piel en forma de sarpullido o erupción en el cuello, los brazos, las pierna y el torso, que puede durar varias semanas
  • Irritación de los ojos (conjuntivitis)
  • Problemas respiratorios

QUÉ HACER PARA EVITAR REACCIONES ALÉRGICAS

Para evitar estos síntomas, los especialistas recomiendan:

  • No tocar ni acercarse en exceso a las orugas o sus nidos.

  • Al pasear o hacer ciclismo por zonas afectadas, usar ropa que cubra cuello, brazos y piernas.

  • Mantener a las mascotas atadas para evitar que se acerquen, ya que las afecciones en animales pueden ser graves, llegando a causar necrosis o asfixia si ingieren varios ejemplares.

EL CICLO VITAL DE LA PROCESIONARIA: ENTENDER PARA PREVENIR

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una especie autóctona del área mediterránea que en las últimas décadas ha ampliado su distribución hacia el norte de Europa, llegando a ciudades como París o regiones alpinas suizas, consecuencia directa del calentamiento global.

En Navarra está presente en prácticamente todos los tipos de pinares: pino laricio en la Cuenca de Pamplona y Zona Media, pino carrasco en la Zona Media y Ribera, y pino silvestre en el prepirineo y Pirineo. Históricamente, su presencia ha sido muy reducida en valles como Salazar o Roncal.

El ciclo comienza en verano con la aparición de mariposas adultas cuya vida apenas dura 24 horas, tiempo suficiente para aparearse y depositar unos 200 huevos. Tras aproximadamente un mes, emergen las larvas que se alimentan de acículas de pinos y, ocasionalmente, de cedros. Estas orugas mantienen un comportamiento social y gregario durante toda su vida larvaria, alimentándose por la noche y refugiándose en nidos de seda durante el día.

Con la llegada del frío, fabrican bolsones más robustos ubicados estratégicamente en la parte soleada y elevada del árbol. En su última fase larvaria, cuando alcanzan unos 4 centímetros de longitud, las orugas se vuelven extremadamente voraces, pudiendo defoliar árboles enteros si su población es numerosa.

Factores como las bajas temperaturas invernales prolongadas o periodos extensos de lluvias otoñales determinan la mortalidad natural de las poblaciones. Estudios recientes también apuntan al exceso de calor estival durante la época de puesta como otro factor que afecta a los ciclos poblacionales de la especie.

Las orugas que completan su desarrollo descienden del árbol formando las características procesiones (habitualmente entre principios de febrero y finales de marzo), momento en que se entierran para pupar. Esta fase es cuando resultan más visibles y potencialmente peligrosas para humanos y mascotas. Una vez enterradas, permanecen bajo tierra hasta completar su metamorfosis en mariposas, emergiendo nuevamente en verano para reiniciar el ciclo.

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