Testimonios de nietos de víctimas de ETA: el dolor perdura en las siguientes generaciones
Un vídeo impulsado por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y la Fundación Fernando Buesa da voz, entre otros, a cinco nietos del concejal de UPN de Pamplona asesinado por ETA, Tomás Caballero


Actualizado el 15/02/2025 a las 10:07
Algunos eran muy pequeños y otros ni siquiera habían nacido. Jóvenes cuyos abuelos fueron asesinados por ETA han relatado el impacto que ha tenido en sus vidas lo ocurrido, qué recuerdan o les han contado de sus abuelos o qué sabe la gente de su edad sobre una etapa en la que la banda terrorista destrozó a tantas familias. “Es un dolor que no solo queda en la generación que lo vivió en primera persona, sino que perdura en las generaciones de después”, cuenta Julia Caballero, nieta del que fue concejal de UPN en Pamplona, Tomás Caballero, asesinado por ETA el 6 de mayo de 1998, cuando ella no había nacido.
El legado de las heridas: voces de nietos y nietas de víctimas del terrorismo, es el título del vídeo que recoge estos testimonios, un proyecto de la Fundación Fernando Buesa Blanco y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo que esta semana se ha presentado en Vitoria.
Entre esos jóvenes están cinco de los trece nietos de Caballero: Julia, Javier Caballero, Eduardo Briñol, Marcos Caballero y Marina Irigoyen, quien intervino en la presentación. “Soy la última nieta que pudo conocer en vida”, dijo, lamentando que los terroristas les arrebataron a ella y a sus primos “el amor, la compañía y las enseñanzas” de su abuelo, pese a lo cual, nunca han vivido en el odio, recalcó.
Otro de los testimonios es el de Gonzalo Araluce, nieto del que fue presidente de la Diputación de Gipuzkoa, Juan María Araluce, asesinado en 1976. Miembro de una familia muy vinculada a Navarra, él mismo ha recogido a lo largo de su carrera como periodista el testimonio de numerosas víctimas del terrorismo.
El audiovisual se completa con el testimonio de Amancay Aragón (nieta de Miguel Chavarri Isasi, policía municipal de Beasain asesinado en 1979), Claudia Múgica (nieta de Fernando Múgica, dirigente socialista asesinado en 1996 en San Sebastián), Gabriela Ybarra (nieta de Javier de Ybarra empresario secuestrado y asesinado en 1977); Iker Zarrabe Buesa (nieto del dirigente socialista Fernando Buesa, asesinado en Vitoria en 2000) y Martín Recalde (nieto de José Ramón Recalde, gravemente herido en 2000).
Gonzalo Araluce Martín (nieto de Juan María Araluce): “Lo que ocurre entre las cuatro paredes de casa es lo que queda”


El 4 de octubre de 1976, ETA asesinó al presidente de la Diputación de Gipuzkoa, Juan María Araluce. Ninguno de sus 25 nietos pudo conocerle. Uno de ellos, el periodista Gonzalo Araluce Martín, coautor de Relatos de Plomo, historia del terrorismo en Navarra, ha pasado de sentir admiración por la valentía de un hombre que sabía que era objetivo de ETA, a la devoción, ahora que es padre, al imaginar que afrontaba esa situación con el miedo por su mujer y sus 9 hijos, el mayor de 25 años y algunos muy pequeños. “Un atentado marca el punto de partida de la existencia de una familia. Lo que ocurre después entre las cuatro paredes de una casa se cuenta muy poco, pero es lo que queda”. Cuenta que si su familia, vinculada a Navarra, no tiene una carga de odio o de rencor, fue por la decisión de su abuela, Maite Letamendía, “de vivir siempre con una sonrisa”.
Javier Caballero Mendive (nieto de Tomás Caballero): “Un día le pedí a mi padre que me contara qué pasó y me impactó”


Tenía 3 años cuando el 6 de mayo de 1998 asesinaron a su abuelo, el concejal de UPN de Pamplona, Tomás Caballero Pastor. El primer recuerdo de Javier en relación con lo que pasó fue cuando con 3 o 4 años su tía y sus primos le fueron a buscar para ir a al parque Tomás Caballero, el día que se iba a inaugurar. La familia tiene en sus casas esa foto de los nietos juntos, plantando un árbol. Cuando fue mayor de edad, un día, tras el acto en el cementerio en recuerdo a su abuelo, le pidió a su padre, el exconsejero Javier Caballero, que le contara bien qué ocurrió y cómo lo vivió la familia. “Me quedé impactado”. Lamenta que la gente joven vea lo que hizo ETA como “algo muy lejano, ya que no lo ha vivido de cerca”. Sus amigos se sensibilizan con él y le dicen que si no fuera por lo que les ha contado, no conocerían la gravedad de lo que sucedió.
Eduardo Briñol Caballero (nieto de Tomás Caballero): “Nosotros no tuvimos opción de elegir, los que le mataron, sí”


Es el mayor de los 13 nietos de Tomás Caballero, y el día que lo asesinaron tenía 9 años y estaba en el colegio. “Me sacaron de clase. Estaban mi padre, mi tío y mis primos con el director y algún profesor y fuimos a la sala de dirección. Nos contaron que había habido un atentado y al abuelo le habían disparado. Cuando nos íbamos, bajando las escaleras, le pregunté a mi padre: ¿pero le han matado, está muerto?”. La familia intentó que los más pequeños no sufrieran, y ha sido con los años cuando ha llegado ese dolor. “Pero he sufrido más por ver sufrir a mis padres, por ver llorar a mi madre, a mis tíos, que lo que viví con mis 9 años”. Reconoce que no ha hecho demasiado por conocer qué ocurrió ese día. Sabe que eran tres jóvenes de algo más de 20 años. “Nosotros no tuvimos la opción de elegir, ellos sí”. Pide que lo que sucedió no se olvide.
Marina Irigoyen Caballero (nieta de Tomás Caballero): “Estamos muy unidos gracias a mi abuela, que nunca nos inculcó odio”


Marina Irigoyen no conoció a su abuelo. Cuando ETA asesinó al edil de UPN Tomás Caballero ella tenía 6 meses. “Mi madre y mi abuela me han contado que era muy familiar, muy amigo de sus amigos, alguien muy justo y muy buena persona”. Los nietos de Caballero tienen todos muy presente a su abuela, Pilar Martínez, que falleció hace cinco años y que consideran alguien “fundamental” en sus vidas. “Que te arrebaten a quien más quieres sin despedirte, y haya tenido esa fuerza de sacarnos adelante y esa alegría y ganas de vivir, me parece de admirar. Lo que nos pasó fue malo, pero nos unió mucho como familia y eso fue gracias a mi abuela, que nunca nos inculcó odio”. Alguna vez ha sentido tristeza y rabia al ver a personas llevando la foto de uno de los terroristas que le arrebataron a su abuelo. A los jóvenes les pide que no vivan con odio y conozcan y no olviden lo que ocurrió.
Marcos Caballero Maquírriain (nieto de Tomás Caballero): “Creo que la gran mayoría de los jóvenes no sabe del todo qué pasó”


Marcos nació en el año 2000, dos años después de que asesinaran a su abuelo Tomás Caballero. “Todo lo que sé de ese día me lo contaron mis padres”. Con el paso de los años ha sido consciente de lo que sucedió, de quién fue su abuelo y de la unión de la familia en recuerdo a “esa gran persona, comprometida con sus valores”. Forma parte de una quinta que “a penas vivió los últimos años de la banda terrorista ETA en activo” y la gran mayoría “no sabe del todo qué pasó”. “No he tenido la sensación de que la gente de mi edad esté concienciada con lo que pasaba, con lo que hacían y cómo imponían sus ideas”. Él siempre lo ha tenido presente. “Con la gente de mi edad, a penas he podido sentirme del todo comprendido”. Afirma que todo es “respetable”, pero no se puede dejar lo que ocurrió “en el fondo del pozo y pasar página” como si nada. “Es reciente y a mucha gente le ha afectado”.
Julia Caballero Plano (nieta de Tomás Caballero): “Matar solo causa dolor, mis hermanos y yo lo vivimos sin haber conocido a mi abuelo”


“Es un dolor que no solo queda en la generación que lo vivió en primera persona, sino que perdura en las generaciones de después”, cuenta Julia Caballero. Cuando su abuelo Tomás Caballero fue asesinado, no había nacido. “Lo único que consigues matando es un dolor que no se va nunca, nunca. Mis hermanos y yo lo vivimos sin haber conocido a mi abuelo”. Quiere saber más sobre lo que ocurrió y lo ha investigado. Al ser algo tan doloroso para su familia, a veces le ha dado miedo preguntar. Cree que la causa de que se esté olvidando lo que hizo ETA y no llegue a las generaciones más jóvenes es que no se enseña. Ha vivido algún momento complicado, como estar disfrutando de un concierto y que en un tema hablen de ETA o de terrorismo. “Te dices, por qué me tengo que ver en esta situación, si es cuestión de respeto, de tener un poco de conciencia y sensibilidad de lo que ha ocurrido”.
