Las claves del gas natural: qué es y cómo se comporta en caso de fuga
El ingeniero industrial Luis Maestu señala que en caso de notar olor a gas, lo correcto es abrir una ventana, abandonar el lugar sin tocar nada y avisar a personal especializado


Actualizado el 15/01/2025 a las 08:16
En caso de detectar olor a gas en una vivienda o local, la mejor forma de actuar es abrir una ventana o puerta para ventilar, abandonar el lugar y avisar a un técnico o personal especializado. Si se conoce dónde está la llave de paso, cerrarla. Cualquier chispa, ya sea por un aparato electrónico o incluso por electricidad estática al quitarse una prenda puede provocar una explosión. “Por eso lo mejor es no tocar nada, ni apagar una luz encendida ya que ese corte puede provocar una pequeña chispa y el gas natural, al ser ligero, puede entrar en cualquier conducto”, señala Luis Maestu Martínez, ingeniero técnico Industrial de la rama eléctrica y miembro del Colegio de Graduados en Ingeniería Ramas Industriales e Ingenieros Técnicos Industriales de Navarra (CITI Navarra). En sus más de 50 años de experiencia profesional ha diseñado todo tipo de instalaciones eléctricas, climáticas y de energía. A pesar del impacto que ha causado la explosión de Noáin, destaca que las tasas de accidentes son muy bajas. “Hay miles de instalaciones de gas, domésticas e industriales, y los escasos accidentes que se producen suelen ser por negligencias o por manipulaciones indebidas”, señala.
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¿Qué es el gas natural?
El gas natural es metano (CH4), el primer gas de la cadena de hidrocarburos, formado por hidrógeno y carbono. Es un gas más ligero que el aire, a diferencia del propano, que puede acumularse en cavidades del suelo o subsuelo. “Si el metano encuentra una salida a nivel superior, se va por ahí”, señala Luis Maestu. Así, el peligro es que se acumule en una estancia sin ventilación. El metano es conocido como el “gas de los pantanos” porque se produce por la descomposición de materia orgánica en ausencia de oxígeno, como en el fango de los lagos. El gas natural es incoloro e inodoro, por lo que no es posible detectarlo por el olfato. Por este motivo, se le añade un aditivo odorizante que le da un olor desagradable.
¿Cómo puede producirse una fuga de gas natural?
El gas natural llega a los edificios por una red de canalización. Se usa principalmente para alimentar las calderas de gas, bien individuales o instalaciones centralizadas. También se utiliza para equipos de cocina, fogones y hornos, sobre todo en cocinas industriales, bares y restaurantes. Los tubos de gas que entran en los edificios llevan una doble vaina como sistema de seguridad. Luis Maestu señala que las fugas suelen producirse por una falta de estanqueidad en una junta o porque un tubo ha recibido un golpe y se ha hecho una fisura. “Por ejemplo, si no tenemos cuidado al mover un mueble o a almacenar cajas y objetos”, señala este ingeniero.
¿Es fácil detectar una fuga?
Luis Maestu explica que los sistemas de seguridad son distintos según la potencia de la instalaciones. Así, las instalaciones de más de 70 kilovatios (kW) llevan una sonda o detector de gas que de forma automática corta el paso del gas que está en el exterior. Los bares y restaurantes y cocinas industriales tienen estos sistemas de detección. Las instalaciones de menos de 70 kW, como es el caso de las viviendas con caldera individual, no llevan estos sistemas de detección. En este caso, la única forma de detectarlo es por el olor. No obstante, las cocinas y despensas donde se ubican las calderas de gas llevan rejillas de ventilación, para facilitar una buena combustión y para la ventilación en caso de fuga.
El gas natural, ¿arde o explota?
En caso de que una bolsa de gas entre en contacto con el fuego, arderá o explotará según la cantidad y concentración. Si la concentración de metano es baja, se produce combustión, una “llamarada”, pero si es alta, se produce una explosión, que puede ser de gran violencia y muy peligrosa. “Hemos visto que derriba paramentos, fachadas. Y la onda expansiva puede causar graves daños personales”, señala Luis Maestu. Además, si después de la explosión continúa la fuga, el gas va a seguir ardiendo. La magnitud del incendio dependerá también de los materiales que tenga la vivienda.
¿Una simple chispa puede provocar la explosión?
Al ser un gas ligero, cualquier mínima chispa que se produzca por un aparato eléctrico puede desencadenar la combustión o explosión. Apagar o encender un interruptor, enchufar o desenchufar un cargador produce una pequeña chispa. “Incluso la electricidad estática al quitarse o ponerse una prenda acrílica puede desencadenar la explosión”, advierte este ingeniero. A pesar de ello, los expertos desaconsejan desconectar el cuadro eléctrico porque el corte de suministro también puede desencadenar un chispazo. Si hay una lámpara encendida es mejor dejarla así porque las luces led no se calientan.
¿Cómo hay que actuar?
En caso de olor a gas en la vivienda, lo mejor es abrir una ventana para ventilar, abandonar lo antes posible el lugar y avisar al 112 o a personal técnico. “Bajo ningún concepto tenemos que intentar solucionar el problema, buscando la fuga o intentando arreglarla. Es una labor que corresponde a los técnicos”, añade.
