Terrorismo

El primer herido por ETA, de una pedrada

En 2025, se cumple el 60 aniversario del primer herido por ETA reconocido oficialmente. Se trató de un guardia civil que quedó inconsciente al recibir una pedrada en un paraje de Bera en un encuentro fortuito con cinco miembros de la banda que habían cruzado la muga desde Francia

El casco urbano de Bera, en primer plano, en una imagen de mediados de los años sesenta.
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El casco urbano de Bera, en primer plano, en una imagen de mediados de los años sesenta
El casco urbano de Bera, en primer plano, en una imagen de mediados de los años sesenta.

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Iñigo Salvoch

Actualizado el 12/01/2025 a las 08:16

No fue por el impacto de la metralla, el método con el que los terroristas de ETA abrirían la carne a tantos hombres, mujeres y niños a lo largo de sus sesenta años de macabra historia, ni tan siquiera por la fatídica y tristemente conocida bala 9 mm Parabellum. El primer herido causado por ETA, y reconocido así oficialmente por el Ministerio del Interior, se produjo en 1965, siete años después de que naciera la banda, y fue como resultado de una pedrada que derribó a un agente de la Guardia Civil y lo dejó inconsciente tras un encuentro fortuito con cinco integrantes de ETA en término de Bera, a escasos kilómetros de la frontera. Es a efectos oficiales el primer herido por causa de la banda terrorista en España y así queda reflejado en el libro Las Víctimas frente al terrorismo de ETA: narrativas, movilización y perspectiva comparada, que acaba de ver la luz fruto de un proyecto de investigación financiado por la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

Es en un primer capítulo firmado por los investigadores María Jiménez Ramos y Gaizka Fernández Soldevilla bajo el epígrafe Un rastro de sangre: La historia de ETA a la luz de los heridos que causó, en el que se dan cuenta de los primeros heridos ocasionados por miembros de ETA, que utiliza como fuente principal la lista de heridos reconocida por el Ministerio de Interior, a fecha de junio de 2023. Según esta, a ETA se atribuyen unos 2.600 heridos, de los que 2.445 habrían sido víctimas de atentados perpetrados directamente por la organización y 155, víctimas de actos de violencia causados por el entorno de la banda.

ENCUENTRO EN LA MUGA Y REGISTRO DE MOCHILAS

El relato de los hechos, que también fue recogido por Javier Marrodán y María Jiménez en Heridos y Olvidados, da cuenta de que el 6 de junio de 1965 una pareja de la Guardia Civil del puesto de Bera dio el alto junto al caserío Usane a cinco jóvenes que acababan de atravesar la muga procedentes de Francia.

“Como las explicaciones de los jóvenes eran contradictorias, optaron por llevárselos al cuartel, pero en el camino hubo un forcejeo y los detenidos, después de reducir a los guardias, huyeron”. Cuatro de ellos fueron identificados más tarde como Javier Imaz Garay, José María Benito del Valle Larrinaga, Sabino Uribe Cuadra y Juan José Etxabe Orobengoa. En cuanto al estado de los guardias, uno de ellos recibió el impacto de una piedra en la cabeza y perdió el conocimiento y los jóvenes se abalanzaron sobre el otro para robarle la metralleta, aunque no lo lograron y se dieron a la fuga. En su huida perdieron una bolsa con propaganda y una pistola.

La propia ETA también se hizo eco de este suceso en su boletín interno Zutik , donde dejaba constancia de que cinco de sus miembros tuvieron «un encuentro» con una pareja de la Guardia Civil que, tras revisar su documentación y registrar una mochila, decidió llevarlos al cuartel. Emprendieron el camino andando a la espera de que llegaran refuerzos. «Mientras cada guardia hablaba con un vasco, los otros tres hablando en euskera se ponían de acuerdo», continuaba el pormenorizado relato del boletín interno de ETA, que añadía que cerca de un caserío “los patriotas vascos decidieron atacar a los guardias, que pensaban que los iban a asesinar. Además reconoce que sus militantes podrían haber matado a los guardias civiles “pero cumplen las órdenes dadas en el sentido de evitar las muertes en una eventualidad de este tipo. Además su misión es otra y el encuentro ha sido totalmente accidental”.

El guardia civil herido en Bera tenía 41 años en el momento de la agresión y su identidad no se facilita en el registro de heridos del Ministerio de Interior por la ley de Protección de Datos, es el primero reconocido en orden cronológico de la historia de ETA.

DOS CASOS PREVIOS QUE NO FUERON RECONOCIDOS

Sin embargo, de acuerdo al citado artículo Un rastro de sangre... de María Jiménez y Gaizka Fernández al menos hay otros dos precedentes de heridos a manos de ETA, aunque no tuvieron el reconocimiento oficial del Ministerio del Interior, como sí ocurrió con el agente de la benemérita apedreado en Bera. Así, la primera agresión física de la que se tiene constancia habría ocurrido en la tarde del 6 de diciembre de 1963. Según Zutik, el boletín interno de ETA, sus integrantes propinaron una paliza al maestro de Zaldibar (Vizcaya),una paliza de la que probablemente quedará marcado. Y esto no es violencia... esto es autodefensa”, se justificaba. La agresión se habría llevado a cabo por una presunta aversión al euskera, aunque, según un informe policial, el motivo principal había sido su enfrentamiento con un sacerdote que pretendía discriminar «entre niños vascos y no vascos cuando asistían a funciones o actos religiosos».

Tampoco fue indemnizada, ni reconocida oficialmente como herida una segunda persona asaltada por miembros de ETA el 22 de febrero de 1964. Se trataba de un guardia civil que acudía a su puesto Sestao cuando fue de súbito atacado por la espalda por dos individuos que le propinaron sendos golpes con un objeto contundente, cayendo al suelo como consecuencia de los mismos, donde trató de defenderse y donde fue nuevamente golpeado. Además de sufrir heridas de “pronóstico leve” al agente le robaron su arma reglamentaria. Un arma que le sería incautada cinco años después a un jefe de ETA en Mogroviejo (Cantabria).

La primera víctima mortal de ETA no llegaría hasta 1968, el guardia civil de Tráfico José Antonio Pardines, mediante disparos de pistola. Pero fue hace 60 años, el 6 de junio de 1965 cuando en Bera ETA puso en marcha el macabro contador de los 2.597 heridos de su historia.

HERIDOS POR EL TERRORISMO EN ESPAÑA

1. Heridos por terrorismo. El Ministerio del Interior, según datos del Memorial de Víctimas del terrorismo, ha reconocido la condición de herido en atentado terrorista a 4.808 personas. ETA es la organización terrorista que más heridos ha causado: 2.597. La sigue el terrorismo yihadista, con 1.833.

2. Navarra, la cuarta con más heridos. El año en el que se han registrado más heridos a causa del terrorismo es 2004, debido a los atentados del 11-M. Madrid es la provincia con más heridos registrados, 2.552. La segunda es Guipúzcoa, con 480 y la tercera, Vizcaya, con 411. Le siguen en orden de heridos Navarra, con 214; y la provincia de Burgos, con 189.

3. 103 heridos en la Universidad de Navarra. El terrorismo ha dejado heridos en 192 municipios españoles. Las cinco ciudades con más heridos son Madrid (2.511), San Sebastián (207), Burgos (182), Pamplona (163) y Zaragoza (153). En Pamplona, ETA intentó una masacre en la Universidad de Navarra en 2008 que dejó heridas físicas en 103 personas.

4. Hasta 40 grandes inválidos. De los cerca de 2.600 heridos que ha dejado ETA, hay 40 casos que supusieron la declaración de gran invalidez. En otros 222, se reconoció la incapacidad permanente absoluta; en 550, la permanente total; y en 59 la permanente parcial. Hubo 120 casos de invalidez temporal y más de 1.600 lesiones no invalidantes.

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