La fiebre por el Ozempic llega a Navarra
Este fármaco, recetado para tratar la diabetes tipo 2 y el obesidad de alto riesgo, ha disparado su popularidad como solución milagrosa contra los excesos navideños


Publicado el 25/12/2024 a las 05:00
Ozempic, un fármaco recetado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad de alto riesgo, ha visto disparada su popularidad en los últimos meses como una solución rápida para la pérdida de peso. Una especie de inyección milagrosa que, con la llegada de la Navidad y las comilonas, deja sin existencias a las farmacias del país. “La desesperación por bajar de peso llega después de los eventos navideños porque optamos por alimentos que tienen más cantidad de gluten y de hidrato de carbono”, cuenta el farmacéutico y nutricionista pamplonés Javier Fernández Ligero. “Nos inflamamos, nos sentimos hinchados y queremos soluciones rápidas”, revela este especialista, que las últimas semanas ha recibido en su consulta de Pamplona a muchos pacientes que se interesan por los milagrosos resultados de este fármaco.
El Ozempic, tal y como explica este nutricionista, es un medicamento que regula los picos de la glucosa o los picos de insulina –de ahí que sea recetado para la diabetes tipo 2-. “Lo que consigue es reducir la inflamación causada por ese aumento de gluten e hidrato de carbono, y consecuencia, produce una desinflamación más rápida, además de una bajada del agua y del peso en quien lo toma”, explica.
¿Qué lleva a un paciente a interesarse por este tipo de fármacos? Y aquí volvemos de nuevo a la desesperación. Según explica este pamplonés, las personas que han llegado a su consulta con dudas sobre este tratamiento, “que han sido muchas”, suelen ser personas adultas, de más de 50 años, “que vienen con un sobrepeso marcado desde hace años, han probado muchas estrategias, algunas incluso bastante agresivas o sin evidencia científica alguna para combatirlo, y saben que las Navidades van a suponer la gota que colma el vaso”, explica. “Buscan más un cambio físico que mejorar su salud”, afirma.
Pero apostar por este tipo de soluciones milagro “es un error”, valora. “Incluir Ozempic puede llegar a ser un problema porque lo que produce es bajar los picos de azúcar”, cuenta. “A una persona que no lo necesita, y que lo toma sin la supervisión de un profesional, puede ocasionarle hipoglucemias (o bajadas de azúcar)”, detalla. Pero sobre todo es más dañino en aquellos que no tienen un hábito de vida instaurado, con un plan nutricional y una rutina de actividad física, “porque no deja de ser un parche”, dice.
El auge de Ozempic está haciendo que aquellos pacientes que sí lo necesitan por su diagnóstico, no puedan disponer de él. “En estos últimas semanas estamos oyendo que en algunas franquicias existe desabastecimiento”, cuenta. “Esto es un problema, sobre todo para los diagnosticados como diabéticos tipo 2”, añade este farmacéutico pamplonés.
¿EXISTEN ALTERNATIVAS AL OZEMPIC?
¿Cuál es la solución? ¿Ponerse a dieta? Sí y no. “No podemos tomar el Ozempic toda la vida, pero sí buscar las características que tiene en otras fórmulas más naturales”, añade Javier Fernández. “Ponerse a dieta no es tan sencillo, sobre todo cuando una persona ha entrado en un vínculo con el dulce o el pan para calmar emociones como el estrés o la ansiedad”, añade.
Así, cuenta que para aquellos que “quieran dar un pequeño empujón a la vuelta de la Navidad, antes de iniciar un hábito nutricional, existen otras alternativas”. La primera de sus apuestas es la beberina, un suplemento natural, “que va controlar los picos glucémicos y, sobre todo, va a ayudar a modular esa ansiedad con el hidrato de carbono (dulce o pan) y a que no dependan tanto de él como del sustrato energético”, cuenta. El hidrato de carbono genera un enganche en el metabolismo muy similar al del tabaco. “Si comes todas las tardes un dulce, tu cuerpo te lo va a pedir”. Bastará con incluir una dosis de entre 500 y 800 miligramos de berberina, tanto en comida como en cena.
Otra de las alternativas que propone es retrasar la primera comida del día. “Si empiezas el día desayunando a las 6 de la mañana, probablemente comas muchas veces hasta que te vayas a dormir. Sin embargo, si consigues retrasar el desayuno un poquito, seguramente acabes comiendo menos veces”, detalla. “Aquí la clave sería retrasar las comidas, incluir la berberina y dar paseos”, afirma. “La gente infravalora este tipo de ejercicio muchísimo, pero es una forma de no perder masa muscular, de aumentar el consumo calórico que tenemos a lo largo del día, y de regular esos picos glucémicos, que en definitiva es lo que haría el Ozempic”, explica.
La tercera alternativa que propone este nutricionista y farmacéutico pamplonés es el tratamiento de Walter Longo, que consiste en hacer dos o como mucho tres comidas al día muy abundantes para poder aguantar sin picar entre ellas. “Hacer comidas con gran cantidad de grasa e incluir alimentos como salmón, hueco o frutos secos, y volver hacer lo mismo a la hora de cenar”, termina.