Trágicas inundaciones

Medio centenar de bomberos y policías forales se despliegan en Valencia: "Es impresionante, se te encoge el corazón"

Los efectivos movilizados por el Gobierno de Navarra resaltan el agradecimiento de la gente y el desolador paisaje barro y escombros

Bomberos de Navarra trabajan en la catástrofe
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Bomberos de Navarra trabajan en la catástrofe
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Carmen RemírezGabriel González

Actualizado el 05/11/2024 a las 09:24

Barro y más barro. Toneladas de escombro con todo tipo de objetos, electrodomésticos y vehículos. Una población muy agradecida pero con los nervios a flor de piel. Mucho trabajo por delante. Es el paisaje urbano y humano que describen el medio centenar de profesionales movilizados a la zona de la catástrofe de Valencia por el Gobierno de Navarra: 32 bomberos y 19 agentes de la Policía Foral.

El Gobierno de Navarra ha enviado al lugar a bomberos y policías forales con vehículos, equipamiento y material y que han viajado durante este fin de semana a Valencia. La presidenta del Gobierno foral, María Chivite, insistió en la necesidad de que todo ello se haga de forma coordinada: “La dinámica es movilizar recursos en función de lo que el Gobierno valenciano nos va demandando”. Además, el Ejecutivo foral ha coordinado envíos de Cruz Roja Navarra y de DYA Navarra, con vehículos todoterreno, bombas de achique y tiendas para dar acogida a 50 personas. Desde Navarra también se iba a enviar maquinaria semipesada. 

El Ayuntamiento de Pamplona, por su parte, ha puesto a disposición de las autoridades valencianas 50.000 euros, dos grúas, ocho conductores, tres vehículos todoterreno y diez agentes de la Policía Municipal para las labores de limpieza y recuperación. El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, anunció ayer que el Consistorio ha trabajado en tres ámbitos para ayudar a la zona más afectada: medios económicos, técnicos y humanos.

Carlos Yárnoz, comisario de Policía Foral. “Es impresionante. Hay montones de escombro, de coches, de barro...”

A las ocho de la tarde de ayer, Carlos Yárnoz, comisario de Policía Foral, jefe de la División de Prevención y Atención Ciudadana, atendía el teléfono desde Paiporta, donde el domingo se vivieron momentos de tensión en la visita de las autoridades. Resumía la imagen que más se repitió durante el día. “Hay montones de escombros por todos los lados con neveras, armarios, farolas, señales, montañas de coches... Te das la vuelta y todo es un caos. Es impresionante. Se te encoge el corazón”.

Yárnoz forma parte de los 19 agentes y mandos de la Policía Foral (16 de Seguridad Ciudadana y 3 de Protección Medioambiental) movilizados el domingo . Se alojan en la sede de Avapace (Asociación Valenciana de Ayuda a la Parálisis Cerebral) en Valencia, donde han desplegado unos colchones. Ayer trabajaron en Picanya y Paiporta. En la primera localidad realizaron controles de acceso, ya que solo está permitido el paso a vecinos y maquinaria, y dieron cobertura a los centros de abastecimiento. Los voluntarios, muchos llegados desde Valencia, acceden a pie. En Paiporta también controlan el paso de la maquinaria de limpieza por los dos puentes que siguen en pie. Pero también se remangan y limpian, ayudan a los vecinos con los problemas en sus casas... “La gente está tensa, pero muy agradecida de que hayamos venido”. En principio se han movilizado hasta el jueves, pero están dispuestos a seguir lo que haga falta: “Hasta que nos necesiten y veamos que aportamos”.

Agentes de la Policía Foral, sobre el terreno
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Agentes de la Policía Foral, sobre el terrenoPolicía Foral
Agentes de la Policía Foral, sobre el terreno

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Eduardo Perea Zamora, policía foral: “Parece que las instituciones ya están tomando el pulso”

Eduardo Perea Zamora, de 59 años, policía foral destinado en la comisaría de Sangüesa, con una segunda residencia en Paterna, descansa por primera vez este lunes tras 5 días al pie del cañón como voluntario. “Había salido de trabajar y tenía unos días de vacaciones. Vi la magnitud de la catástrofe y me vine desde Navarra”, contaba. Uno de los primeros centros de coordinación de emergencias se improvisó en un colegio de primaria, Jaume I, de Paiporta. “Afectado, pero no arrasado, como muchos otros edificios de este municipio”. Allí, ataviado con un chaleco de Policía Nacional que le prestaron, estuvo distribuyendo víveres, agua, ropa o medicación. Finalmente, el domingo inició un breve periodo de descanso, aunque no descarta volver. “Tenía ya un cansancio extremo y tenía que parar”.

Los afectados, explica, han pasado de la confusión a la crispación. “Parece que las instituciones ya están tomando el pulso, pero todavía hay mucha necesidad de maquinaria pesada, de mascarillas...”. Perea indica que tragedias como esta, tan extremas, llevan también a sus protagonistas a situaciones límite. “Sacan lo mejor y lo peor de las personas. Hemos visto saqueos y gente que se aprovecha de la debilidad de los demás, pero también personas que se han metido de cabeza en el lodo para ayudar”.

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