Trágicas inundaciones
Patxi Pérez Baena, navarro afincado en Valencia hace 25 años: “Esto es una salvajada”
El navarro Patxi Pérez Baena, afincado desde hace 25 años en Valencia, es rostro conocido en las redes sociales como seguidor de Osasuna. “Extenuado” por la ayuda prestada y destinado el dinero de sus cuentas a los damnificados, provee de alimentos con los donativos que recibe, como el ofrecido hoy desde Alsasua


Actualizado el 04/11/2024 a las 17:23
Tres horas de sueño y una jornada maratoniana por delante. Desde que el martes 29 se desatase el caos en el área metropolitano de Valencia, Patxi Pérez Baena, pamplonés de 52 años de edad y residente en La Pobla de Vallbona, ha tenido el tiempo justo de reponer fuerzas para regresar un día sí y el otro también al contingente de voluntarios que tratan de aliviar el pesar y el dolor de vecinos de localidades azotadas con virulencia por la Dana. “Una cosa es lo que sale en los medios y otra meterse por callejones donde no ha llegado nada, con niños llenos hasta arriba de barro. Es más de lo que se ve en la tele”, observa. Según dice, hay poblaciones a las que no ha llegado la ayuda necesaria. “Estoy muerto moralmente y físicamente” por las escenas, a cada cual más dantesca, que han pasado a formar parte de su rutina en la última semana.
Su localidad se salvó en esta ocasión del azote de la riada. Pronto, dice, se unió a otros vecinos, de un club de pesca, para tender sus manos de solidaridad a los necesitados. “Hemos estado en varios pueblos, trabajando. Estamos exhaustos. Es algo impresionante. Vivo a las afueras, pero aquí hay gente que lo está sufriendo, que no puede dormir…". La energía que desborda en su testimonio se intercala con expresiones de lamento.

A primeras horas de la tarde hoy seguía “al pie del cañón”, como su mujer, María Ángeles Carrasco. “Ahora estoy en el centro de la ciudad, en un centro de coordinación de bicicletas que lo han montado chavales jóvenes. Vienen en cientos de bicicletas y llevan los alimentos y lo que se necesita a los pueblos. Estamos al lado de uno de los puentes que comunica con la zona cero, con Paiporta”. Agradece la iniciativa e implicación de “miles y miles de personas, miles y miles de jóvenes. Hablan de una generación perdida. Yo digo que no está perdida. La juventud es impresionante. Salen corriendo durante dos o tres horas en bicicleta hacia los pueblos necesitados, como si fuese un servicio a domicilio. Escuchan: ‘¡Por favor, no tengo agua, leche!’”. Pone el mecanismo de ayuda arbitrado, con el apoyo de jóvenes en bicicleta, como ejemplo de la solidaridad creada, más allá de las líneas abiertas por las instituciones.
AFICIONADO DE OSASUNA
Su perfil de aficionados de Osasuna, difundido en grupos de whatsapp y redes sociales, sirvió en esta ocasión de enlace con residentes en distintos puntos de Navarra. Así, la Apyma del colegio Corazonistas, de Alsasua, le hizo llegar un donativo, que rápidamente convirtió en alimentos para hacerlos llegar a través del canal abierto con bicicletas con la zona más dañada.

Por el modo en que se explica no comprende las trabas que, según dice, encuentran grupos de voluntarios para hacer llegar la ayuda. “Ayer (por el domingo) llegaron dos tráilers de Barcelona y no nos dejaban pasar controles. Hicimos lo que pudimos. Tuvimos que sacar la carga a mano porque no nos dejaban una máquina”, protesta.
Tiene preguntas sin respuesta, que formula con pesar y malestar. “¿Por qué vaciaron los pantanos?. Las playas están llenas de árboles. Hace años que las administraciones no limpian nada y luego los puentes están taponados”. El fin de semana, cuando llegaron las autoridades a Paiporta, el contingente de ayuda del que formaba parte fue retenido. “No nos dejaban pasar ni ayudar a personas”, deja su queja.
Con todo, y ante la catástrofe de dimensiones bíblicas, está dando todo. “Tengo mis cuentas vacías. Si se vieses todo esto, dejaríamos las cuentas del banco vacías”. Una súplica, mezclada de un profundo agradecimiento, brota de boca: “Agradezco mucho todo lo que se pueda aportar”.


