Volver a casa de fiesta escoltadas por la Policía
Agentes de Policía Foral acompañaron un tramo o incluso a su domicilio a algunos jóvenes el pasado sábado de madrugada, cuando salían de la carpa


Actualizado el 21/10/2024 a las 10:22
Lo denominan servicio de retorno seguro y el sábado, a través de un mensaje en su cuenta de X, la Policía Foral explicaba que se trataba de un operativo llevado a cabo en las inmediaciones de la carpa, celebrada el viernes en CD Amaya. “Acompañamos a varias jóvenes que caminan solas por zonas poco iluminadas o transitadas hasta lugar seguro o su propio domicilio”, indicaba el texto, acompañado de una imagen en la que un coche patrulla ilumina el paseo del parque de la Media Luna, conexión más natural entre el lugar donde se ubicó la carpa y el centro de la capital navarra.
El comisario de Seguridad Ciudadana del cuerpo autonómico, Carlos Yárnoz, explicaba que se trata de un servicio que, de forma organizada, comenzó a prestarse hace dos años de forma conjunta con Policía Municipal de Pamplona y Policía Nacional. “Se llamó así, ‘Regreso Seguro’, y básicamente consistía en dar presencia policial a las rutas que tradicionalmente llevan a la gente de vuelta a casa tras haber estado de fiesta. Entre los tres cuerpos policiales nos repartíamos por los caminos más habituales para ir del casco viejo hacia la Rochapea, la Vuelta del Castillo o las calles en dirección al Soto de Lezkairu, Mendillorri o Sarriguren, por ejemplo”. Tradicionalmente, por el mismo flujo de la fiesta, que se concentra fuera de Pamplona tras Sanfermines, suele cesar en verano como tal, y de momento no ha sido activado. “Sí se mantiene el patrullaje conjunto con Policía Municipal de Pamplona y nosotros, Policía Foral, para zonas de ocio, para el tema de posibles grupos violentos”, explicó.
Así, dentro del servicio de noche, y debido a las condiciones específicas de un evento como la carpa, que reúne en un recinto próximo al río a miles de jóvenes, cesando de madrugada, las patrullas de madrugada que se encontraban por la zona llevaron a cabo esos acompañamientos. “A eso de las 5 de la madrugada la zona era un reguero de personas, solas o en grupo, de vuelta a casa. Llovía y algunos iban perjudicados, por lo que sí, efectivamente, acompañamos a alguno hasta su casa, o lo despertamos si se había quedado medio dormido en un banco, o le preguntamos si lo acercábamos a algún lado o tenía alguna persona a su disposición para hacerse cargo de él. Se actúa con mujeres, pero también con hombres”.
En el servicio, se presta especial atención a las zonas de paso que puedan estar menos iluminadas o transitadas, como pudo ser este fin de semana todo el entorno de la Media Luna, pero también en la zona más interior de la Vuelta del Castillo. “A la gente le explicamos que hay veces que atajar por ese terreno puede implicar que te veas más expuesto. Siempre mejor la zona de faroles que la de jardines”. Incluso, resalta Yárnoz, el acompañamiento es a veces mucho más ‘estático’ que dinámico. “También se ha dado el caso de encontrar a alguna persona que se encontraba muy indispuesta y, en vez de llevarle a ningún lado, lo que se ha hecho es permanecer con él, no dejarle solo, hasta que pudiera espabilar un poco y entonces decidir qué era lo mejor, si acercarle a su casa o preguntarle por algún contacto de confianza para que vinieran a buscarle”.