Fernando Azcona, un amigo ‘NBA’


Actualizado el 13/09/2024 a las 11:03
El pasado 27 de agosto nos dejó nuestro querido amigo Fernando Azcona.
Nacido el 13 de noviembre de 1970, su infancia transcurrió en el barrio de Ermitagaña. La parte que más añoraba de la misma eran los partidos de baloncesto. Esos que se juegan entre niños desconocidos y sirven para asentar amistades que perduran durante toda una vida. Después de trabajar en la industria y descubrir que no era lo suyo, se centró en obtener una oposición. Lo logró. La estabilidad laboral aporta tranquilidad y permite pensar en otros propósitos. Así formó una familia con su mujer Carmen y sus hijos: Lucas y Claudia.
El párrafo anterior define su vida en términos objetivos, pero las líneas que vienen a partir de ahora nos van a permitir comprender lo que cuenta de verdad: los términos subjetivos. Los sentimientos. El legado. La huella. Lo que va a perdurar en los corazones de todos aquellos que le hemos conocido.
Una cita de una persona cuyo nivel deportivo era semejante el nivel personal de Fernando resume su vida. Es de Michael Jordan y dice así: “jugué a tope cada partido de mi vida hasta vaciarme. Siempre pensé que habría alguien que me veía jugar por primera vez y quería asegurarme de que todo lo que había oído hablar de Michael Jordan era verdad. Quien dice que juega al límite es porque lo tiene”. Fernando amaba y disfrutaba el deporte en sus dos ámbitos, como espectador y como protagonista.
Muchos afortunados hemos tenido la suerte de tener a Fernando como protagonista de nuestra vida. Ratos inolvidables, con ese humor tan característico y peculiar. En el bar El Ruedo era muy difícil terminar una de nuestras sesiones sin llorar de risa. Una visión de la vida inconfundible y personal: le encantaba analizar la profundidad de los comportamientos humanos. Unas partidas de mus en las que el resultado era lo de menos, ... siempre que él no perdiera.
En unos tiempos en los que la adicción a las pantallas crea espejismos, vacíos y soledad, Fernando tenía una amplia vida social. Desde los amigos del pádel hasta su cuadrilla de toda la vida en Pamplona, haciendo una mención especial a su pueblo, Zurucuáin. Allí tenía otra cuadrilla especial: la de los veinte primos. Siempre serán veinte. Además, de su mujer y sus hijos, se debe remarcar el papel fundamental de sus padres, Charo y Enrique. Sus hermanos, Eva y Rubén. Sin olvidar al resto de parientes, amigos y conocidos, ya que ellos no le van a olvidar a él.
Le gustaba tener su espacio personal, y gran parte de ese espacio personal éramos los demás. Le gustaban los retos, y logró una plaza en la administración pública. Le gustaba mucho, el deporte, especialmente el baloncesto. Usaba frases de sus jugadores favoritos para obtener inspiración, energía y determinación. Por ejemplo, Kobe Bryant decía que “lo más importante de todo es que debes hacer sentir a todo el mundo que eres de verdad”.
Fernando fue siempre auténtico, de verdad. Recordamos con nostalgia fiestas de San Fermín en las que le gustaba vestir a su manera. Como era él.
Además de oír, escuchaba. Veía y observaba. Hablaba y transmitía. Todos nos sabemos la teoría: hay que ser positivo, alegre, luchador. Fernando era la práctica. Por eso ha sido una fuente de energía para quienes le hemos conocido.
Siempre lo será.
*Javier Otazu Ojer es amigo del fallecido.