Convivencia
Las 'Black Power' de Navarra piden paso
20 mujeres jóvenes afrodescendientes del grupo Black Power se formarán para erigirse como referentes en la lucha antirracista de la mano de PiztuPower, un proyecto de Médicos del Mundo


Actualizado el 05/09/2024 a las 23:21
Las Black Power son las hijas de Flor de África, uno de los pétalos de esta asociación de mujeres africanas afincadas en Navarra, a la que Médicos del Mundo acompaña desde hace muchos años con la lucha contra la mutilación genital femenina como bandera. Inspiradas por el activismo de sus madres, este grupo de en torno a 20 chicas de entre 13 y 22 años piden ahora paso para tomar el testigo de la lucha antirracista a su manera, salvando la brecha generacional, los choques culturales y los obstáculos hacia la igualdad que a veces perviven en sus propios hogares.
Ese es el propósito del proyecto PiztuPower, impulsado por Médicos del Mundo Navarra y respaldado por el programa Innova de Fundación Caja Navarra y Fundación la Caixa. “No es sólo un proyecto educativo, es una plataforma para que estas jóvenes sean autónomas y puedan crear y mantener espacios seguros y de apoyo para ellas y otras jóvenes de origen migrante”, destacó este jueves Jaione Eugui, técnica del proyecto.
Kamisa Magassa, una de las integrantes de Black Power, explicó que lo que esperan de esta iniciativa es “sobre todo, mucha formación”, para ser capaces de aportar “herramientas a las más jóvenes”. "Nosotras hemos vivido una evolución, hemos pasado de no tenerlas para sobrellevar algunas situaciones a ser capaces de sentirnos orgullosas de lo que somos".
El proyecto se desarrollará en tres fases a lo largo de tres años, e incluirá también una colaboración con el Centro Contemporáneo Huarte. El objetivo final es que Black Power se constituya como asociación, para asegurarse “un impacto duradero”. Otra de las aspiraciones de las mujeres africanas es “conseguir involucrar a los chicos, a los que les cuesta un poco más el activismo”.
Kamisa Magassa: "Vives un choque de identidad difícil de aceptar"
Black Power surgió en 2017. "Éramos pequeñas y lo que hacíamos era acompañar a nuestras madres en Flor de África, aunque en ese momento no nos enterábamos mucho de lo que estaban haciendo", recordó ayer Magassa, nacida en Malí pero afincada en Navarra desde muy pequeña. Lo que esas madres hacían era recibir formación y acompañamiento de Médicos del Mundo, con Fátima Djarra a la cabeza, para evitar que sus hijas sufrieran lo que muchas de ellas sí habían padecido: la mutilación genital femenina. "Somos un grupo de riesgo, especialmente cuando en las vacaciones regresamos nuestros países de origen", apuntaba Magassa. Black Power se formó, en definitiva, para trasladar esa prevención a las niñas y adolescentes y fue sembrando el germen de un activismo que han mantenido en el tiempo.
Después, el grupo ha ido abordando "otras realidades" que se les presentan a las afrodescendientes en su día a día. "El tema de la identidad, por ejemplo. Aquí soy la negra de África y allá la española. Vives un choque que es muy difícil de aceptar. Más aun cuando tu entorno es blanco". Otro de los problemas comunes suele ser "el rechazo en el sistema educativo". "Los jóvenes afrodescendientes se ven apartados y nuestros compañeros blancos a veces no llegan a empatizar del todo con nuestras vivencias". Muchos hijos e hijas de africanos están deseando "dejar de estudiar, porque no se sienten capaces de seguir". "Yo y otra de las compañeras del grupo llegamos a la universidad, y eso ha ayudado a otras a que vean que sí se puede continuar".
Viven el racismo, "de forma más o menos directa". "Muchas veces está oculto, se minimiza. Te ves sin herramientas y acabas reforzando tu negatividad".
Black Power ha conseguido "tener impacto". Les llaman de centros escolares y casas de cultura, donde ponen en escena una pieza teatral. "Son mini escenas que representan distintas situaciones que nos han ocurrido . Hablan sobre mutilación genital, sobre dinámicas familiares, estereotipos y roles que se perpetúan, situaciones en el colegio o en el supermercado. Las utilizamos para abrir un debate posterior con los jóvenes, para saber cómo habrían actuado ellas y ellos".