Homenaje
Acto en Leitza en memoria de José Javier Múgica este domingo 14 de julio
El edil de UPN fue asesinado por ETA hace 23 años junto al edificio en el que vivía con su familia. A las 12.30 tendrá lugar allí un responso con una ofrenda de flores, un acto de homenaje que se celebra cada año y en el que amigos, vecinos y cargos públicos arropan a la familia del concejal


Publicado el 12/07/2024 a las 05:00
Este domingo 14 de julio, amigos, vecinos y cargos públicos volverán a arropar a la familia de José Javier Múgica con un acto en Leitza en memoria del concejal de UPN, asesinado por ETA hace 23 años. A las 12.30 horas tendrá lugar un responso y una ofrenda floral en el lugar donde la banda terrorista cometió el atentado, en el número 30 de la calle Amazábal de la localidad.
El 14 de julio de 2001, cuando faltaban cinco minutos para las 10 de la mañana, José Javier Múgica Astibia, de 59 años, murió asesinado al explotar una bomba de ETA adosada a los bajos de su furgoneta, en la puerta del edificio en el que vivía el concejal de UPN con su mujer y sus tres hijos.
LA FAMILIA, LA FOTOGRAFÍA Y EL CANTO ERAN SU VIDA
José Javier Múgica se ganaba la vida como conductor de autobuses de la empresa Leizarán y con su comercio de fotografía en la localidad. Ese 14 de julio de 2001, sábado, se había citado con una pareja en su estudio, ya que les iba a hacer el reportaje fotográfico de la boda. Sufrió el atentado al salir de casa esa mañana y poner en marcha su furgoneta.
Casado con Reyes Zubeldía desde 1969, era padre de tres hijos, Francisco Javier, que entonces tenía 28 años, Daniel, que contaba con 27 y Raquel, de 21. Era habitual verle por el pueblo con la cámara fotográfica al cuello. Le apasionaba cantar y era miembro de la coral Jeiki de Leitza.
La política era una parte de su vida desde hacía tan solo dos años, pero fue una etapa muy difícil en la que vivió de cerca el acoso de los violentos. Era concejal de UPN en su localidad desde el 13 de junio de 1999. Pronto supo que podía ser objetivo de los terroristas. Apenas un año antes del atentado que acabó con su vida, en plenas fiestas de Leitza, el 13 de agosto de 2000 un grupo de encapuchados quemó su furgoneta de trabajo. Para ese momento ya había soportado también pintadas que hacían referencia al partido al que representaba, tanto en su vivienda como en su comercio de fotografía. Él siembre manifestó su intención de seguir en el cargo.
Te puede interesar



En el lugar donde fue asesinado hay una placa en su memoria en la que se reproduce su perfil y una leyenda que dice: 'Le quitaron la vida por defender sus ideas. Libertad, Justicia y Paz'.