Javier Cenoz (sacerdote navarro): "El año pasado pude correr por primera vez el encierro"

Este pamplonés de 28 años ha sido kiliki y ha corrido el encierro, pero su vida ha dado un giro con su reciente ordenación como sacerdote 

Javier Cenoz Larrea eligió el monumento al encierro para la foto
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Javier Cenoz Larrea eligió el monumento al encierro para la foto
Javier Cenoz Larrea eligió el monumento al encierro para la foto

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Pedro Gómez

Actualizado el 22/06/2024 a las 08:30

Cuando Javier Cenoz Larrea era un adolescente, se apuntó a la Escuela de Idiomas para aprender alemán. “Quería ser ingeniero y ganar mucho dinero”, admite. En el primer trimestre se vio superado y dejó las clases. “Nunca se me han dado bien los idiomas y el alemán me pareció imposible”. Por cosas del destino o la providencia, este pamplonés de 28 años ha pasado su última década en Alemania y ya tiene el título C2 de alemán. El pasado 7 de junio se ordenó sacerdote en la catedral de Colonia en una “ceremonia preciosa” y acompañado de más de 70 personas venidas de Navarra, entre familiares y compañeros de su comunidad del Camino Neocatecumenal de la parroquia de San Nicolás de Pamplona.

Si tal mal se le daban los idiomas, ¿por qué se fue a Alemania?

El Camino Neocatecumenal tiene un carisma misionero y seminarios por todo el mundo, los Redemptoris Mater. En septiembre se hace un sorteo entre todos los que quieren ir al seminario. Como en la Champions, hay dos cestas, una de seminarios y otra de candidatos. Hay casos que por motivos familiares o logísticos, se hacen excepciones y yo estaba convencido de que me iban a dejar quedarme en Pamplona, pero salió la bolita de Colonia y mi nombre.

¿Y no pensó, ‘mal empezamos’?

Bueno, a dos compañeros les tocó Pakistán y Madagascar. Sí que pensé, ‘cómo puede ser, si he fracasado con este idioma’, pero a la vez vi claro que era la voluntad de Dios. Dios conoce de qué pie cojeamos y qué nos hace falta.

¿Se le hizo duro?

Fue todo muy rápido ya que apenas tuve tres días para hacer las maletas y despedirme. Pero a nivel humano tuve una acogida muy grande en Alemania. El rector es de Paraguay y el padre espiritual de Tierra Estella, Pedro Ramírez.

¿Cómo descubrió su vocación?

Yo estudiaba en Maristas y venían religiosos a contarnos su experiencia misionera en África. Me llamaba lo de ser misionero. Mi familia es del Camino Neocatecumenal. Yo iba a la parroquia de San Nicolás, con Santiago Cañardo. Allí hice la comunión y la confirmación y empecé a ir a la comunidad del Camino y a notar esa llamada. Yo tenía mi combate interior entre tener un buen trabajo y una vida cómoda o seguir la llamada. En segundo de bachillerato me prematriculé en Derecho y Economía en la UN, pero en junio dije, “me la juego, me voy a seminario”. Monté una cena con mis amigos y lo conté.

¿Con quién compartía todas esas inquietudes?

Con compañeros de la comunidad y con mis padres, que han sido de gran ayuda. Han tratado el tema con sensibilidad y me han dejado ser muy libre.

Han pasado casi once años desde que se fue a Colonia. ¿Qué ha hecho este tiempo?

Primero estuve año y medio con clases intensivas de alemán hasta que me saqué el C1 necesario para ir a la universidad. En 2015 empecé teología. Terminé los estudios en 2020 y entonces hay un tiempo de misiones por dos años. A causa de la pandemia, hice la misión en Alemania, en Chemnitz, la antigua ciudad Karl Marx y donde el comunismo ha hecho estragos. Ahí te das cuenta que para destruir el cristianismo no hay que destruir los templos sino a la familia. El 1 de junio me ordené diácono y empecé en una parroquia, en Lohmar. Y el pasado 7 de junio fue la ordenación sacerdotal. Fue una ceremonia muy bonita. Había 150 monaguillos.

¿Y va a seguir en Alemania?

Sí, soy un sacerdote incardinado en la archidiócesis de Colonia. El día que me ordené me dijeron mi destino, la ciudad de Düsseldorf.

La iglesia germana no pasa por su mejor momento, dividida y con obispos enfrentados a Roma.

Soy consciente, pero yo no me he ordenado para llenar iglesias sino para llevar a las personas a Dios. En Düsseldorf voy a estar en una comunidad neocatecumenal de ocho matrimonios, tres alemanes y cinco italianos y cuatro presbíteros. En estos tiempos es importante tener un grupo donde apoyarte y donde compartir la fe sin máscaras.

¿Echa de menos Pamplona?

Sí, sobre todo a la familia. Somos seis hermanos y en estos años he tenido sobrinos. Te pierdes gran parte de sus vidas. Además, yo siempre he sido muy de Pamplona. No era de viajar sino de ir al pueblo, a Galar. Yo he sido de la comparsa de gigantes y he salido en Sanfermines de kiliki y de cabezudo, con mi tío Koldo Larrea. Soy muy de tradiciones, de la Hermandad de la Pasión y de ir a procesiones.

¿Y sanferminero?

Hasta el 2023 no he podido venir a Sanfermines porque en Alemania los exámenes terminan en agosto. Los cogí con ganas. Por primera vez corrí el encierro, dos días, y bastante cerca del toro. Y fui a la corrida de rejones de Pablo Hermoso de Mendoza. Este año no puedo quedarme. La próxima semana vuelvo para Alemania. 

DNI

​Javier Cenoz Larrea nació el día de San Francisco Javier (3 de diciembre) de 1995 en Pamplona. Su padre, Juan Carlos, es médico de familia en Villava. Su madre, María Concepción, está jubilada y fue enfermera en la HUN. Es el segundo de seis hermanos (tres chicos y tres chicas). Estudió en el colegio de Maristas y en el Sagrado Corazón. El 7 de junio fue ordenado sacerdote y el 14 de junio celebró su primera misa en Pamplona.

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