Reconocimiento
Víctimas de la extrema derecha agradecen el reconocimiento institucional
Baluarte acogió este jueves un acto de reparación de quienes sufrieron actos de violencia por parte de extremistas de derechas y funcionarios públicos


Publicado el 31/05/2024 a las 05:00
Más de un centenar de personas asistieron este jueves por la tarde al primer acto público organizado por el Gobierno de Navarra en reconocimiento de “víctimas de violencia de motivación política provocada por actos de grupos de extrema derecha o funcionarios públicos”. En el evento, que tuvo lugar en el salón Muralla de Baluarte, participaron las doce personas reconocidas oficialmente como víctimas o sus familiares. Este fue el caso de Idoia Zabalza, hermana de Mikel Zabalza, cuyo cuerpo sin vida apareció en el río Bidasoa tras su detención por la Guardia Civil, y de Txaro Arregi, hermana de Mikel Arregi, que murió por disparos cuando el coche en el que iba como pasajero se saltó un control policial. Entre los homenajeados también estuvieron Josu Imaz, Josu Irañeta, Fermín Ilundain, Carmen Garatea, Gloria Bosque, Santiago Jaunarena, Juan Luis Albizu, Joanes Molina, José Ramón Vélez de Mendizábal y Jesús María Fernández, este último ya fallecido y que estuvo representado por su mujer y su hija.
Durante el reconocimiento ofrecieron su testimonio en primera persona dos de la víctimas, Fermín Ilundáin y Josu Irañeta, así como Idoia Zabalza y Txaro Arregi. Esta última fue la primera en hablar. Se quejó de que, pese a que se celebró un juicio para dilucidar las circunstancias en las que murió su hermano, “no hubo justicia”. Admitió que el reconocimiento de la víctimas era “un paso importante”, pero añadió que “se quedaba corto en el esclarecimiento de la verdad”. En su turno de palabra, Fermín Ilundáin expresó su dolor por la “agresión tan grave” que sufrió siendo un joven de 17 años en los Sanfermines de 1978. “Todavía hoy me pregunto por qué, qué motivos pudo haber. Espero que este reconocimiento sea una vía y no un tapón, que se investiguen aquellos hecho y se haga justicia”, planteó.
Josu Irañeta agradeció el acto organizado por el Gobierno de Navarra, un reconocimiento que había llegado tras un proceso “complicado y difícil” y que suponía “el inicio de un largo camino por recorrer”. “Ya es hora de que se nos reconozca y de diga toda la verdad”, requirió ante el público asistente antes de señalar que todavía quedaban “cientos, si no miles de víctimas por reconocer”. También expresó su preocupación ante la duda de que este tipo de homenajes “no sirvan de nada” y queden sus casos “encerrados en un cajón”. Por su parte, Idoia Zabalza se alegró de que con actos como el de ayer se pusiera fin a una época de “oscurantismo respecto a la tortura”. El reconocimiento de las víctimas se convertía así en “un paso de gran importancia”, sobre todo porque no imaginaba “años atrás” que se pudiera haber dado. “Deseamos que este proceso tenga continuidad”, pidió a las autoridades.
Memoria y convivencia
Antes de escuchar los testimonios de víctimas y familiares, intervino Guillermo Múgica, miembro del Foro Gogoa, Solasbide y premio Día Internacional de la Paz 2021. Frente a quienes tienen el temor de quienes creen que “recordar el pasado puede agrietar el presente”, manifestó su convicción de cultivar “la memoria para convivir en paz”. “Una memoria que aporta a la convivencia es una memoria de las víctimas”, sostuvo. Múgica destacó que el reconocimiento de las víctimas no era “un trofeo” por el “daño injusto causado”, sino que se trataba de “hacer justicia ante hechos irremediables que nunca debería haber existido y que requieren reparación”.
También habló el presidente de la Comisión de Reconocimiento y Reparación, Martín Zabalza, que expresó su rechazo contra la “violencia injustificada e injustificable” que sufrieron las doce víctimas reconocidas ayer. Dio las gracias a los miembros de la comisión por su “trabajo y esfuerzo” y explicó a los asistentes que la labor realizada estos años estaba encaminada a “buscar reparación y verdad”. Admitió que los trabajos se habían ceñido a los límites que imponía la normativa, en referencia a la imposibilidad de imputar responsabilidades penales, pero afirmó que tampoco se trataba de “un sucedáneo” y que incluso podría “tener ventajas” al no estar limitado por las rigideces de la vía penal.
El acto de reconocimiento fue clausurado por la vicepresidenta segunda y consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera, Ana Ollo, quien se disculpó ante la “desmemoria” que las instituciones habían tenido con las “víctimas de violencia de motivación política provocada por actos de grupos de extrema derecha o funcionarios públicos”. “En Navarra hay mucho dolores cruzados. La realidad tiene muchas caras. Por eso hay que hablar de la empatía, de ponernos en el lugar del otro, de reconocer el daño causado, de reconstruir desde el respeto a la diferencia en la ideología política, pero buscando de mínimo común denominador el respeto a la dignidad humana”, pidió.
Además de la vicepresidenta Ollo, asistieron entre otros representantes políticos y sindicales la vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias, Begoña Alfaro; el concejal por Geroa Bai Koldo Martínez; el parlamentario de UPN Iñaki Iriarte o el secretario general de CC OO, Chechu Rodríguez.