Las solicitudes de ayudas para coches eléctricos desbordan los pronósticos

La partida del Moves III asignada a Navarra ya está agotada y se atenderán las peticiones que lleguen hasta julio con lo que sobre para los puntos de recarga

Un automovilista prepara el cable de recarga para enchufar un Cupra Born en una calle de Viana
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Un automovilista prepara el cable de recarga para enchufar un Cupra Born en una calle de Viana
Un automovilista prepara el cable de recarga para enchufar un Cupra Born en una calle de Viana

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 21/04/2024 a las 05:00

Si la compra de un coche nuevo enchufable está entre sus planes a corto plazo y pretende beneficiarse del plan Moves, ya puede darse prisa. Sobre el papel, la tercera edición de las ayudas para la compra de coches eléctricos e híbridos enchufables, con cuantías de 4.500 euros y 2.500 euros respectivamente a las que se suman otros 2.500 euros si hay achatarramiento de un vehículo viejo, termina el 31 de julio, pero ya se ha agotado la partida de 28,7 millones asignada. Según los datos del departamento de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial, a Navarra se le asignaron inicialmente 5,5 millones de euros para otorgar estas ayudas para la adquisición de vehículos enchufables cuando arrancó el Moves III en 2021.

La buena acogida que tuvieron estas ayudas animó al Ejecutivo navarro a solicitar al Estado otras tres ampliaciones hasta elevar los fondos disponibles hasta los 28,7 millones de euros, de los que unos 2 millones han sido utilizados para la renovación del parque público de vehículos de la Administración foral y otros 20,6 ya han sido destinados para abonar las peticiones tramitadas por particulares y empresas. Sobre el papel, quedarían algo más de 5 millones de euros para aquellas solicitudes que fueran llegando en los próximos meses, sin embargo, al descontar las ayudas todavía en trámite, ya se han agotado completamente estos fondos. No solo eso, sino que se acumulan peticiones por otros 300.000 euros adicionales para las que no queda dinero teóricamente.

Esto no significa que esas solicitudes vayan a quedar desatendidas, según recalcan desde el departamento de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial, ya que la convocatoria del plan Moves contempla la posibilidad de destinar los fondos sobrantes de la partida para la instalación de puntos de recarga a la compra de coches enchufables. Por tanto, aún hay disponibles otros 6 millones de euros, aunque será necesario esperar hasta el 31 de julio para saber qué parte de estos fondos sobrará para abonar las peticiones en espera por estricto orden de presentación. A ello hay que sumar que el departamento dirigido por Mikel Irujo ya está trabajando en una ampliación de crédito del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) “para cubrir las nuevas solicitudes que vayan llegando”.

NUEVOS INCENTIVOS

En cualquier caso, no hay garantías de que todos los peticionarios vayan a ver satisfechas sus solicitudes, una incertidumbre que crecerá conforme vayan pasando las próximas semanas. El departamento de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial recuerda que quienes se queden descubiertos siempre podrán acogerse a las deducciones fiscales vigentes, que suponen el 30% del desembolso realizado en la compra de un coche eléctrico puro sobre un tope de 32.000 euros, que se queda en un 5% en el caso de híbridos enchufables. Esto supone que podrán deducirse un máximo de 9.600 euros en sus declaraciones de la renta en el caso de los particulares o en el impuesto de Sociedades para empresas. Son entre 1.350 euros y 2.100 euros más que si se hubiera recibido el Moves, ya que hay que descontar en el cálculo el incentivo recibido del tope sobre el que se aplica la deducción.

Este premio de consolación no compensa una nada desdeñable pérdida que puede rozar los 5.000 euros, ya que la suma de Moves y deducción puede alcanzar un ahorro de 14.500 euros en total frente a los 9.600 que representa solo la deducción. Ante este panorama, muchos potenciales compradores podrían posponer la adquisición de un vehículo enchufable a la espera de la convocatoria de una reedición del Moves o de un nuevo programa de incentivos mejorado. De momento no se sabe mucho sobre lo que pueda llegar a partir del 31 de julio. Incluso hay dudas de que pueda concretarse algo este año debido a la imposibilidad para aprobar los nuevos presupuestos generales por culpa del adelanto electoral en Cataluña.

El presidente Pedro Sánchez se comprometió el pasado 21 de febrero a presentar “en las próximas semanas” una propuesta revisada del plan Moves, afirmación que hizo durante la celebración del foro anual de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). No se ha vuelto a saber nada al respecto, algo que el presidente de Anfac, Wayne Griffiths, se ha encargado de recordárselo hace un par de semanas. El también máximo responsable de Seat aprovechó la presentación de los resultados de la filial del grupo Volkswagen para lanzar una clara advertencia en relación con los 10.000 millones de euros destinados a la electrificación de las plantas en Landaben y Martorell, así como la construcción de una factoría de celdas de baterías en Sagunto: “Las inversiones y el empleo están en juego”.

Desde Anfac vienen reclamando desde el año pasado la supresión del IVA en la compra de coches eléctricos como medida más rápida y eficaz para animar las matriculaciones. Frente a esta propuesta, lo único que ha trascendido hasta la fecha es la intención del Ejecutivo central de conceder de forma inmediata y sin papeleo las nuevas ayudas para la adquisición de vehículos de baterías, lo que supondría una gran mejora en comparación con los hasta dos años de retraso para abonar los incentivos del actual Moves III. También parece que se está barajando que la cuantía concedida al comprador varíe en función de sus ingresos. Y para complicar aún más este contexto, la Comisión Europea también está evaluando la posibilidad de aplicar aranceles a los coches fabricados en China, de donde proceden algunos de los superventas eléctricos europeos y norteamericanos como es el caso de algún modelo de Dacia y de Tesla.

Tesla repunta un 64,5% con la competencia a la baja

Tesla parece ser inmune a la desaceleración en las ventas de eléctricos en Navarra durante el primer trimestre. La marca propiedad del magnate Elon Musk logró vender 51 coches en la Comunidad foral durante los tres primeros meses de este año, un 64,5% más que en el mismo periodo de 2023. Es un potente crecimiento que contrasta con lo experimentado por el conjunto de los coches de baterías, que se tuvieron que conformar con un más modesto 8,4% al pasar de 164 a 180 vehículos comercializados. Este aumento está en realidad cimentado principalmente en las buenas ventas de los coches de Tesla, ya que, restando estos, las ventas de eléctricos han experimentado un descenso del 4,4%.

Supercargadores de Tesla en el centro comercial La Morea
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Supercargadores de Tesla en el centro comercial La MoreaJ.P. Urdíroz
Supercargadores de Tesla en el centro comercial La Morea

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Tras este comportamiento se esconden las crecientes dificultades de los fabricantes tradicionales para adaptarse a la transición hacia la electromovilidad. Las marcas europeas están demostrando que no son capaces de fabricar coches de baterías asequibles, un problema al que Tesla es ajena gracias a las innovaciones en la producción y comercialización de sus vehículos. La enseña norteamericana juega con la enorme ventaja de haberse orientado desde su origen hacia lo 100% eléctrico. Sus fábricas han sido concebidas sin las hipotecas de tener que reaprovechar las instalaciones pensadas para los coches de combustión y no depende de una red comercial orientada a un modelo de negocio basado en la gasolina y el gasóleo.

Grandes grupos automotrices como Volkswagen han hecho un ímprobo esfuerzo por reorientarse hacia la fabricación de coches de baterías en tiempo récord, pero las ventas de sus modelos eléctricos palidecen en comparación con las cifras que logra Tesla. Esta inadaptación deja traslucir un problema más profundo de cultura interna de los fabricantes tradicionales europeos, que se da especialmente entre sus directivos. Es una frustración que se evidencia en las declaraciones de algunos de los principales popes de la industria del motor. Por ejemplo, Carlos Tavares, máximo responsable del grupo Stellantis (Peugeot, Citroen, DS, Fiat, Alfa Romeo, Jeep y Opel), dijo hace unos días: “Está claro que la tecnología del vehículo eléctrico está ciertamente en el camino equivocado para ser más asequible”.

En la misma línea, el director general del grupo Renault, Luca de Meo, a la sazón presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), afirmó recientemente que los coches eléctricos baratos son “una ilusión que sólo pueden tener los políticos”. Todas estas declaraciones parecen un intento por frenar el avance de la automoción con baterías a tenor de los fríos datos. Un Peugeot 508 tiene un precio de partida de 38.610 euros con un motor gasolina de 130 CV y el Volkswagen Passat más asequible, con motor gasolina de 150 CV, comienza en 45.180 euros. Frente a estos dos coches convencionales de combustión, un rival eléctrico puro como el Tesla Model 3 de 283 CV y con un equipamiento muy superior cuesta 39.990 euros antes de aplicar las ayudas públicas. Y descontando los incentivos puede adquirirse por 26.500 euros.

Uno de los obstáculos con los que se ha topado la expansión del coche de baterías es la creciente polarización social en torno a la electromovilidad, con detractores y partidarios que muchas veces llevan sus discusiones más allá de lo razonable. Un ejemplo de ello fue lo ocurrido durante la operación retorno de las vacaciones de Semana Santa y las esperas de hasta dos horas para recargar por la saturación de vehículos de baterías en electrolineras como la de Tesla en Atalaya de Cañavate.

Los 'haters' de los coches eléctricos aprovecharon la oportunidad para mofarse en las redes sociales y utilizarlo como la prueba definitiva contra su popularización. Por contra, los defensores de los vehículos de baterías señalaron la falta de previsión de los conductores atrapados argumentando que había disponibles cerca cargadores de alta potencia de Iberdrola, Repsol o Zunder. Al margen de discusiones, la situación dejó clara la necesidad de seguir expandiendo la red de electrolineras y de unificar en una sola plataforma toda la oferta disponible de cargadores.

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