José Miguel Barbero Hernández: "Si el Gobierno quiere, la Guardia Civil de Tráfico seguirá en Navarra"
El lunes se cumplen dos meses desde que el coronel Barbero tomó posesión al frente de 1.500 agentes en Navarra


Actualizado el 31/03/2024 a las 08:29
Conoce bien el coronel José Miguel Barbero el paisaje de la avenida de Galicia que le brinda la vista de su despacho, en la tercera planta de la Comandancia pamplonesa. En el último medio siglo, lo ha visto evolucionar prácticamente a diario. Cuando era un niño, Barbero estudió hasta 5 º de EGB junto a sus hermanos en el Patronato del Cuerpo, una especie de colegio interno intramuros para los hijos e hijas de guardias. Las aulas ocupaban un espacio del segundo piso de este inmueble. Actualmente, ese lugar es la sede de la unidad orgánica de la Policía Judicial, encargada de las investigaciones sobre delitos, los de toda la vida y los que se llevan a cabo en la realidad paralela de internet. Sobre estos agentes, un piso por encima, la oficina del coronel. En ella se instaló en octubre Barbero, de forma interina. El pasado 1 de febrero, ya como coronel, juró su cargo como jefe de la Guardia Civil de Navarra. Aquel escolar que aprendió las primeras nociones académicas en el edificio donde además vivía y jugaba es hoy el agente de mayor rango. Desde estas cuatro paredes, supervisa y coordina la acción de más de 1.500 guardias y 53 casas cuartel en toda la geografía foral. Del pupitre del Patronato del Cuerpo pasó a los vecinos Hermanos Paúles, al Ximénez de Rada y posteriormente a la Academia General Militar de Zaragoza, donde ingresó como alférez en 1991. Tras un primer destino como teniente en Valls (Cataluña), ha prestado servicio siempre en Navarra, en unidades como Información o Policía Judicial. Durante un tiempo, cambió de paisaje de ventanas y ejerció como responsable de seguridad de la Universidad de Navarra.
¿Cómo es el día a día del responsable de la Guardia Civil de Navarra?
Mucha más oficina de la que me gustaría. Me toca leer mucho informe, firma de documentos, solicitudes internas, gastos de material, de personal, supervisión de servicios...
¿Ha podido asentarse al frente de todo?
Me ha tocado un estreno oficial que se ha visto empañado por un acontecimiento muy triste, la muerte de un compañero en Barbate( se refiere a David Pérez Carracedo, agente del GAR que residía en Sarriguren cuya lancha fue arrollada por narcotraficantes el pasado 9 de febrero, y fallecieron él y otro agente). Asumimos arropar a la familia, acoger el féretro, preparar un sepelio en condiciones... Esta primera etapa ha venido marcada por ello. Ahora el día a día ya nos va volviendo a meter de nuevo en la actividad más normal.
¿Y cuál es?
Mantenemos los mismos retos que vienen de la última etapa. En primer lugar, combatir la amenaza terrorista. No bajamos la guardia y atentados como el de Moscú hacen que desgraciadamente esté muy de actualidad. Segundo, apoyo y dedicación especial a los colectivos más vulnerables: los menores y los riesgos de internet, las mujeres víctimas de violencia y nuestros mayores. Continuamente estamos elaborando planes para llevar consejos a los distintos foros, con pautas para prevenir. Otro reto es el del Camino de Santiago. Navarra es la puerta de entrada para muchos peregrinos y volcamos nuestro esfuerzo en que sea un Camino seguro. Para estas fechas ya tenemos operativa la oficina móvil de atención al peregrino, que atiende a estas personas y da la posibilidad de presentar una denuncia en cualquier punto de la ruta. Además tenemos a la ciberdelincuencia, que es una realidad que está aumentando de forma exponencial. Tratamos de sensibilizar a las posibles víctimas, menores, padres, profesores, empresarios, todos, y tratamos de advertir sobre los peligros de las nuevas tecnologías para evitar que nadie caiga en las trampas y si caen, podamos descubrir y perseguir a los piratas.
¿Seguirá la Guardia Civil en esa pelea en todos esos frentes en los próximos 10-15 años?
Somos una institución que desde su creación ha tratado de adaptarse a los tiempos, a los amenazas y a las necesidades del ciudadano.Para eso nació la Guardia Civil y creo firmemente que esa capacidad de adaptación a los tiempos ha hecho que posible que permanezcamos en la sociedad navarra todo ese tiempo, y además, como una institución muy querida, tanto en España como en Navarra. Incluso ese carácter que nos distingue de ser una policía, pero a la vez con naturaleza militar, que implica una vocación de servicio grande, ha sido un concepto imitado en otros países. Entonces, volviendo a la pregunta, no sé lo que nos deparará el futuro, pero estoy seguro de que la Guardia Civil se va a ir adaptando a cada momento, en Navarra y en España.
Comenta que hablamos de una institución muy querida para una gran parte de la población, pero es cierto que hay otra parte, minoritaria pero ruidosa, que no ve sentido a su presencia o directamente os dirige mensajes de odio.
Cuando somos requeridos para atender una incidencia no preguntamos quién es el que nos llama, si es alguien que nos quiere o que no, y damos ese servicio igual. Indistintamente vamos a atenderle, con la mayor calidad posible,
Sin embargo, la presencia de la Guardia Civil de Tráfico en Navarra está en entredicho. La transferencia de la competencia a la Comundiad foral, que iba a suponer la gestión de este asunto por la Policía Foral en exclusiva, ha sido paralizada por el Tribunal Supremo. ¿Cuál es la situación actual y qué podemos esperar a partir de ahora?
La vocación de la Guardia Civil es la de seguir dando servicio al ciudadano. Aquí en Navarra estamos presentes desde que su fundador, el Duque de Ahumada, que era navarro, quiso. Era 1845. Si nuestros gobernantes quieren, la Guardia Civil de Tráfico seguirá prestando servicio en Navarra y nuestros guardias continuarán trabajando con la entrega, la profesionalidad y con el cariño a esta tierra que les ha caracterizado hasta ahora. Ahora mismo se presta en conjunto con la Policía Foral de Tráfico. No tenemos ningún problema en que siga siendo así. Creo que es un modelo muy bueno de colaboración que puede seguir vigente hasta que nuestros gobernantes quieran.
Ese modelo de colaboración policial suele ser objeto de análisis recurrente y muchas veces las demandas para mejorar la coordinación recaen en la gestión de las llamadas de emergencia a través del teléfono 112. ¿Cómo valora la gestión actual de ese servicio? ¿Cabe la mejora?
Cabe la mejora, sí, por supuesto. En pleno siglo XXI todos tenemos herramientas tecnológicas que nos permiten la ubicación en tiempo real. Un empresario sabe al momento dónde tiene su flota de camiones o un padre de familia a sus hijos. Hay aplicaciones comerciales y también oficiales como AlertCorp que permiten pulsar un móvil y recibir una atención al momento. Por eso creo que en cualquier sala policial o de emergencias podrían estar integrados todos los cuerpos policiales que trabajan al servicio del ciudadano de forma que pueda ser atendido por el más próximo al lugar de la incidencia.
El Ministerio del Interior publicó el miércoles los últimos datos del balance de Criminalidad. ¿Es Navarra una comunidad segura?
En la delincuencia tradicional estamos más o menos en la media nacional, un poco por debajo quizás, en comparación con nuestras provincias vecinas. En la ciberdelincuencia estamos a un nivel alto, como en la media nacional. Hoy en día la tendencia en este aspecto es creciente. Cuatro de cada diez delitos que se cometen son ciberdelitos. De ahí la importancia máxima de cuidar la seguridad en nuestras casas, en nuestras empresas, en nuestros colegios...
Ha mencionado también el trabajo de vigilancia antiterrorista. ¿Cuál es el nivel de riesgo?
Estamos alerta y no bajamos la guardia. También seguimos trabajando en esclarecer los atentados de ETA que no se han podido resolver.
Todos los años se honra la memoria de los asesinados, me refiero a efemérides marcadas en el calendario como el homenaje al cabo Juan Carlos Beiro en Leitza, por ejemplo, en uno de esos casos precisamente sin esclarecer. ¿Tiene alguna espinita clavada?
La tengo con todos. Personalmente me ha tocado vivir toda esta etapa muy de cerca. Por ejemplo, a Juan Carlos Beiro yo lo conocía personalmente, y eso hace que te afecte, pero somos profesionales y la voluntad es que los culpables, los terroristas que han provocado estas desgracias paguen por lo que han hecho en todos los casos, sin excepción.
CONVIVIR CON ETA
Hijo de guardia civil, hermano de, usted mismo como miembro del Cuerpo y criado en Pamplona. ¿Cómo ha convivido con la amenaza de ETA, sus asesinatos a compañeros y amigos, y qué huella ha dejado en su biografía ?
(Responde muy tranquilo). Mira, con naturalidad. Yo nací en 1968, más o menos la época en que ETA empezaba a matar. He crecido en un ambiente en que se asesinaba a guardias civiles por el hecho de serlo, pero también a empresarios, y cómo no, a gente indiscriminada. En toda España, pero aquí en Navarra y en el País Vasco con más saña. He crecido protegido y sin miedo. Veía a mi padre, junto a los padres de mis amigos, a guardias civiles, que a pesar de haber tenido a víctimas muy cercanas salían a trabajar cada día con ilusión, con vocación de servir al ciudadano en cualquier necesidad y también de detener a los terroristas que estaban matando a sus compañeros. Desde estudiante, he coincido con mucha gente del norte de Navarra que sabía que era hijo de guardia o guardia y con la que me he llevado perfectamente. Yo te puedo decir que lo he vivido con tranquilidad, pero sí es verdad que he visto a compañeros que venían de otras partes de España y traían un recelo, un temor, por lo que se podían encontrar aquí y es verdad que, según el ambiente, les recomendábamos prudencia.
ETA ya no mata. ¿Hoy en día existe la libertad en Pamplona de decir que uno es guardia civil?
Según. Todavía, cuando vienen compañeros nuevos, y hay bastante rotación en la plantilla, les decimos que hay que prestar servicio a todos por igual, pero con precaución. Nadie lleva un cartel en la frente y antes más que ahora, pero hay pueblos de Navarra donde todavía no se vive esa libertad.
Un padre de familia que soñó con pilotar un avión de combate
El destino en la Benemérita de José Miguel Barbero como coronel jefe de Navarra pudo haberse frustrado si no acarreara problemas con la vista desde que era pequeño. Precisamente esas gafas que todavía porta son las que se señala cuando relata que su condición física hizo imposible consumar el ‘flechazo’ que sintió en su adolescencia tras ver la película Top Gun, y que pudo haber reconducido su vocación militar hacia un puesto en el Ejército del Aire.
“Como muchos de mi generación, vi aquella película y me planteé por un momento ser piloto, pero no pude por la vista”, relata. De aquella pasión de juventud le ha quedado una afición confesable por volar, “lo hago siempre que puedo”, y por el cine, uno de sus hobbys junto a las salidas al monte y a pasear, así como a compartir su tiempo con los suyos. “Me defino como un padre de familia, mi mujer y mis hijos son para mí una prioridad”.
Sobre su personalidad, Barbero dice de sí mismo que es una persona a la que se le da mejor escuchar que hablar. “Para mi profesión, para dar servicio, también viene bien. También me considero conciliador y optimista, me gusta ver el lado positivo de las cosas, y decir la verdad”.
CALOR CIUDADANO
Dentro de la Guardia Civil se imaginó también alguna vez como piloto de helicópteros, aunque pronto se reorientó por la rama a la que se ha dedicado prácticamente toda su carrera profesional, la de las unidades de investigación. De sus inicios, rememora también, con cierta nostalgia, el contacto directo con el ciudadano. “El servicio de Seguridad Ciudadana es el que más me ha llenado. De patrulla en Tarragona, en mi primer destino, haciendo controles, me gustaba recibir ese calor del tú a tú con la gente. Era una sensación agradable y en el despacho esa posibilidad queda muy reducida”, admite. En esta etapa le toca otro rol, más representativo, de poner cara y rostro a la institución.
José Miguel Barbero Hernández nació en Bilbao el 24 de octubre de 1968. Su padre, guardia civil, estaba destinado en Basauri. Cuando era un bebé de 9 meses, la familia se trasladó a Pamplona, con un clima más benigno para su madre, Agustina. En la Comandancia de la capital navarra nacieron sus otros 3 hermanos: María Ángeles, María Luisa y Antonio José. El benjamín, teniente coronel, es el segundo de a bordo hoy de su hermano mayor en Navarra. El coronel Barbero está casado y es padre de tres hijos. Su mujer se llama Pilar y sus hijos Miguel (26 años), Pilar (24) y Teresa (18 ).