Natalidad en Navarra

“Mi madre ya tenía dos hijos con 26 años”

La caída de la natalidad duplica la media nacional en Navarra, donde la edad media de madre primeriza es de 32 años

Irene García Pérez sostiene a Nico, con un mes de vida, junto a Álvaro Rubio Romeo en Peralta
AmpliarAmpliar
Irene García Pérez sostiene a Nico, con un mes de vida, junto a Álvaro Rubio Romeo en Peralta
Irene García Pérez sostiene a Nico, con un mes de vida, junto a Álvaro Rubio Romeo en Peralta

CerrarCerrar

Natxo Gutiérrez

Actualizado el 05/03/2024 a las 10:26

Un mes atrás, en concreto el 24 de enero, la vida de Irene García Pérez y su pareja, Álvaro Rubio Romeo, se iluminó con un alumbramiento. Como cualquier paso que trasluce pasión, su felicidad se amasa de emociones y del esfuerzo de cada día. Su sueño se interrumpe a cada llanto de Nico. La rutina trastocada, con el descanso alterado que comporta todo sacrificio por cuidar de un recién nacido, no impide que ambos sientan que ser padres “merece la pena. La vida cambia pero a mejor. Ahora somos más felices con él”, con Nico. 

Su confesión trasciende ahora que la tasa de natalidad ha vuelto a bajar un peldaño -Navarra registró 240 nacimientos menos en 2023 que el año anterior- y la ayuda foral de 100 euros por bebé está cuestionada en las previsiones presupuestarias. La base de la pirámide poblacional, edificada sobre la espalda de generaciones anteriores que fueron numerosas, se tambalea. Las familias decrecen y la renuncia a la crianza ha dejado de ser novedad para convertirse en una opción aceptada en un contexto cultural diferente. Hay -dicen los sociólogos- un cambio de valores.

Del árbol genealógico tipo menguan ramas. El que cobija a Irene García bajo la savia del afecto familiar es todo un ejemplo: “Por parte de mi padre, mi abuelo eran seis hermanos y mi abuela, 4. Por parte de mi madre, 6 y 6”. En un escalón más abajo aparecen su madre y sus dos hermanos. Su padre fue hijo único “porque mi abuela no pudo tener más, aunque quería”. Dos factores, uno de ellos crucial, tejieron la alianza con su pareja en Peralta para decidirse a tener descendencia: “La ayuda de la familia desde antes del nacimiento” y la “estabilidad laboral”, que en su caso particular se traduce en ser fija desde el año pasado. Irene baja la media de edad de primeriza. Tiene 26 años cuando la referencia es de 32. Su pareja, Álvaro, disfruta de los 36. “Con diez años menos -confiesa él- mi madre ya nos había tenido a mi hermano y a mí”.

Alba García Fresán, Daniel Puyales Mondela y Teo, en su regazo, en su domicilio de Mutilva
AmpliarAmpliar
Alba García Fresán, Daniel Puyales Mondela y Teo, en su regazo, en su domicilio de MutilvaEduardo Buxens
Alba García Fresán, Daniel Puyales Mondela y Teo, en su regazo, en su domicilio de Mutilva

CerrarCerrar

Alba y Daniel: “Hay que hacer un encaje de bolillos para cuidar a un hijo”

Daniel Puyales Mondela y Alba García Fresán, además de la edad (34 años) y origen (Beire), comparten desde el 8 de octubre el afecto y el cuidado de Teo. Los dos tuvieron claro el deseo de abrir su hogar, en Mutilva, a la vida. “Somos tres hermanos”, dice ella. “Mi ideal es tener tres hijos. Estamos abiertos a más, pero vamos a disfrutar de lo que tenemos”. Por su vocación de maestra, que desempeña en el colegio pamplonés del Santísimo Sacramento, y la sensibilidad mostrada por su marido, Daniel, director de operaciones en una empresa de Tafalla, no hubo dudas de una apertura a la experiencia de paternidad-maternidad. La cuestión es que la realidad, con la necesaria recuperación de la madre, la demanda en la atención de Teo y las vigilias prolongadas, ha puesto razón donde antes primaban sólo emociones y deseos.

“Que nazcan cada vez menos niños es muy entendible”, aprecia el padre. Lo es “tanto económicamente como desde el punto de la conciliación”. El horario es apretado. “No queremos que el cuidado de Teo descanse como norma en los abuelos”, añade la madre. La deseada y aplaudida en todos los estamentos sociales conciliación familiar tiene sus matices en el terreno cotidiano. “No podemos quitarnos horas del trabajo porque si no no te da el dinero. Trabajo 8 horas y los pequeños pueden estar en la escuela infantil, 7. Hay que hacer un encaje de bolillos”. Después está el cambio de paradigma que pregonan los lectores de los nuevos hábitos sociales. “Parece que tener un hijo te cambia la vida. Pues claro que la cambia. Ahora bien. ‘Es que ahora no puedo viajar’. Ahora puedes viajar pero de otra manera. ‘Es que no puedo salir’. Ahora no saldrás a las once de la noche, pero sí a las cinco de la tarde a tomar un café”. Daniel añade una idea para la reflexión: Más que la economía, influye la idea de “creer que siempre se va a ser joven”.

Olaia García Elizabeitia y Mikel Abaurrea Mateo, con el pequeño Eiden
AmpliarAmpliar
Olaia García Elizabeitia y Mikel Abaurrea Mateo, con el pequeño EidenAlberto Galdona
Olaia García Elizabeitia y Mikel Abaurrea Mateo, con el pequeño Eiden

CerrarCerrar

Olaia y Mikel: “Ahora sería difícil tener un segundo hijo”

La cuadrilla de Mikel Abaurrea Mateo, ingeniero informático de 31años, hace trizas las estadísticas negativas de procreación. “Este año –dice su mujer, Olaia García Elizabeitia, administrativa de 33 en una bodega- ha nacido el séptimo niño de los tres últimos”. Anécdota aparte, Eiden focaliza su atención en Olite. "Siempre he querido tener tres hijos”, confiesa la madre. “Pero Mikel ya me decía: ‘Tú ten el primero y luego ya veremos’. La realidad es que se nos está haciendo muy cuesta arriba, por tiempo, economía y carácter de Eiden. No duerme. Ahora sería difícil pensar en un segundo hijo”. Más allá del derroche de energía, Olaia y Mikel se sienten “encantados. Estamos disfrutando cada momento con nuestro hijo”. “Ahora mismo nos queremos centrar en Eiden, dedicarle tiempo de calidad a él, disfrutar de ver como crece”, aclaran.

Sobre la tan manida conciliación, “si no fuera por nuestros padres, no tendríamos con quién dejar a Eiden ya que no hay guardería pública en Olite”. Olaia hay tenido que reducir su jornada laboral. Aficionados al deporte, “también por cuidar la salud mental”, sacan una hora al día para acudir al gimnasio. Ahí se relevan. “Cuando sale Mikel y entro yo, nos turnamos con Eiden”. Todo un ejercicio de equilibrio de horarios. Como la vida misma, la que nace cada día. 

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora