Adolescentes y pantallas

Mejor educar que prohibir las pantallas

Un grupo de familias impulsó en otoño el colectivo ‘Adolescentes libres de móvil Navarra’, que se ha unido a otras plataformas a nivel nacional

De izda a dcha: Susana Heredia y Sonia Ledesma (del colectivo ‘Adolescentes libres de móvil Navarra’), la psicóloga Lourdes Aramburu, los adolescentes David, Naroa y el psicólogo clínico especializado en tecnologías José Ramón Ubieto, durante la jornada organizada por el Colegio de Psicología de Navarra en Pamplona
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De izda a dcha: Susana Heredia y Sonia Ledesma (del colectivo ‘Adolescentes libres de móvil Navarra’), la psicóloga Lourdes Aramburu, los adolescentes David, Naroa y el psicólogo clínico especializado en tecnologías José Ramón Ubieto, durante la jornada organizada por el Colegio de Psicología de Navarra en Pamplona
De izda a dcha: Susana Heredia y Sonia Ledesma (del colectivo ‘Adolescentes libres de móvil Navarra’), la psicóloga Lourdes Aramburu, los adolescentes David, Naroa y el psicólogo clínico especializado en tecnologías José Ramón Ubieto, durante la jornada organizada por el Colegio de Psicología de Navarra en Pamplona

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Sonsoles Echavarren

Actualizado el 23/04/2024 a las 19:23

EDUCAR, mejor que prohibir. Es la reflexión principal a la que han llegado las familias que integran el colectivo ‘Adolescentes libres de móvil Navarra’ (ALMNa), una iniciativa que impulsaron en el otoño con el propósito inicial de retrasar la edad de entrega del primer móvil con acceso a Internet a los menores (de 12 años, la edad más habitual, a los 16). Una de las integrantes de la plataforma, la pamplonesa Susana Heredia Sánchez, madre de tres hijos, intervino la semana pasada en la mesa redonda de la jornada ‘Niños, niñas, adolescentes y pantallas’ organizada por el Colegio de Psicología de Navarra. La acompañó otra de las madres, Sonia Ledesma, la psicóloga Lourdes Aramburu (navarra que trabaja con el ponente José Ramón Ubieto) y dos jóvenes (Naroa y David) que expusieron sus puntos de vista. “El plano legislativo lo estamos dejando. Es mucho más importante la educación que la prohibición Hay adolescentes de 16 años que saben utilizar las redes perfectamente. Lo que habría que hacer es prohibir el acceso a la pornografía, el juego ‘online’, que no se puedan subir fotos ni vídeos a Instagram o Tik Tok hasta los 16 años, como recoge la normativa...” En toda España son ya más de 30.000 las familias de todas las comunidades autónomas que integran este grupo de trabajo (en Cataluña, Madrid, Andalucía, Valencia...)

ENCUESTA A FAMILIAS

Con el fin de hacer patente esta realidad, la asociación navarra ha difundido a través de sus grupos de WhatsApp una encuesta para familias con hijos menores a las que les plantea algunas de las siguientes cuestiones: ‘¿Estás de acuerdo con la regulación legal de la utilización del móvil por parte de los menores?’, ‘¿El centro de tus hijos pide utilizar teléfonos con fines pedagógicos?’, ‘¿Crees que los controles parentales en los aparatos sirven para algo?’, entre otras cuestiones. Susana Heredia reconoce que están intentando difundir esta encuesta a través de las apymas (asociaciones de padres y madres) de lo centros escolares pero que se han topado con la reticencia de algunos colegios “porque se sienten atacados y juzgados”. “No es suficiente que las familias sepamos cuánto tiempo utilizan nuestros hijos el móvil sino qué uso hacen de él (por qué páginas navegan, a qué juegan, con quiénes interactúan... Y para eso se necesita mucho acompañamiento. No solo de las familias sino también de los tutores en el colegio. Deben hablar con ellos de estos temas en las horas de tutoría”, insiste.

En la mesa redonda participaron también dos adolescentes de 16 años, David y Naroa, que contaron su experiencia con el uso de móvil. Ambos lo tienen desde los 12 años, como el resto de sus amigos y compañeros de clase, una realidad que consideran “normal”. “Lo habitual es que te lo compren al empezar la ESO. También es verdad que algunos lo tienen solo porque los demás lo usan y para no ser los únicos sin teléfono”. Además, reconocieron, que ahora desde su edad, también verían bien que los padres no compren el móvil a sus hijos hasta los 14.

Opinaban, además, que están “muy bien informados” de que existen peligros con las redes sociales (que se puede acceder a mucha gente desconocida) y confesaron que la mayoría de los jóvenes de su edad tienen cuentas privadas en Instagram, ‘Tik Tok’ o ambas redes. “Una vez, estuve una semana en un campamento sin móvil y guardo una experiencia muy buena. Cuando nadie tiene móvil es más fácil vivir sin él”.

VIDA 'FIGITAL'

El ponente José Ramón Ubieto, psicólogo clínico especializado en pantallas y menores, y que ejerce en Barcelona, aclaró que ya no hay que diferenciar entre ‘vida real’ y ‘vida virtual’ porque “las dos se entrecruzan”. De este modo, recalca, habría que referirse a la ‘vida figital’, una mezcla entre la dos. “Por ejemplo, tú puedes estar ahora hablando conmigo, mientras haces la comida. O sentado en el sofá mientras escuchas un podcast”. Las personas mayores, continúa, cada vez viven más de este modo. “Hay servicios sociales que les ponen un robot (tipo Alexa pero con más prestaciones como recordarles la medicación que tienen que tomar...) y todos están encantados”. En una situación similar, recuerda, a la de los mayores que siempre tienen la tele o la radio puestas en casa aunque ni la ven ni la escuchen, porque “les hace compañía”.

Y recalca que la brecha digital ahora ha dado la vuelta. Que cada vez más son más los menores de familias y de barrios desfavorecidos quienes más utilizan las tecnologías. En Estados Unidos, subraya, se ha elaborado un estudio del que se desprende que la población afroamericana y latinoamericana son las que más conectadas están. “Hay que ofrecer a los hijos alternativas más allá de las pantallas. Como ir al monte, a pasear, a hacer deporte... Pero eso requiere presencia y atención. Y no todo el mundo las puede ofrecer”. Por ese motivo, insiste, deberían existir más centros sociales y cívicos en los barrio para atender a los menores de clases desfavorecidas y ofrecerles estas actividades de la vida real (excursiones, deportes...) que no pueden hacer con sus familias. Porque la mayor exposición a Internet supone, además, una menor libertad. “No te ofrecen las mejores canciones sino ‘la mejor’. Hay una imposición y no se permite elegir”.

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