Menores de familias desfavorecidas usan el móvil el doble de tiempo que el resto
La mitad de padres y madres no saben qué hacen sus hijos con el teléfono


Actualizado el 23/04/2024 a las 15:07
Niños, niñas y adolescentes mirando constantemente la pantalla de su teléfono móvil. Visualizando vídeos de ‘Tik Tok’, comprobando los últimos ‘likes’ que le ha recibido en sus publicaciones de Instagram, haciendo comentarios en los grupos de WhatsApp de la clase o jugando con sus amigos al videojuego ‘Fornite’ mientras comen pipas sentados en un banco de la calle. Situaciones habituales que observamos cada día a nuestro alrededor. O que, si tenemos hijos menores, cobijamos bajo nuestro techo. Pero, ¿son los adolescentes adictos a la tecnología? ¿Las pantallas pueden perjudicar su salud mental? ¿Qué deberían hacer las familias para reconducir esta tendencia? Son algunas de las cuestiones que se plantearon recientemente en una jornada organizada por el Colegio de Psicología de Navarra, con el título ‘Niños, niñas, adolescentes y pantallas’. En ella intervino el psicólogo clínico José Ramón Ubieto, columnista en La Vanguardia y autor de libros como ‘¿Adictos o amantes’ Claves para una salud mental digital’ o ‘Del padre al Ipad. Familias y redes en la era digital’ y representantes (madres y jóvenes) de la plataforma creada el pasado otoño ‘Adolescentes libros de móvil en Navarra (ALMNa)’ de familias preocupadas sobre esta realidad y que buscaban retrasar la edad del uso de móviles con acceso a Internet. Una de las conclusiones que se ofreció en la jornada fue que los menores de familias más desfavorecidas utilizan el móvil el doble del tiempo que el resto, pues están más solos en casa y tienen menos acceso a otras actividades de ocio y tiempo libre (excursiones, espectáculos...)
José Ramón Ubieto recuerda que los padres y madres de menores actuales son la primera generación que debe educar sobre el uso de la tecnología y redes sociales sin tener ningún referente en su familia. “Nos cuesta entender para qué les sirven pero debemos controlar esta utilización y para eso hay que formarse”, recalca. Y subraya que la tecnología les sirve a los menores “para atravesar su adolescencia”. “En ella encuentran su identidad, su pertenencia al grupo...” Y añade que, aunque veamos a amigos adolescentes con el móvil en la calle sin hablar, sí que se relacionan entre sí. “Se conectan con los otros para jugar ‘online’. Es como comentar una revista del corazón en la peluquería”, bromea.
ADICCIONE Y PRIVACIONES
Sin embargo, pese al número elevado de horas que los adolescentes permanecen conectados, Ubieto insiste en que esa realidad no es sinónimo de adicción. “En el sentido etimológico ‘adicción’ significa ‘sin hablar’. Es decir que un alcohólico o un drogadicto no necesita hablar con nadie; solo consumir. Los adolescentes, sin embargo, sí que hablan. Se conectan de otro modo entre ellos”. Así, el porcentaje de adictos a la tecnología es de un 3%. “El resto no son enfermos mentales. Si no, estaríamos hablando de una pandemia”. Y recalca que el mejor indicativo de la dependencia no es el número de horas de conexión sino el de privarse de actividades, como leer, hacer deporte, salir con amigos...
Sin embargo, este psicólogo especializado en la materia recomienda menos horas de conexión (tanto menores como adultos). “Que haya espacios libres de móvil y que se recuperen los encuentros familiares. Pero hay que hacerlo de manera colectiva y gradual”. Por eso, en su opinión, “no tiene sentido prohibir el móvil con Internet o retrasar su utilización” porque cada familia vive “unas circunstancias”.
Ubieto aboga por un “mejor uso” de las tecnologías similar, al de la vida ‘off line’. “Si no cuelgas fotos de tus hijos en el balcón de tu casa, ¿por que hacerlo en las redes sociales? Si no vas insultando o acosando a las personas que te caen mal, ¿por que lo hacemos cada día en Twitter con total normalidad?”
LAS PANTALLAS SECUESTRAN LA ATENCIÓN
Que las pantallas (móviles, tablets, relojes inteligentes, ordenadores...)“secuestran” la atención de menores y adultos no es ningún secreto. Y que esta situación provoca muchos efectos negativos, tampoco. Así lo explica el psicólogo clínico especializado en tecnologías José Ramón Ubieto, que participó la semana pasada en Pamplona en una jornada organizada por el Colegio de Psicología de Navarra. “Las recompensas aleatorias, la navegación infinita... están ahí y es difícil salir. Si estás estudiando y dejas el móvil apartado, cuando te llega una notificación es difícil que solo mires porque te distraes y ya has pasado más de media hora”.
¿Y cuáles son los riesgos que genera este ‘secuestro’? Aunque no afectan a todo el mundo ni en la misma media, algunos de los más frecuentes son: el ‘vamping’ o insomnio (se ha comprobado que los adolescente duermen una hora menos al día de lo que deberían al utilizar el móvil por la noche), la desinformación (muchos menores conocen la realidad solo a través de las redes sociales), la falta de relaciones familiares y personales (así es más fácil que surjan ideas suicidas y autolíticas), los vínculos peligrosos que se pueden crear con personas desconocidas o conocidas (la difamación, los bulos, el ciberacoso...), la esclavitud al tener que mantener una imagen en las redes sociales (lo que puede ocasionar trastornos de la conducta alimentaria), la exposición a la pornografía o la opción de obtener dinero fácil. En este último capítulo, Ubieto se refiere a un canal de suscripción ‘Only fans’ de “pornografía encubierta”. “En el que te pagan por mostrar tu cuerpo y hay chicas adolescentes que lo hacen por dinero”. Las apuestas deportivas ‘online’ son otras de las fuentes con las que se cree que se conseguirá enriquecerse. “Todas las descritas son situaciones muy peligrosas”.