Problemas en la adolescencia (IV)
Javier, usuario de Alcohólicos Anónimos: "Cuando tenía veinte años era alcohólico, pero no lo sabía"
Lamenta la falta actual de conciencia social para pedir ayuda. Cuando él lo hizo, tenía ya 36 años


Publicado el 08/12/2023 a las 05:00
Año tras año publican datos sobre la ingesta de alcohol por parte de los jóvenes. Esa misma frecuencia de tiempo coincide con lo que tarda la Comunidad foral en sonrojarse. En el nuevo informe bienal basado en la Encuesta Sobre Uso de Drogas En Enseñanzas Secundarias (ESTUDES 2023) Navarra lidera el ranking de borracheras. Todos los focos apuntan hacia esos adolescentes de 14 y 18 años que meses atrás han rellenado en las aulas preguntas tipo test.
Javier un día formó parte de esos jóvenes que quedaban para pasar un buen rato y beber. Era universitario, lo que no sabía es que él era alcohólico. Se dio cuenta a los 36 años, cuando pidió ayuda. Pero todo venía de atrás. “Yo cuando tenía veinte años era alcohólico, pero no lo sabía”, confiesa al otro lado del teléfono con ganas de compartir su testimonio y ayudar en la medida de lo posible a las futuras generaciones.
“Iba a la Universidad de Navarra y estudiaba Periodismo. Acabé la carrera. Bebía de una manera aparentemente igual que el resto de mis compañeros, pero ahora sé que no era así”, añade explicando que se emborrachaba más, tenía necesidad de beber siempre y “no sabía parar”. “Pero no había ni conciencia ni dónde acudir para solucionar el problema. Afortunadamente, la sociedad va generando recursos, pero sigue faltando la conciencia social para pedir ayuda”, comenta. Aunque se hable de los adolescentes, él asegura que “normalmente no son personas jóvenes las que vienen a Alcohólicos Anónimos”. “Aún así, el alcoholismo es una enfermedad que puede manifestarse desde edades muy tempranas”, asegura. “A mí no me va a pasar, ya tendré tiempo de dejarlo...”, reproduce dos reflexiones clásicas que suelen estar presentes en las cabezas de los afectados. También analiza la posición en la que se encuentra el país con respecto al tema.
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“En España somos todavía un poco atávicos. Vienen pocos jóvenes y cuando vienen lo hacen de paso. Tiene que ser a partir de una determinada edad, sobre los treinta...”, señala Javier. Según él, en otros países, los jóvenes sí que van con más frecuencia a Alcohólicos Anónimos a pedir ayuda. “Existe una mayor conciencia social del peligro que tiene el alcohol y de las consecuencias del alcoholismo”, apunta diciendo que es una droga “socialmente aceptada”.
"Eso es lo más grave de todo. Por un lado porque pertenece a nuestra cultura desde hace mucho y porque provoca efectos diferentes en las personas”. “Existe un prejuicio social que se puede encontrar en el sentido de: ¿Cómo voy a ir ahí?”, explica en referencia a acudir a centros de desintoxicación como puede ser Alcohólicos Anónimos. “El alcohol es la droga que más muertes y problemas provoca con diferencia, mucho más que todas las demás drogas juntas. Sin embargo, no se le tiene en cuenta como droga”, reitera.
Él, desde su perspectiva de persona que trata de recuperarse, matiza que no todo el mundo es alcohólico aunque beba. “La mayoría de gente o no bebe o bebe moderadamente o son bebedores sociales. Pero no les afecta como a los alcohólicos. A nosotros, el efecto que nos provoca es diferente, tenemos una sensibilidad distinta hacia el alcohol”, comenta. Es decir, que de consumir alcohol a ser alcohólico hay distancia y hay que tenerlo en cuenta a la hora de analizar los datos publicados en las encuestas sobre los jóvenes.
CHARLAS EN CENTROS EDUCATIVOS
Una de las iniciativas que realizan desde Alcohólicos Anónimos es ofrecer testimonios de usuarios para concienciar al alumnado navarro de los peligros del alcohol. “Nos preguntan de todo”, comenta Javier. “¿Cómo se sabe si uno es alcohólico? ¿Se puede ser alcohólico a nuestra edad? ¿Afecta más a los chicos que a las chicas ? ¿Cuánta cantidad de alcohol hay que beber para ser alcohólico”, replica algunas de las cuestiones que le han preguntado en las charlas. “Hay gente que bebiendo muy poca cantidad es alcohólico y otros bebiendo no”, informa reiterando en que depende de cómo le afecte a cada uno. “Seguro que entre esos alumnos hay gente como yo. Ojalá puedan pedir ayuda cuanto antes”, comenta citando su pasado en el que desconocía la enfermedad de padecía. “Cuando antes pidan ayuda menos tiempo y oportunidades perderán”, dice este usuario de Alcohólicos Anónimos.
“Me da la sensación de que la manera de beber de ahora es diferente. Antiguamente se salía de vinos, el alcohol era más barato, más asequible...”, opina. Según él, “ahora quizá sea más bruto”. “Atracones, en ese sentido”, añade desde su posición, que insiste no ser un experto sino una persona que trata de recuperarse. “Pero que esa forma de beber afecte a que se desarrolle antes la enfermedad no lo sé. Yo creo que si una persona es alcohólica acabará siéndolo independientemente de su bebe cerveza, cubatas, sólo beba el finde...”, explica.
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Para Javier, la gravedad del problema del alcoholismo “no tiene el eco necesario”. “No parece que haya un problema de salud pública tan grande como es, además es un problema de carácter permanente”, apunta matizando que “no se puede curar, pero sí contener”, dice. “Yo sigo siendo alcohólico aunque hace muchos años que no bebo. Si ahora bebiera estaría en las mismas de nuevo”, lamenta. “Entonces en Alcohólicos Anónimos nos reunimos y mediante charlas y programas salimos hacia adelante haciéndonos responsables de nuestra enfermedad”, da a conocer el funcionamiento dentro de la entidad. “Admitimos la enfermedad, lo sabemos y damos una serie de pasos sugeridos. Es un estilo de vida diferente y para eso hay que ser responsable. Pero vivimos en una sociedad en la que hacerse responsable de algo es cada vez menos frecuente”, reflexiona.
“Una persona por ser alcohólico no es un asesino en serie, solamente tiene un problema de salud”, sentencia invitando a los poderes públicos a tener más conciencia del problema y animar a pedir ayuda cuando una persona empiece a manifestar síntomas de alcoholismo independientemente de la edad que tenga. Por contextualizar, el ESTUDES 2023 elaborado por el Ministerio de Sanidad marca que los adolescentes navarros entre 14 y 18 años ocupan el primer puesto en dos de las tres tablas elaboradas sobre prevalencia de borracheras. Por ejemplo, en el apartado referido a 2023, el 52,5% de los encuestados navarros aseguraron haberse emborrachado al menos una vez en los últimos doce meses. Participaron en la encuesta 2.151 jóvenes.
