Por una Navarra referente por su ecosistema empresarial y social


Publicado el 03/12/2023 a las 05:00
Las familias empresarias de la Comunidad foral no se entienden sin las personas que las forman ni la sociedad navarra a la que sirven. No solo somos un reflejo de nuestro territorio, sino que, además, creamos parte de su paisaje de tal forma que, hasta en el último municipio de nuestra región, las personas que dan vida a nuestras empresas familiares buscan con su esfuerzo, callado y abnegado, promover y hacer crecer sus organizaciones para mejorar el tejido económico y social de Navarra.
Efectivamente, la empresa familiar hace que las poblaciones en las que desarrolla su actividad se estabilicen y estén mejor cohesionadas evitando, de paso, el efecto “abandono” de las zonas rurales y asegurando, en definitiva, el asentamiento de la población y un futuro de prosperidad, riqueza y empleo.
De este modo, el tejido social en Navarra se ve reforzado en aquellas zonas donde nuestras familias empresarias son fuertes, lideran proyectos y negocios sostenibles en el tiempo que permiten a la Comunidad foral mantener su nivel de competitividad frente a otros territorios.
Por lo tanto, el esfuerzo en promover y facilitar acciones de mejora en todos ámbitos de influencia, que desde Navarra se puedan incentivar, es clave para la creación, crecimiento y retención de la empresa familiar en la comunidad. Esas medidas deben estar vinculadas a la Educación, las aptitudes tecnológicas evolutivas, la fiscalidad o las infraestructuras. Todas ellas con visión de medio y largo plazo que es el foco donde nuestras empresas tienen puesto su futuro.
Como presidente de ADEFAN, todos los días trato de estar en contacto, de una forma u otra, con alguna de las más de 170 familias empresarias navarras a las que tengo el honor y la enorme responsabilidad de representar. Y en esos encuentros, algunos programados y otros a través de una llamada telefónica o a medio camino entre una reunión y otra, los temas de conversación son recurrentes. En realidad, se podría decir que son dos. Uno, lógicamente, está relacionado con la marcha de nuestros negocios. El otro tiene forma de interrogante y puede quedar resumido de este modo: ¿Qué Navarra recibimos de nuestros padres y cuál será la que entregaremos a nuestros sucesores? De nuevo, el futuro como tema recurrente de nuestras inquietudes.
Desde luego, nuestros padres o abuelos no lo tuvieron nada fácil. Sin embargo, ahí está su obra. Hoy la calidad de vida de la que disfrutamos se la debemos a ellos. Nos marcaron el camino y nosotros lo hemos seguido a pies juntillas hasta conseguir que, por ejemplo, las empresas familiares de ADEFAN generen en el momento presente más de 3.500 millones de euros de facturación, representen el 16 % del PIB foral y empleen a más de 15.000 personas. No nos podemos cansar de repetir estos números porque explican el enorme impacto social y económico de la magnífica red de empresas que hemos logrado construir y que se extiende desde Bera hasta Tudela y de Sangüesa hasta Alsasua.
Efectivamente, la capilaridad nos define de tal modo que no creo exagerar si digo que hasta en el rincón más recóndito de nuestra querida Comunidad foral hay una familia empresaria haciendo Navarra. Porque, como miembros de la sociedad civil, nuestro afán, por encima de nuestros negocios, es nuestra tierra y nuestro empeño poner lo mejor de nuestros conocimientos y habilidades en beneficio de todos. Como lo hemos hecho hasta ahora. Como nos han enseñado los que nos han traído hasta aquí.
Por ese motivo, no podemos ocultar que nos preocupa Navarra. Que afrontamos el día a día con ilusión, siempre, pero conscientes de las dificultades que se suman al actual momento de incertidumbre y competitividad globalizada que nos ha tocado vivir. Tenemos problemas para encontrar mano de obra cualificada o para diseñar e implementar programas y acciones que atraigan y retengan a nuestro talento más joven.
Ahí está también nuestro mensaje de reforzar y explotar más y mejor nuestra autonomía fiscal y las grandes ventajas y herramientas que el Fuero nos ofrece gracias a la gran historia que Navarra puede brindar a proyectos propios familiares y de otras regiones con el fin de reforzar y proyectar un futuro mejor para los que vengan. En ADEFAN creemos que el futuro se escribe hoy. Todo ello desde la lealtad de la palabra dada y el compromiso de cumplimiento.
Que quedan muchas cosas por hacer en esta bendita tierra. Que si queremos una sociedad más equilibrada, más cohesionada territorial y socialmente no nos podemos quedar parados. Es hora de despertarse porque no solo competimos las empresas, las regiones también lo hacen. Así que cada decisión que se aplace, cada inversión que no se ejecute, cada oportunidad que dejemos pasar nos pasará factura.
Por si fuera poco, además, percibimos de un tiempo a esta parte un incremento de los niveles de desconfianza y polarización que no pueden traer nada bueno y que se sitúan justo en las antípodas de la estabilidad y la previsibilidad que precisa el desarrollo de una actividad económica normalizada. En este punto, recuperar los grandes consensos políticos y preservar la paz social se presentan como objetivos ineludibles que hay que recuperar y mantener cuanto antes.
Las empresas familiares de ADEFAN estamos, en fin, comprometidas con Navarra y por eso nos ofrecemos desde esta tribuna a estar al frente, impulsando y protagonizando, ese cambio a más y a mejor que necesitamos. Porque, como decía al principio, Navarra y su sociedad es el regalo que damos al futuro, la huella que dejamos en la arena del tiempo. Construyamos entre todos ese legado que inspire, motiva y transcienda: pongamos, hoy, aquí y ahora, todos juntos, las bases de esa Navarra que se merecen nuestros hijos y nuestros nietos. Es lo mínimo que podemos hacer. Por ellos. Por nosotros.
Con empresas familiares fuertes tendremos una Navarra más fuerte y futuro.