Asociación Besarkada-Abrazo
Vivir con 15 años el suicidio de una madre
Yoel Mendoza sufrió el año pasado el suicidio de su madre. De la mano de la asociación Besarkada-Abrazo ha dado el paso de compartir su testimonio de duelo para intentar ayudar a cualquiera que pueda sentirse interpelado


Actualizado el 18/11/2023 a las 10:28
Yoel Mendoza tiene 15 años recién cumplidos y estudia 3º de la ESO en San Jorge. Vive con su padre, con Lucía, pareja de su padre, que sonríe y lo acompaña toda la entrevista, y con su hermano mayor. Perdió a su madre el año pasado, cuando ella se suicidó.
Es un adolescente que lo ha pasado muy mal, pero que se ha atrevido a dar el paso de contar y compartir su duelo con el objetivo de ayudar a otras personas. Lo hace de la mano de la asociación Besarkada-Abrazo, que guía y ayuda a Yoel en su terapia y en sus entrevistas. También porque por su valentía y generosidad lo ha escogido para protagonizar la temática de este año con motivo del Día Internacional por los Supervivientes del Suicidio, celebrado este viernes. Con un guion impreso y el apoyo de varias imágenes, Yoel relata con detalle su paso por las distintas fases del duelo después de que su madre se quitara la vida, un proceso que todavía hoy vive y sufre.
Este viernes por la tarde lo compartió a gran escala en una sesión con público en Civican. Desde Besarkada agradecieron que expusiera su relato para poner el foco en el duelo en la adolescencia, un colectivo muy vulnerable, subraya Sara Pérez, la psicóloga de la asociación. “El duelo de los supervivientes es probablemente la cara menos visible, menos atendida, hay una carencia institucional de medios. Se calcula que por cada persona que se suicida, se ven afectadas otras 130. De ellas, 14 o 15 lo estarán de por vida. No atendemos ni a la mitad de la mitad”. Yoel Mendoza es una de ellas, pero le ayuda saber que lo pone todo de su parte para echar una mano.
EL INICIO DEL DUELO
“Cuando mi madre se quitó la vida comenzó mi duelo. Lo explico como un camino, con distintas fases”. Sara Pérez, la psicóloga, explica que el duelo por suicidio y más en la adolescencia es un proceso que no es lineal. Ella lo compara con una montaña rusa de altibajos. Yoel comienza hablando de la parte de la familia. “Mi madre se fue y yo me sentí muy triste”. La imagen es una foto rota, en la que falta una de las personas que aparecía en la imagen. La psicóloga explica que no evoca solo la desaparición física. “Se rompe una familia, los proyectos, las ilusiones…”. Yoel prosigue con la fase invisible, donde él sentía que nadie veía lo mismo que él. Ni siquiera a él. “En casa, en clase, me sentía solo. Me enfadaba. Me doy cuenta de que estoy mal, de que necesito ayuda”.
Para el desgarro y el desorden mental que acompañan a ese duelo, Yoel eligió el concepto de caos. “Me preguntaba por qué ha pasado esto, qué he hecho yo. Además, en poco tiempo se murió mi abuela, mi perra y un amigo. Me vienen ideas de hacerme daño, de que yo tampoco quiero vivir”. Los ánimos de sus padres y sus amigos fueron determinantes. Se sintió arropado, escuchado. A la vez, también confiesa que le inundan las preguntas (“¿y si la tarde anterior yo hubiera hecho esto o aquello?”) o incluso la rabia hacia los policías y médicos que atendieron a su madre (“por qué no han hecho más”).
EL FONDO DEL AGUJERO
La imagen que ilustra la siguiente fase es con la que más se identifica. Muestra a una persona al fondo de un pozo, lo que Yoel denomina “el agujero” y en la parte superior, asomadas a las paredes, se observan varias siluetas que echan una mano al que se encuentra dentro, en la profundidad. “La he llamado: atrapado, pero con ayuda”.
En su recorrido se detiene en elementos como “recuerdos dolorosos e incontrolables” o “familia Besarkada y amigos”, en la que dos amigos saltan juntos, con un sol de fondo. Él mismo se retrató junto a Sara Pérez en las escaleras de la sede de la asociación. “Hay ruido, hay miedo, hay voces. Hay personas que me lo han hecho pasar mal, por ejemplo en el instituto, pero mi familia, mis amigos, la asociación, me han mostrado el buen camino. Con tiempo, amor y esfuerzo sé que voy a poder curar mis heridas”. La psicóloga le insiste en el mensaje de pedir ayuda, de contar lo que uno siente. “Las heridas hay que verlas, darles un sitio”, explica. Yoel asiente: “Siento que aún quedan cosas por estallar, baches, la vida no es fácil”.
¿Qué le ha ayudado a Yoel en todo este recorrido? “Ese apoyo desde fuera, gente a la que quiero y con la que puedo hablar. Que haya vivido una situación parecida o que me escuche. Mi familia animándome a hacer cosas. Me ha hecho daño otra gente que no sabía lo que estaba viviendo. Me ha hecho bien cuando he tenido amigos que me han dicho que siempre van a estar ahí”.
Sara Pérez valora el gesto de Yoel, “que no se lo pensó dos veces” cuando le ofrecieron protegonizar el encuentro de Civican. “Es importante difundir este mensaje en esta etapa tan complicada”.
024
Es el teléfono de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad. Atiende a personas con conducta o ideación suicida, así como familiares o allegados de víctimas. En Navarra, entre otros recursos como el 112 o el Teléfono de la Esperanza, trabaja la Asociación Besarkada-Abrazo, cuyo teléfono de contacto es el 622207743